Habréis oído hablar de las Súper Manzanas alguna vez. Son espacios urbanos, más o menos delimitados, donde prima la peatonalización y en los que se pueden realizar prácticamente todos los usos que la ciudad alberga: el juego, la fiesta, el comercio local, el paseo, los encuentros casuales… Son el motor de las slow cities, donde la velocidad máxima es de 10km/h, donde el tiempo parece detenerse y podemos disfrutar de nuestros espacios públicos porque el protagonista de sus escenas urbanas es el peatón. Son espacios donde lo cercano y lo cotidiano son capaces de mejorar nuestra calidad de vida con intervenciones sencillas y económicas. Donde lo importante, es la voluntad ciudadana y también, la de todas las partes implicadas. Tradicionalmente, lo que conocemos por manzana, es un trocito minúsculo de ciudad rodeada de vías donde impera el tráfico pesado y donde el peatón apenas tiene espacio para circular por ellas, pues las aceras estrechas dejan el protagonismo al vehículo rodado. Sin embargo, esta nueva planificación urbana, une varias manzanas entre sí hasta alcanzar un polígono de unos 400-500 metros de lado y únicamente permite el tráfico interior residencial y de carga y descarga, reduciendo al máximo la velocidad permitida.

Sin llegar a la pretensión directa de una Súper Manzana, la peatonalización (o semipeatonalización) de Calle Andújar, en Jaén, nos permitiría varias funciones urbanas:

  • Crear una plataforma más amplia y SEGURA de acceso al colegio C.E.I.P. Nuestra Señora de la Capilla. Si unificamos la altura justo en la entrada del colegio, ampliamos la zona de estancia de los escolares y familiares, puede llegar a ser esa extensión del patio que favorezca las relaciones sociales y que además, fortalezca la autonomía de los niños en la entrada y salida al centro escolar. Además, se asegurarían las distancias sociales entre las familias durante la pandemia. Y sin pandemia (ojalá pronto), facilitaría la estancia, así como la aparición de mobiliario urbano y de vegetación.
  • Se genera una nueva zona de estancia y recreo para los ciudadanos con esta nueva plataforma a la misma altura que el acerado de la entrada al centro, ya que se cierra al tráfico en las salidas y entradas al cole (tal y como pasa ya actualmente) y se disminuiría la velocidad a 10km/h para garantizar la seguridad de los más pequeños durante todo el día (cuya función principal es jugar y no preocuparse de los vehículos que por aquí puedan pasar). Incluso, se podría fomentar el comercio local que haya o pudiera haber en un futuro justo en esta calle al aumentar los paseos peatonales.
  • Puede ser un escenario único y especial que sea la extensión del patio de recreo del centro, para que los alumnos y docentes impregnen de creatividad y arte este trocito de calle.
  • Se estaría experimentando el urbanismo táctico en una zona acotada de la ciudad, que puede servir de ejemplo para otras muchas zonas.
  • Los niños ganarían autonomía y un espacio de calidad, además, se les implicaría en el proyecto para que se sintieran orgullosos del espacio recién creado por todos y entre todos.
  • Las familias aumentarían la confianza en los trayectos y la comodidad y seguridad en la entrada y salida al colegio.

La foto no es la mejor. La hicimos a contraluz, pero captaba totalmente la esencia del momento: vida caminando por un paso de peatones, niños accediendo al cole por la rampa, coches pasando en ese momento, vallas a ambos lados de las aceras que recorren el cole, espacios constreñidos, falta de vegetación y de mobiliario urbano. Éste es un montaje rápido y aun así, a falta de un buen diseño en general (y en particular, a falta de un diseño geométrico en el pavimento, que sería fantástico que fuera colaborativo) y de un paso de peatones acorde a dicho diseño, tiene lo esencial: plataforma a la misma altura del cole que justo después seguiría dejando estacionamiento, vegetación, zonas de estancia, eliminación de vallas justo a la entrada del centro… y en definitiva, un espacio de calidad urbana y humana, amable y la posibilidad de que surja de un proyecto colectivo entre familias, instituciones y docentes.

Nosotros, seguimos soñando y trabajando… (Desliza la imagen)

Enlaces relacionados:

>> #ProyectoPatio, #microproyectos para la creatividad colectiva

>> Una peatonalización necesaria: Calle Andújar #Jaén

>> Experimentando el urbanismo táctico: Semana de la Movilidad Europea

Estamos entusiasmados porque hayan contado con nosotros para participar en las Jornadas Europeas de Patrimonio de Jaén con estas dos actividades:

Ambas se basan en lo cercano, lo cotidiano, lo local, lo concreto, lo vivencial, lo subjetivo y lo emotivo. Ambas desean difundir el patrimonio (material e inmaterial) y hacer que nos sintamos orgullosos de nuestra ciudad, además de construir un imaginario colectivo a partir de la participación ciudadana. Todo esto para poner en valor el amplio legado patrimonial histórico artístico, arquitectónico y etnológico de la ciudad a través de sus ciudadanos y visitantes, para recuperar y ampliar la memoria colectiva.

Según la UNESCO, “el patrimonio cultural es la herencia cultural propia del pasado de una comunidad, que convive con la comunidad actual y cuya responsabilidad es transmitir su legado a las generaciones presentes y futuras“. Es decir, patrimonio y sociedad van unidos de la mano. Al patrimonio no sólo lo protegen las leyes, sino las comunidades que viven en él, que forman parte de él, se identifican con el mismo y que, sin saberlo en muchas ocasiones, contribuyen al mantenimiento de sus valores cuidando de sus entornos.

Y esto pasa porque forma parte de su cotidianidad, porque son los ciudadanos los que crean, conservan, aumentan y difunden esta herencia cultural de una generación a otra. 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

POR QUÉ SE REALIZAN

Si este tipo de actividades consiguen desarrollar actitudes de respeto y sensibilidad hacia los valores culturales de los bienes patrimoniales, los planes de protección y mantenimiento se aseguran el éxito de sus objetivos, ya que se ha comprobado que suponen una de las líneas de actuación más eficaces y rentables para garantizar la preservación de los bienes culturales.

A través del juego, como motor de pensamiento y conocimiento, se han fomentado los valores arquitectónicos, histórico – artísticos y etnológicos en el conjunto histórico de Jaén, y se han generado sentimientos de orgullo, identidad y pertenencia de Jaén. Y esto con la intención de reconocernos como parte de un lugar, ya que así los ciudadanos nos hacemos y sentimos custodios y responsables del mismo.

También se quiere implicar a los niños con el mundo que les rodea, con la ciudad que pisan y juegan, despertando su interés por la arquitectura, el patrimonio y el urbanismo sostenible. De esta manera, se pretende hacerles saber que son capaces de cambiar el aspecto y estado de sus barrios, que pueden cuidar, proteger y difundir su patrimonio. Y todo esto, pondrá en marcha su pensamiento crítico, su creatividad e imaginación.

CONCLUSIONES

Con estas actividades se ha conseguido acercar ciudadanía&patrimonio, generando sentimientos de orgullo por pertenecer a la ciudad que los alberga.

En ambas se han transmitido los valores del patrimonio cultural de las ciudades para que la ciudadanía se convierta en protectora y custodia de su patrimonio al identificarse con él, ya que sienten al patrimonio, ya sea material o inmaterial, como una parte fundamental de las escenas de su vida diaria.

Por ejemplo, uno de los objetivos perseguidos en el Taller de Arquitectura era fomentar sus aptitudes y capacidades artísticas, la creatividad, la imaginación, la observación y el trabajo en equipo. Fueron en total 20 niños de 8 a 12 años, y los objetivos se consiguieron en el breve espacio de hora y media, como bien reflejan sus dibujos, y con la frase que para nosotros definió el taller gracias a Marién, de 8 años: “Yo creo que si aquí hubiera árboles y bancos el mundo parecería que va más lento”. Otras conclusiones obtenidas son cómo, a medida que los niños crecen, van adquiriendo un miedo a dibujar enorme “no sé dibujar”, “no sé qué dibujar”, “prefiero ponerlo en palabras”, etc. Y cómo lo “normativizan” más a medida que se hacen mayores: plazas regladas, conservadoras, ordenadas, con sus fuentes, sus setos y sus bancos. Sin embargo, al ser pequeños, se permiten el hecho divertido de cambiar de escalas, de introducir un columpio gigante que “aproveche la cuesta”, de “poner unos focos enormes allí, para que se vea bien la entrada, que se van a perder”. Les falta diversidad en las referencias. Jugar en espacios distintos, no normativos, diferentes, para que su mente se abra a otras posibilidades de hacer en el espacio público: La acera como campo de acción. Un solar baldío como explosión de la creatividad y la imaginación.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Otra recompensa de la gymkana fue que casi todas las familias nos hicieron hincapié en que lo que más les había gustado había sido descubrir las bondades del conjunto histórico, su grandeza y sus rincones especiales. Nuestra idea era jugar a ser turistas en la ciudad, y lo conseguimos, como pudimos comprobar en las palabras de Ana (46 años): “Ha sido como visitar una ciudad completamente desconocida, nueva. Nos ha encantado. ¡Y poder enseñársela a los niños!”. O las palabras de Antonio (39): “Qué bonita es Jaén. Cuántas cosas tenemos y qué desconocimiento hay. Falta educación”. Si no pudiste inscribirte, hemos adaptado la web para poder hacerla por tu cuenta, tanto físicamente visitando los monumentos como desde tu casa 🙂

 

Finalmente, en la Gymkana participaron 14 familiaso grupos. En total, 56 personas: 27 adultos y 29 niños. 

La página web fue visitada 380 veces el día 06 de diciembre, y los días de su lanzamiento en redes rondó las 350 visitas durante 4 días. En total, desde el 16 de noviembre hasta el 8 de diciembre de 2020, fue visitada 2.148 veces.

Entre las respuestas que nos dejaron las familias de qué era lo que más les había gustado, encontramos:

  • Buscar pistas en familia como un equipo
  • Conocer Jaén, mi tierra
  • La historia de Jaén
  • Descubrir cosas de mi tierra
  • Los guías y organizadores
  • Las cabezas de dragones en la iglesia de la Magdalena

Entre las respuestas que nos dieron especificando lo que menos les había gustado, están:

  • El frío
  • Que haya zonas deterioradas
  • Que el casco antiguo no esté más cuidado
  • Que haya edificios sin restaurar (me ha gustado la iglesia de San Miguel)
  • Tener que depender de la tecnología para hacer la gymkana

Se pidió que valoraran la Gymkana del 1 al 5, y la valoración global fue de 4,95.

Imágenes: Francisco Jiménez Rabasco, Red Jaén y Estudio Atope

 

 

 

 

QUÉ ES

#EA es un taller infantil GRATUITO donde a través de la arquitectura, el urbanismo y el patrimonio, se darán a conocer ciertos elementos materiales (la ciudad en sí) e inmateriales (historias y leyendas) de la ciudad de Jaén como elementos de interés cultural que hay que proteger, conservar y difundir: “A través del conocimiento se puede llegar al verdadero aprecio de las cosas y, a través de éste, a poner los medios para su preservación” (Almagro Gorbea, 1999).

DÓNDE

21 DE NOVIEMBRE EN EL MUSEO ÍBERO DE JAÉN.

[GRUPO 1] 10:30 – 12:00 /// [GRUPO 2] 12:15 – 13:45

PARTICIPANTES

Niños con edades comprendidas entre los 8 y los 12 años. Cada taller se estima para un máximo de 10 alumnos cumpliendo en todo momento las recomendaciones hechas por el Ministerio de Sanidad en relación a la pandemia provocada por el CoVid-19: mantener distancia de seguridad, mascarillas e higiene de manos y de material en todo momento.

POR QUÉ

Se quiere implicar a los niños con el mundo que les rodea, con la ciudad que pisan y juegan, despertando su interés por la arquitectura, el patrimonio y el urbanismo sostenible. De esta manera, se pretende hacerles saber que son capaces de cambiar el aspecto y estado de sus barrios, fomentará su pensamiento crítico, su creatividad e imaginación.

PARA QUÉ

Francesco Tonucci explica cómo los adultos somos peores si no nos controlan los niños, peores como personas, como conductores, etc. y la ciudad se hace así más insegura. Estos talleres consiguen trasladar a los niños la importancia de cuidar y respetar nuestro entorno urbano: las calles que paseamos, las calzadas que cruzamos y las plazas que jugamos. Se pretende generar una chispa que avive el deseo de querer conocer más acerca de nuestra ciudad y transmitir lo aprendido, para así implicar a sus familias y conocidos y provocar una cadena de intercambio de conocimiento técnico y social, tanto generacional como vecinal.

Otros objetivos perseguidos son fomentar sus aptitudes y capacidades artísticas, la creatividad, la imaginación, la observación y el trabajo en equipo.

METODOLOGÍA

A partir de un proceso lúdico y educativo basado en una metodología activa y participativa, en los talleres se realizan diferentes ejercicios y actividades mediante los cuales los participantes se convierten en verdaderos Pensadores Urbanos, trabajando sobre cuestiones que les afectan directamente para fomentar su interés e implicación. La clave de estos talleres es que no se pretende que los participantes sean simples espectadores, sino que se busca comprometerles para que conozcan e interioricen su ciudad y se sientan parte de ella como protectores y encargados del cuidado y evolución de la misma.

El juego será la estrategia para explorar y aprender, para interactuar con el espacio jugando con los materiales, con las formas, con la luz, etc. La creatividad es el motor que mueve el mundo.

INSCRIPCIÓN

John Dewey dejó claro que el ambiente donde se enseña y aprende es en sí un educador. Los buenos espacios enseñan y construyen. Los malos espacios no enseñan nada, nos ponen de mal humor e incluso destruyen tejidos sociales. El ambiente educador se extiende más allá del edificio escolar. La ciudad es educadora. El país y sus leyes son educadores. La calidad de su libertad es el principal educador” (Raedó, J.). En un mundo donde cada vez más los niños se mueven de un sitio a otro en coche, es importante volver a los pies, proponer una educación para la ciudadanía basada en vivir y habitar la ciudad. Los niños saben si una ciudad es segura o no, ellos más que nadie. En estos talleres se intenta que los niños sean conscientes de los problemas de su entorno cercano, que sean capaces de señalarlos, describirlos e interiorizarlos para así buscar soluciones, generar propuestas y aportar sus deseos e inquietudes. “Si una ciudad es adecuada para la vida cotidiana de los niños quiere decir que es una ciudad segura, con poco tráfico, escasa delincuencia, con redes sociales estables en los barrios que cuidan colectivamente de sus niños” (Raedó, J.).

COLABORAMOS ORGANIZANDO

Ambas están basadas en lo cercano, lo cotidiano, lo local, lo concreto, lo cercano, lo vivencial, lo subjetivo y lo emotivo. Y desean difundir el patrimonio (material e inmaterial), aprender jugando, jugar aprendiendo, sentirnos orgullosos de nuestra ciudad, construir un imaginario colectivo a partir de la participación ciudadana y compartir de forma común nuestros conocimientos sobre el Conjunto Histórico de Jaén. Todo esto para poner en valor el amplio legado patrimonial histórico artístico, arquitectónico y etnológico de la ciudad a través de sus ciudadanos y visitantes, para recuperar y ampliar la memoria colectiva.

Durante los meses de noviembre y diciembre de 2020 se celebrarán estas jornadas bajo el lema Educación y Patrimonio. Las visitas presenciales se realizarán cumpliendo en todo momento las medidas sanitarias y de seguridad establecidas para la contención del COVID-19.

Las Jornadas Europeas de Patrimonio es una iniciativa conjunta del Consejo de Europa y la Comisión Europea, constituyen uno de los eventos culturales participativos más ampliamente compartidos por los ciudadanos de Europa. La naturaleza de los eventos que se realizan contribuyen a unir a los ciudadanos y sensibilizar a la ciudadanía sobre la riqueza y la diversidad cultural de Europa, la necesidad continua de su salvaguarda o difusión y fomentar el diálogo intercultural y el sentimiento europeo.

Según la UNESCO, el patrimonio cultural es la herencia cultural propia del pasado de una comunidad, con la que ésta vive en la actualidad y que transmite a las generaciones presentes y futuras. Inherente a esta definición es la población, la sociedad que crea, conserva, aumenta y difunde dicha herencia cultural. En ese proceso, la educación juega un papel fundamental para que la ciudadanía adquiera conocimientos y desarrolle actitudes de respeto y sensibilidad hacia los valores culturales inherentes a los bienes patrimoniales. Por ello, el desarrollo de estrategias y dinámicas de enseñanza-aprendizaje en torno a los valores de este patrimonio supone una de las líneas de actuación más eficaces y rentables para garantizar la preservación de los bienes culturales.
La Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, a través de la Dirección General de Patrimonio Histórico y Documental, las ocho Delegaciones Territoriales de la Consejería y el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, con la colaboración de otras instituciones públicas y privadas, han programado un ambicioso programa de actividades gratuitas en todo el territorio de Andalucía.

Con mucha ilusión participamos en el IX Taller Internacional de Arquitectura y Patrimonio organizado por la Universidad Católica de Colombia con la ponencia “Vida urbana: la importancia de lo cotidiano y la calle” y con la colaboración en el workshop al que están poniendo mucho corazón para pensar nuestras ciudades no sólo desde lo académico, reflexivo, técnico y científico, sino desde lo experiencias, emocional y cotidiano. Desde aquí queremos agradecerles que hayan contado con nuestra colaboración.

El concepto de tejido ha influido el pensamiento de la ciudad, la arquitectura y la sociedad debido quizá a su claridad estructural y a su potente imagen poética, pues una tela es sinónimo de protección, abrigo, técnica y cultura. Es así como en urbanismo se habla del tejido urbano para significar los diferentes tipos de trazado que se han producido a lo largo de la historia, desde la traza ovandina de la ciudad colonial hasta los trazados inconexos la ciudad difusa”. Como no es imposible comprender el fenómeno urbano sin la vida que transcurre allí, es fundamental hablar también de otro tipo de tejido, quizá el más importante, y que entra a formar parte de este entramado: el tejido social.

Este año, el taller se celebra en la ciudad patrimonial de Villa de Leyva. Una ciudad turistificada, como tantas otras, que ha visto cómo sus originales vocaciones agrícola, artesanal y de mercado campesino, han sido desplazadas por la industria del turismo para favorecer la prosperidad económica de la localidad. Es una ciudad museo, desleída y muchas veces con un desapego importante por parte de sus ciudadanos y habitantes que no se apropian de sus espacios, habitándolos solamente para servir al turista que visita la ciudad por unas horas y, en el caso más favorable, por unos días.

Esta ruptura entre territorio (tejido urbano) y ciudadanía (tejido social) ha sido aún más manifiesta “gracias” a la pandemia provocada por el Covid-19. ¿Qué ha sido de estas ciudades sin gente? Escenarios patrimoniales vacíos de vida, sin espectadores que acudan, los actores quedan desprotegidos, desorientados y desprovistos en sus propios hábitats. Se aprecia la fragilidad de lo efímero y lo corto-placista.

Es precisamente esta circunstancia la que hace al “comité del taller reaccionar académicamente para pensar la ciudad y el patrimonio en procura de su renacimiento y su regeneración” apostando por lo local, lo cercano, lo sensible y lo cotidiano, recomponiendo tejidos que han sido rotos, deshilachados o desanudados. La ciudad colombiana de Villa de Leyva será una magnífica herramienta de pensamiento, de trabajo y de proyecto: nos enseñará su trayectoria, a través de la cual los alumnos aprenderán errores y aciertos, y será un magnífico ejemplo donde poder analizar los diferentes fenómenos y a la cual se puedan aplicar posteriormente las ideas que surjan de este evento con la participación de la población, la academia y la administración.

El FORO constituye entonces un escenario de reflexión acerca de la situación actual del patrimonio y su revitalización post pandemia desde tres tejidos diferentes y a la vez imbricados dentro de la misma tela sociocultural:
– El tejido social.
– El tejido urbano.
– El tejido arquitectónico.

Por su parte el TALLER (workshop) constituye un campo de análisis y proyectación que intentara tejer nuevamente vida con materia, es decir, sociedad con ciudad. Podéis consultar aquí la programación completa.

 

 

¿Qué es el urbanismo táctico? Intervenciones de acupuntura urbana destinadas a generar calles amables llenas de vida, capaces de vincular espacio público, ciudadanía y movilidad. Su función es conseguir, de forma experimental, visibilizar los problemas de un punto concreto de la ciudad y sus posibles soluciones a través de instalaciones temporales y acciones urbanas puntuales. Este tipo de técnicas urbanas ha de englobarse dentro de estrategias y metodologías más amplias, y a largo plazo, que tengan en cuenta al resto de la ciudad. Es decir, las tácticas urbanas sirven para ensayar (y por tanto, mejorar en un futuro) medidas de transformación urbana, formando parte de un plan más amplio que incluya otro tipo de intervenciones y acciones en constante evaluación.

¿Qué es la semana europea de la movilidad? “Es una campaña dirigida a sensibilizar, tanto a los responsables políticos como a los ciudadanos, sobre las consecuencias negativas que tiene el uso irracional del coche en la ciudad, tanto para la salud pública como para el medio ambiente, y los beneficios del uso de modos de transporte más sostenibles como el transporte público, la bicicleta y los viajes a pie. Esta iniciativa surgió en Europa en 1999 y a partir del año 2000 contó con el apoyo de la Comisión Europea. Se celebra cada año, del 16 al 22 de septiembre, realizando actividades para promocionar la movilidad sostenible y fomentando el desarrollo de buenas prácticas y medidas permanentes”.

El 22 de septiembre se celebra además el evento ¡La ciudad, Sin coche! (en otras ciudades, el Día Sin Carro) origen de esta iniciativa europea, que pretende encontrar nuevas soluciones a los problemas asociados al aumento del tráfico en las ciudades.

Bogotá, #DíaSinCarro2015. Imagen: @estudioatope

¿Qué proponemos y solicitamos? La peatonalización de Calle Andújar durante el día 22 de septiembre para experimentar durante un día cómo sería cederlo a los peatones. ¿Por qué?

  • Se fomentaría el Camino Seguro Al Cole -> Se le da autonomía a los pequeños.
  • Se facilitaría la entrada y salida al colegio aumentando la distancia de seguridad y disminuyendo la contaminación, ideal para estos tiempos de pandemia.
  • Se favorecería el paso a pie por la calle, lo que incrementaría los recorridos y visibilizaría más los comercios que se encontrasen en esta vía.
  • Se cede una calle con poco paso de vehículos a los peatones, quienes la usan con mucha frecuencia en los horarios en los que funciona el centro educativo.
  • Se verían los aciertos y también los posibles errores a subsanar en caso de pensar en una peatonalización definitiva de este espacio como pedíamos aquí: señales de tráfico que se habrían de disponer, alternativas de circulación, uso y disfrute de la calle, modificación del entorno, beneficios para los escolares, oposición o conformidad por parte de la ciudadanía, necesidades de los vecinos, deseos de los usuarios, demandas de los comerciantes, etc.
  • Proponemos una calle con aceras llenas de vida, donde no prime solamente la cualidad espacial y la calidad formal meramente arquitectónica propias del diseño urbano, sino que sea una calle inclusiva, diversa, amable y saludable.
  • “Si diseñas una calle que funciona para los niños has diseñado una calle que funciona para todos”, Tonucci.


SE PODRÍA:

  • Delimitar la calle con vegetación para impedir la entrada de vehículos: Buscar algún vivero (municipal o particular) que cediera plantas durante un día para cerrar la entrada y salida de la calle. Si no, siempre está la opción de que los padres aportemos las nuestras.
  • Difundir la acción para que los usuarios de esta calle y de las calles anexas conozcan el cambio de uso efímero de esta calle y puedan conocer con anterioridad las alternativas para circular por la zona sin que reine el caos y el enfado.
  • Sacar mobiliario del cole a la calle durante la mañana.
  • Utilizar mobiliario del ayuntamiento durante el resto del día (incluso, que los vecinos saquen sus sillas y se sienten por la tarde (guardando las distancias de seguridad).
  • Que alguna clase pueda usar la calle durante el recreo (esto serviría para que los patios estuvieran más despejados y asegurar muchísimo más la distancia de seguridad).
  • Aprovechar para recoger la opinión de usuarios, vecinos y ciudadanía en general. Especialmente sería importante recoger las sensaciones de los más pequeños, que sean pequeños pensadores urbanos y que expresen cómo se han sentido, cómo se podría mejorar su entorno (qué les ha gustado, qué no y qué proponen). Éste es un ejercicio de observación y de análisis, que además incentiva su creatividad, su imaginación y el trabajo en equipo dentro de una experiencia real.
  • Dibujar en la calzada los trazos esquemáticos del pavimento típico del centro histórico de la ciudad como se ha hecho en otras ciudades, sin propiciar la contaminación o ruido visual (que ya se ha dado en algunos lugares) y ensayando la negociación de los implicados en los cruces cercanos al cole:

“El suelo de una #ciudad que vio nacer a sus habitantes, es el fiel testimonio que revela el amor o la desidia de los que comparten esas tierras; los unirá o los separará para siempre”, Vía INICIATIVAS, andamios para las ideas. Imagen: el Creata

Estamos en plena vuelta al cole. Ayer asistimos a la reunión que todos los años organiza el equipo directivo y los docentes del cole de nuestros peques. En esta ocasión, el tema central giró en torno a la pandemia provocada por el Covid-19 que estamos sufriendo actualmente, y a las medidas que se han de cumplir dentro del centro educativo (ya os hablamos en este post de nuestra opinión respecto al espacio público y los niños durante el confinamiento). Queremos agradecer a los docentes su gran implicación, ya que están trabajando dándole rienda suelta a la creatividad y la innovación para que los pequeños encuentren, dentro de este panorama, un clima de confianza, tranquilidad y seguridad. Por ejemplo, nuestra seño nos explicó cómo ha hecho cajitas para cada alumno como pequeños tesoros que han de cuidar (dinámicas de juego lúdico y educativo, ¡imaginación al poder!), que les va a enseñar nuevas formas de comunicarse que huyan del contacto y al mismo tiempo no impliquen ni tener miedo ni estar siempre en la prohibición (pueden saltar cuando se vean, guiñarse, saludarse con el codo,…),… .

la pregunta de todos: la entrada y salida de los peques. Para evitar que se produzca de manera agolpada y aglutinada (todas las familias queremos entrar y acompañar, y esto muchas veces dificulta la labor de los docentes) y facilitar así la tarea el primer día de clase, donde los peques de 3 años están algo desorientados, el cole ha pedido la peatonalización de la Calle Andújar (Jaén). ¡Nos pareció una grandísima idea! No hay cocheras, todo son portales y el acceso al cole, hay una farmacia, algún local de asociaciones de vecinos, algún otro local cerrado y existen calles cercanas con el mismo sentido de circulación que harían la misma función de esta calle sin dar muchos rodeos. De momento, el área de Educación del Ayuntamiento de Jaén junto con la concejalía de Seguridad Ciudadana, ha apoyado el cierre de la calle Andújar en horario de entrada y salida de los peques para evitar aglomeraciones.

Queríamos desde el blog apoyar esta magnífica idea y, sobre todo, visibilizarla y dar ideas para su viabilidad. ¿Por qué? Por varios motivos que mejorarían el entorno:

  • Se hace del entorno del cole un espacio más habitable, accesible, saludable (se reducen los niveles de contaminación), sostenible y se mejora la movilidad de los niños y de sus familias (incluidas personas mayores).
  • Hay estudios que revelan que el diseño de las vías pueden tanto incentivar como desincentivar el interés de la sociedad para usarlas. Hay que tener en cuenta que las calles no son simplemente para pasar, sino también para estar. El peatonalizar esta calle la dotaría de más flujo, de mayor seguridad ciudadana y de accesibilidad (universal) favoreciendo la conectividad con otras vías, la colectividad vecinal (que incluiría la comunidad educativa) y podría reforzar incluso la economía local de este punto concreto al favorecer el paso de gente.
  • Se le da prioridad a los peatones dentro de la ciudad, en este caso, los niños y sus familias, que son los principales usuarios durante 9 meses al año. ¿Sabíais que aproximadamente el 70% del espacio público de nuestras ciudades se destina al coche? Es una gran idea ceder alguna vía para caminarla, donde se disfrute de ella y se camine tranquilo, ¡e incluso se juegue!.
  • Además, podemos comenzar así un Camino seguro al cole (itinerarios en los que se promueve la autonomía y la seguridad de los niños en sus desplazamientos diarios desde el hogar al cole y desde el cole al hogar), dándole mucha más autonomía a los niños, ya que les ofrecemos escenarios de tranquilidad urbana.
  • Se puede experimentar en esta calle el urbanismo táctico o placemaking, es decir, intervenciones de acupuntura urbana destinadas a generar calles amables llenas de vida que son capaces de vincular espacio público, ciudadanía y movilidad. Teniendo en cuenta que muchas veces dicho urbanismo táctico puede ser usado de forma permanente por las administraciones, cuando en realidad su función es conseguir de forma experimental el ensayo de estrategias y metodologías más amplias y a largo plazo que tengan en cuenta al resto de la ciudad. Es decir, sirven para ensayar medidas de transformación urbana, formando parte de un plan más amplio que incluya otro tipo de intervenciones y acciones en constante evaluación.

Fuente: ArchDaily

¿Qué proponemos?

Las medidas para esta calle han de ser rápidas y urgentes (¡el cole empieza ya!). Intervenciones para comenzar la actividad lo antes posible.

    1. Pensar la ciudad como un espacio público, que es un potencial generador de ciudadanía. El derecho a la ciudad de sus usuarios es primordial
    2. Generar propuestas creativas y de bajo coste para poder hacer realidad la peatonalización de la calle (participativas en la medida de lo posible, dada la rapidez que requieren los cambios urbanos).
    3. Tener en cuenta que estas medidas son puntuales y deberían enmarcarse dentro de un plan general de movilidad urbana, donde primase el ciudadano y sus conexiones a pie (siempre habíamos abogado por un MetroMinuto en Jaén, ¡y ya está listo! El poder de nuestros jóvenes lo ha hecho posible) para generar ciudades lentas (Jaén es una ciudad media ideal para implementarlo), amables y sostenibles.
    4. Puede vincularse al proyecto para regenerar el patio que ya teníamos en marcha (#ProyectoPatio, #microproyectos para la creatividad colectiva), que tenía como objetivo mejorar el patio del colegio y a la vez, crear comunidad, y sentimientos de colectividad e identidad.
    5. Darle difusión tanto a la actividad como al cambio de uso de la calle para evitar conflictos y que los ciudadanos reaccionen negativamente ante esta acción. Es fundamental mostrar las opciones y alternativas posibles para poder seguir manteniendo una circulación fluida en la zona.

Este post lo hemos escrito en una tarde, así que, dada la rapidez, damos sugerencias a través de otros proyectos mientras pensamos, ideamos y diseñamos un proyecto más personalizado para la calle (portales, comercios, entrada al colegio, señales de tráfico, difusión, etc, etc):

  • Marcar el principio y el final de la calle con elementos adecuados para los niños, que estén pensados para la zona donde se van a ubicar, que llenen de vida la calle y sean un punto positivo para la misma, un aporte al diseño y composición del espacio urbano (y huir de los típicos maceteros de fundición que poco aportan a las calles aparte de evitar el tráfico, y muchas veces tienen el mismo coste). Estos pueden tener colores llamativos, estar hechos con materiales más cálidos e, incluso, poseer vegetación.

  • Posibilidad de disponer de mobiliario público y urbano en las zonas más alejadas del acceso al colegio, que además dispongan de plantas que incluso pueden formar parte de los proyectos educativos del colegio.

Fuente: ArchDaily

  • Usar pintura para el pavimento que marque la entrada al colegio y que sirva para generar un escenario urbano donde prime el juego. ¿No pensáis que esto le vendrá genial a los niños para olvidarse del miedo colectivo que impera actualmente en los adultos?

Fuente: Bruzz.be

 

El año pasado iniciamos una serie de reuniones en el cole de nuestros peques para regenerar el patio de los más pequeños. Éste, como otros muchos patios, no han evolucionado al mismo tiempo que lo han hecho las metodologías educativas actuales y la sociedad en general. Pretendía ser un microproyecto colaborativo que comenzara este curso 2020/2021 y que integrara la participación ciudadana, que fomentara la inteligencia colectiva, la creatividad social y que re-generara y re-activara los espacios comunes de los centros educativos.

Surgió con la idea de que el juego es “una herramienta de aprendizaje, en la mayoría de los casos innata. Jugar nos hace ganar seguridad, nos ofrece la posibilidad de crear una imagen positiva de nosotros mismos, una sensación de bienestar… descubrimos qué podemos hacer y hasta dónde podemos llegar”, teniendo presente la premisa de que “jugar no sólo es un derecho, es una necesidad a partir de la cual los niños experimentan, sienten, descubren, expresan y aprenden sin apenas darse cuenta” (Patios dinámicos, 2019). El proyecto fue muy bien acogido por el centro, que se esfuerza curso tras curso por mejorar tanto metodología, como docencia como instalaciones. La idea nació tanto con el deseo que provoca la inquietud de mejorar y de ofrecer la oportunidad de utilizar el patio como espacio de juego además de darle un papel protagonista para generar un ambiente de convivencia amable y equilibrado. Se pretendía también dotarlo de la cualidad inclusiva, entendiendo como inclusión el “compartir, participar, pertenecer, respetar, comprender, …” (Patios dinámicos, 2019).

Como en todos nuestros talleres, se quería implicar a los niños con el mundo que les rodea, con la ciudad que pisan y juegan, despertando su interés por la arquitectura y el urbanismo sostenible. Y por qué no empezar con sus patios, con su entorno más cercano. Esto se acentúa si además tenemos en cuenta que el patio, que debería ser el punto por excelencia de los encuentros, divertido, foco de la diversidad, educativo y saludable, en general, no es valorado con la importancia que debería tener. Lo que se traduce en su estatismo físico durante décadas: no han disfrutado de ninguna remodelación y siguen teniendo el mismo aspecto que hace años. Por ser “un elemento desligado del currículo, habitualmente se relega su función educadora y pedagógica y se ven mermadas sus funciones y su disfrute” (Basurama, 2015). Aun así, aunque sean espacios baldíos y varados en el tiempo, los niños nos enseñan cómo usarlos de la forma más creativa e imaginativa posible. Si tomamos conciencia de que hay mucho conocimiento que no surge propiamente en el interior de las aulas, sino que muchas veces es un trabajo colaborativo, donde podría ser una actividad de hacer más que de pensar, el patio es el lugar perfecto para desarrollar un conocimiento experiencial, colectivo, social y abierto a niños, docentes y familias. “Es necesario un replanteamiento de las prácticas educativas cotidianas sobre los patios y una observación cuidadosa de las dinámicas relacionales entre el alumnado que se producen en los patios para convertirlas en inclusivas desde una vertiente crítica y transformadora. Necesitamos utilizar esta franja horaria con fines educativos” (C.P. Bernardo Gurdiel, 2016).

Todo esto está ligado también a su autonomía. Quizás deberíamos pararnos a pensar por qué actualmente los niños cada vez más realizan sus desplazamientos en coche y menos a pie, sobre todo solos. Una de las razones es, según Tonucci (2016), que les hemos quitado dicha autonomía a los niños, no salen a la calle y las calles, a su vez, son inseguras porque no hay niños en ellas. “Su presencia obliga a los adultos a tener cuidado. Son la seguridad más barata y sencilla”. Si una calle es segura, habrá niños y mayores, “un niño que se mueve con sus progenitores es un hecho privado. Aunque se porten mal los padres, no es fácil intervenir. Un menor que va solo es un hecho público. Por malos que seamos, que lo somos, prácticamente nadie rechaza ayudar a un niño” (Tonucci, 2016). Se volverían a tejer esas redes de confianza gracias a este proyecto facilitando que las familias se conocieran, y donde los comercios locales fueran esos espacios a los que acudir si un niño se sintiera inseguro en el espacio público. Quizás, la pandemia nos ha dado la oportunidad de volver a llenar las calles de ojos que las vigilan y las hacen seguras gracias a la solicitud de muchos centros escolares de la peatonalización de sus entornos. Se podría dotar con estos micro proyectos (de interior de patios conectados con un entorno amable) de espacios seguros para los niños a los recorridos cotidianos (si un espacio es seguro para un niño, casi con toda seguridad lo será para el resto de la sociedad), para devolverles su autonomía fomentando cosas tan básicas como el comercio de barrio y la vida de acera (Jacobs, 1961).

Este año prima la rapidez por el covid19. El proyecto participativo y colaborativo habrá de esperar o de transformarse en una cooperación online, que después podrá materializarse por turnos, con distancias de seguridad y mascarillas al aire libre para generar un patio amable, seguro y lleno de vida. Para obtener un proyecto integral que englobe todo (pavimentos, pilares, entrada y salida, portón, entorno, cerramientos, paredes, huerto urbano, mobiliario, elementos de juego, graffiti realizado este año, etc) y no de mini-actuaciones que vayan parcheando defectos puntuales. Lo primero que habría que hacer es modificar el espacio donde nuestros niños entran. Dadas las características y los medios actuales, se pintó en su día con líneas sencillas el espacio destinado a cada clase, haciendo  aquí las tutoras una labor fantástica con los medios y el tiempo del que disponen:

Si les ayudamos entre todos, este espacio ganaría en muchísimos sentidos. Se le podría dar más dinamismo al patio si cada clase tuviera su propio icono: yo estoy en la flor, ¡y cuando tenga 4 años, estaré en el cohete! ¿Podríamos los padres organizarnos para ayudar al cole? Y hablan los primeros que no tienen tiempo material para nada, pero si somos muchos, el trabajo se minimiza. Podríamos buscar patrocinadores (pintura, vegetación, materiales de construcción,…), buscar subvenciones, aunar nuestras diferentes profesiones para generar un proyecto multidisciplinar, hacer un crowdfounding, juntarnos los fines de semana,… todo un proyecto bottom-up cuando desde arriba es imposible, por medios o por lo que sea, llegar a los de abajo. Y entonces son los de abajo, los propios ciudadanos, los que se ponen a trabajar (innovación colectiva). Ahí lo dejamos…

Fuente: Orientación Andújar

Fuente: Orientación Andújar

Fuente: Barakaldo Digital

Realización de maceteros con pallets reciclados

Fuente: Twitter

 

Este post es tan personal, que lo firmo yo sola, porque voy a ser sincera: me indigna profundamente que no se esté atendiendo a los más pequeños debidamente en toda esta situación de pandemia de ciencia ficción. Me indigna no poder pasear con ellos tranquilamente, me indigna que hayan sido confinados tanto tiempo, que no se hayan tenido en cuenta sus necesidades y sus derechos (a la educación, al juego, a opinar y ser escuchados,…), que todo se abra antes que un parque, una plaza o una escuela, que “los niños se adaptan muy bien”, que “los niños están en la gloria con sus padres”, que “no habrá consecuencias psicológicas” para ellos. ¿Qué niño no ha echado de menos a sus compañeros, o coger su bici y disfrutar pedaleando, o jugar en la calle simplemente,…? Al principio pensaba que aunque abrieran los coles, me daba miedo que se incorporaran, que mejor se quedaban en casa. Han ido pasando los días y teniendo más contactos (laborales y personales) y he comprobado las medidas que entre todos estamos tomando. También he leído mucho sobre los efectos positivos que tiene que los niños socialicen, ya sea en la calle o en la escuela (no sólo los contenidos, es mucho más, es todo lo que significa ir al centro educativo, ya tengas 1 añIto ó 4). Si todo se re-abre y se piensa para hacerlo en condiciones de seguridad, ¿qué pasa con los niños, con su ocio, con el sistema educativo, con el juego como motor de pensamiento y de desarrollo psicomotor? Los educadores andan perdidos, no cuentan con ellos y no saben cómo ni cuándo comenzarán las clases (a todos los niveles, empezando por infantil). ¿No es incongruente que un niño pueda sentarse en un bar y no en su pupitre? Y sí, el pupitre es más complicado, pero qué tal jugar en un parque o, simplemente, andar por la calle.

¿Y en casa, cómo lo llevamos? Como pareja, somos compañeros de relevo. Os cuento: al principio todo fluía. Se pararon los estreses, las carreras diarias por llegar a todos sitios, convivíamos los 4 disminuyendo los dos nuestro horario de trabajo. Disfrutábamos de los peques dentro de nuestra pequeña burbuja, nos conocíamos más los 4 y se agradecía ese pequeño parón. Pero los trabajos se acumulaban y a las 2 semanas del confinamiento, tocaba correr. Y después las fases fueron avanzando, lo cual significaba que teníamos que turnarnos más horas para llegar a las 7-8 diarias de trabajo, echando horas nocturnas. Se acabaron las comidas y cenas los 4 juntos entre semana; nos damos el relevo en la puerta, que nos falta chocarnos la mano, pasarnos las llaves y salir pitando. Esto trae más estrés, más cansancio, más llantos y también rabietas, a veces, desproporcionadas. Pero no os preocupéis, “los niños casi ni lo notan”.

Después pudimos salir 1 hora al día… ¡ay, qué bien! El primer día, la emoción del encierro era tanta, que no pude contener las lágrimas, y eso que el mayor preguntaba por qué no podíamos salir los 4 juntos. ¿Sabéis lo que es ver a tus hijos salir a la calle como si todo fuera nuevo? Saludaban a la gente, se reían, miraban las hojas moverse con el viento,… la gente fue muy respetuosa y los niños,… los niños nos volvieron a dar otra lección. Y todo esto, para mí, fue de agradecer, porque tuve que esforzarme en no transmitirles ningún mensaje alarmista mientras paseábamos por la calle.

Miré la ciudad de una manera muy distinta cuando estaba vacía, sola y esperando ser vivida. Ir hasta la cochera era todo un ejercicio de reflexión, pensaba en cómo los situacionistas de los 60 afirmaban que el entorno condiciona el comportamiento y las emociones de las personas (psicogeografía). “Al fin y al cabo, al pasear no sólo exploramos el paisaje, sino que nos sumergimos en la condición humana y nos miramos a nosotros mismos desde bien adentro” (Deborah García). Miré las calles, las aceras y las plazas con ojos de esperanza y no paraba de idear, de proyectar, de pensar cómo podían ser cuando pudiéramos volver a la normalidad. Para poder pasearlas, transitarlas y habitarlas con sus 2 metros de distancia, con pasos pequeñitos, a paso lento. Y lo hablaba con amigos, arquitectos o no arquitectos, no era difícil, sólo hacía falta colaboración ciudadana e institucional.

Al continuar la desescalada, se han sucedido los grupos de gente por la calle, la apertura de las terrazas y la aglomeración de personas, con lo que es imposible mantener las distancias. Para los peatones, es complicado compaginar paseo y distancia de seguridad en muchas calles simplemente por su geometría (recordemos que las mascarillas no son la medida que hace que se anulen todas las demás: es imprescindible seguir guardando la distancia de seguridad), aquí no me voy a meter. Ahora bien, en calles amplias donde las terrazas han invadido las aceras… uff… Es comprensible que los negocios tienen que abrir en condiciones de seguridad, y para ello se les ha favorecido pudiendo extenderse en la calle. Hemos hablado muchas veces sobre cómo la privatización del espacio público disminuye la calidad de éste, a lo que ahora se suma la inseguridad sanitaria que produce sentarse en un banco público. También hemos comentado otras tantas que los comercios locales son la vida de los barrios, los ojos que vigilan, la vecindad que se crea.

Resumiendo, si se han tomado estas medidas para favorecer la economía y el comercio local, también se deben de tomar medidas para favorecer los paseos que tanto añorábamos. Es decir, se tiene que pensar en todo: si amplío la superficie de las terrazas, he de ampliar también la de los peatones. Y no es que lo diga yo, es que lo dice el Artículo 15.2. 2. del BOE. 9 Mayo 2020. “En el caso de que el establecimiento de hostelería y restauración obtuviera el permiso del Ayuntamiento para incrementar la superficie destinada a la terraza al aire libre, se podrán incrementar el número de mesas previsto en el apartado anterior, respetando, en todo caso, la proporción del cincuenta por ciento entre mesas y superficie disponible y llevando a cabo un incremento proporcional del espacio peatonal en el mismo tramo de la vía pública en el que se ubique la terraza“. Esto no se está cumpliendo.

Os pongo un ejemplo: nuestro paseo del otro día con nuestros peques, que por su edad y su condición, no llevan mascarilla. Bajamos todo el Paseo de la Estación, pasamos por el Banco de España hacia Renfe (cuesta que le encanta a la mayoría de peques) y nos dirigimos hacia el parque del Bulevar siguiendo este itinerario:

Justo antes del cruce de Calle Extremadura, hay dos restaurantes. Uno de ellos estaba cerrado, ¡menos mal! Tuvimos que pasar por entre las mesas (donde la gente, para poder consumir, no llevaba mascarillas) para poder ir hasta el paso de peatones. No echamos foto por respeto, porque no queremos fastidiar a nadie, así que os pongo estos esquemitas que ilustran nuestro paseo:

Hay que encontrar el equilibrio para todos y entre todos. A mí me ilusionan tremendamente imágenes como ésta de París:

Tenemos una oportunidad estupenda para repensar las ciudades. Tenemos una oportunidad estupenda para que sean más amables, accesibles, peatonales… una ciudad para nuestros niños y mayores. Si ellos la pasean bien, todos lo haremos. No es normal que nuestros peques sólo tengan el parque del Bulevar para pasear en condiciones óptimas: sitios abiertos donde poder guardar las distancias de seguridad. Pero, ¿y para llegar hasta allí, qué pasa? Nuestro hijo de 4 años es capaz de mantener la distancia de seguridad, es más, debido a su inocencia, es capaz de alertar a alguien si se acerca a él demasiado (ya sea familiar o desconocido, ya sea porque se ha caído con la bici y van en su ayuda, etc, etc). Se extraña cuando ve a tanta gente sentada en los bares y nos llama mentirosos: “me dijisteis que no nos podíamos juntar tanta gente”. Nos pregunta (ya no tanto, qué pena) que por qué no puede volver al cole con sus amigos, que echa de menos correr en su patio y dibujar en el suelo. ¿No os están enseñando mucho vuestros hijos? Enseñémosles también que somos co-responsables, que si salimos al parque (cuando los abran en la fase 3.502) todos tenemos que estar atentos y todos tenemos que estar socialmente comprometidos por la seguridad de todos. ¿Qué dirían nuestros niños si pudieran manifestarse, si pudieran llevar su voz a las instituciones? (pincha aquí para rellenar nuestra breve encuesta).

 

Hace poco escribíamos esto en nuestras redes sociales, y lo seguimos pensando, reivindicando y pidiendo un consenso ciudadano para tener una ciudad para todos:

▪Los niños no van a jugar a los parques porque son zonas de alto contagio. ¿Qué se ha habilitado para ellos desde que pueden pasear: más zonas de juego, espacios seguros en las aceras, espacios de juego seguros que sean atractivos para ellos,…?

Nuestros menores han estado confinados totalmente 43 días. El primer día que salimos a la calle estaban emocionadísimos. Tanto, que no pudimos contener las lágrimas. La calle era un festival de sensaciones para ellos. No paraban de señalar y de reír…

▪Y, pese a intentar no estresarles con los protocolos e infundirles miedo al contacto, los límites estaban claros. Y se portaron como pequeños campeones. Aunque es difícil…

▪Es complicado andar por aceras estrechas, donde guardar la distancia de seguridad es imposible. Ellos te miran y te dicen, mamá, ¡no podemos seguir jugando a no acercarnos a la gente! Jugaremos a que las zonas rojas son lava…

▪Ver esta noticia es ver cómo las terrazas de los bares, aquellas que ya se adueñaron de nuestras aceras, ahora invaden los parques infantiles, tan vacíos de vida. Tan pacientes como nuestros niños

▪Y a lo mejor, repensar nuestra pequeña #ciudad no es difícil. Caminos seguros (para los más peques no están recomendadas las mascarillas), espacios amplios de juego,… pensar en la infancia, la gran olvidada en esta pandemia

▪Porque, ¿qué es una ciudad vacía de niños? Es tristeza, es inseguridad y para nada, es una ciudad amable. ¿No os pasó que al escuchar niños en las calles vacías los primeros días que podían pasear era como escuchar vida?

Les debemos este #repensarLAciudad #jugarLAcalle, que la hagan suya,… ellos también echan de menos el contacto, el jugar, el aire libre, el correr a velocidad gatuna,…

 

 

Hace unas semanas un cliente nos preguntó si sabíamos algo acerca de la desinfección de locales con todo este tema de la pandemia y la covid19. Como siempre, lo que hicimos fue asesorarnos por compañeros expertos y nos recomendaron artículos científicos, fuera de bulos, de Gemma del Caño (Boticaria. I+D+i, Calidad y Seguridad alimentaria.) y Deborah García (Química y divulgadora). Os recomendamos leer ambos artículos y os dejamos un resumen de ambos, de donde se pueden obtener las siguientes conclusiones sobre ozono y sobre La Luz ultravioleta (como ya sabéis, se siguen haciendo ensayos científicos y los métodos probados van arrojando cada día datos nuevos):

  • El OZONO es un potente oxidante que le da propiedades desinfectantes frente a microorganismos siempre que se utilicen en las dosis apropiadas durante el tiempo necesario. Tiene también la ventaja de su rápida descomposición en oxígeno y dióxido de carbono lo que elimina la posibilidad de los residuos posteriores.
  • Disuelto en agua se utiliza en los tratamientos para el agua potable, en la industria alimentaria para desinfección de útiles en armarios apropiados o para tratamientos de Legionella. Desde el punto de vista ambiental, se utilizan para el control de olores en cámaras frigoríficas, desinfecciones o control microbiológico en ambientes cerrados.
  • El ozono está siendo evaluado por la Unión Europea para ser homologado. En el listado de productos virucidas autorizados en España no está registrado aún. Sin embargo, sí que hay otros productos eficaces para desinfección aérea validados que podrían utilizarse. Evidentemente deben realizar el tratamiento personal profesional.
  • Las máquinas de ozono son efectivas para los usos anteriores pero, hasta el momento, no hay demostrada evidencia frente a este coronavirus.

 

  • Desde un punto de vista químico, tanto el gas ozono como la radiación ultravioleta C pueden inactivar al coronavirus. PERO si te quedas corto, al coronavirus no le haces ni cosquillas, y si te pasas, además de inactivar al coronavirus, te pones tú el peligro, a tus trabajadores, a tus clientes y a tus productos.
  • El problema de los ozonizadores y las lámparas de ultravioleta C es que no se ha hecho un ensayo biocida que determine la dosis necesaria para inactivar al coronavirus. Si esto se hiciese, después habría que considerar los riesgos y así establecer un protocolo de aplicación. Nada de esto existe, así que quienes están vendiendo servicios de desinfección con ozono o con ultravioleta lo están haciendo a ciegas, sin conocer ni los riesgos ni la eficacia de esos métodos.
  • Para desinfectar un laboratorio con ozono, primero hay que desalojar. Y después de ozonizar durante horas, un profesional debe entrar con un equipo de protección individual (EPI) y un dispositivo para medir si la cantidad de ozono residual que ha quedado en el ambiente es segura. Así que no se puede usar gas ozono en presencia de personas. El ozono está clasificado como «sustancia peligrosa» por la OSHA, es decir, por las autoridades sanitarias en materia de seguridad.
  • Los principales riesgos para la salud de su manipulación son: el ozono es tóxico por inhalación, irrita las vías respiratorias pudiendo llegar a causar edema pulmonar en exposición crónica; en contacto con los ojos y la piel puede causar quemaduras graves; podría causar mutaciones y daños reproductivos.
  • Una forma gráfica de explicar lo peligroso que es: usar un ozonizador profesional en un establecimiento es lo más parecido a tener un rociador de lejía pura.

Imagen: El diario montañés

 

 

A %d blogueros les gusta esto: