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Archivo de la etiqueta: solares

El pasado mes de abril nos alegraba la noticia de que, por fin, el Ayuntamiento de Jaén se había comprometido a adecuar el solar que se encontraba junto a la Plaza del Rostro, en plena Judería de la ciudad.

Un solar sobre el que, como sabréis, hemos trabajado en distintas ocasiones desde el año 2012 (incluido en el proyecto del Concurso Ojalá, dentro del proyecto #rEAvivaJaén – Taller de Arquitectura para niños #creaSanAndrés, junto con otros colectivos e instituciones de la ciudad en el #proyectoReacciona y finalmente en el Concurso de Ideas Cátedra Metropol Parasol). Con esto, no queremos decir que ojalá se hubieran llevado a cabo alguna de nuestras ideas, ni mucho menos; lo que queremos decir es que esperábamos más de esta intervención. Más, por toda la información volcada sobre el mismo a través de los vecinos, de usuarios del CEIP San Andrés, de la Universidad Popular, de sus alumnos, de guías turísticos, de voluntarios y colectivos preocupados tanto del patrimonio de la ciudad como de sus espacios urbanos, de profesionales creativos, de turistas, etc.

#desayunoLAGARTO_04

#desayunoLAGARTO

#desayunoLAGARTO

¿Que está en mejor estado que cuando era solar yermo, desprestigiando la judería y siendo foco de infección (recordemos que el Colegio San Andrés está justo al lado)? Por supuesto.

¿Que es bien merecido el reconocimiento hacia Hasday Ben Shaprut (médico y diplomático judío de Al-Ándalus)? Ni que decir tiene.

¿Que se ha vuelto a tratar el espacio público como un espacio cualquiera? Viendo las imágenes proporcionadas por varios miembros del Grupo Acción Conjunta por el Patrimonio de Jaén, podemos afirmar que . Así que repetimos: cuando se elabora el proyecto de una vivienda, se trata con el cliente/promotor, se le preguntan sus necesidades, se asesora desde el punto de vista técnico (usos, funcionalidad, materiales, instalaciones, soleamiento, espacialidad, etc), se vuelve a dialogar, a proyectar. ¿Qué sucede con el espacio público, por qué no se trata con el mismo cuidado y dedicación? Quizás nos hemos acostumbrado a que estos espacios comunes y colectivos, se conforman simplemente colocando bancos, algún que otro arbolito, saneando el pavimento y fin. Son oportunidades perdidas para dotar de espacios de calidad a la ciudadanía (ya lo poníamos de manifiesto con un pequeño solar situado en C/ Buenavista, 16). Oportunidades perdidas para las medianeras, para los recorridos, para las necesidades de vecinos y usuarios, para la vegetación pensada, el soleamiento, las sensaciones de habitabilidad del espacio, de apropiación previa, de mantenimiento y cuidado por parte de la población, de materiales (tipos de drenaje, pavimentos -duros, blandos, colores,…-), de regenerar espacios amables y funcionales.

Particularmente nos llama la atención sobre cómo lo consideran un “espacio verde” para la ciudad. PARA PENSAR.

Fco Carrillo ACPJ

Imagen de Fco. Carrillo (Grupo ACPJ)

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Una Acción Urbana se define, de manera general, como una transformación efímera a pequeña escala (normalmente también a bajo coste), cuyo objetivo es dinamizar un espacio público infrautilizado u olvidado y cederlo a los ciudadanos durante un espacio de tiempo.

Las acciones urbanas surgen de una realidad: de numerosos lugares vacíos y abandonados que existen en nuestras ciudades. Bien por ser vacíos históricos (de larga duración) o bien porque la burbuja inmobiliaria los dejó huérfanos de promotor y/o proyecto.

Y también surgen de un deseo. Del deseo ciudadano de aprovechar y desarrollar el potencial albergado por estos lugares para ser regenerados y transformados en espacios para la ciudadanía; y del deseo de una nueva generación de arquitectos que quieren escuchar a la hora de proyectar, abriendo una brecha –llena de posibilidades- con la enseñanza y la práctica tradicional y académica de la ordenación de la ciudad. Con estas prácticas participativas, se devuelve el papel protagonista de unos pocos a otros muchos actores implicados, empezando a “mirar la ciudad desde un punto de vista más humano, no sólo desde la arquitectura formal, sino desde las personas, los flujos, los movimientos, las actividades y las necesidades de la gente y del lugar” (Carrasco Bonet, 2011).

Las estrategias basadas en acciones urbanas participativas, se basan en generar sentimientos de identidad, vinculados a lo cercano, lo local, lo emotivo, lo concreto, lo cercano, lo vivencial, lo subjetivo y lo cotidiano; ya que al no sentirnos ajenos a nuestras ciudades, asumimos la co-responsabilidad del acto de hacer ciudad, comprometiéndonos con el mantenimiento de sus valores. Al mismo tiempo, cuanto más nos reconocemos como parte de un lugar, más nos hacemos custodios y responsables del mismo, garantizándose la continuidad de los procesos participativos urbanos. Por lo tanto, el primer paso para generar un proceso participativo, será el de “crear marcos de memoria y relación entre la gente, vinculándolos a un lugar concreto. La sensibilización, la educación, el contacto y el conocimiento del territorio, deben empezar a considerarse aspectos tan básicos como la legislación o las metodologías de gestión” (Fariña, 2014).

#AcciónUrbana en Jaén, #PROYECTOrEAcciona. Imagen: @estudioatope

Los procesos participativos han de partir del hecho de mejorar las condiciones de existencia y la calidad de vida, teniendo como base los recursos y potencialidades del contexto en el que van a tener lugar, adaptándose a cada caso. Cada acción propuesta y realizada nos ofrece herramientas y oportunidades urbanas que todos los ciudadanos (administración, técnicos, etc) debemos regularizar, aprender a manejar y aprovechar para establecer pautas que regeneren y conecten el tejido urbano a través de espacios simbólicos donde fomentar la participación ciudadana.

Realizar acciones urbanas en dichos lugares supone re-habitarlos de nuevo (si es que alguna vez lo estuvieron) para apropiarnos de ellos a través de su uso, de la memoria y el imaginario colectivos. Dicha apropiación servirá como herramienta de proyecto en la elaboración de procesos urbanos basados en la participación ciudadana, estableciendo lazos de identidad tanto con nuestra propia historia individual, como con la historia común de nuestros barrios, siendo nosotros mismos parte de la memoria colectiva del lugar.

La propuesta de elaborar actividades en estos vacíos para transformarlos en espacios públicos, significa establecer conexiones emocionales que generen la apropiación emocional indispensable en la identificación del individuo con el espacio (Smithson, 1970). Ya que “habitar implica reconocernos e identificarnos con nuestro entorno. La identidad se construye en base a la relación con distintos factores, y principalmente, a nuestra relación con los objetos y con el espacio” (Morelli, 2009).


El derecho a la ciudad no sólo es el acceso a sus recursos, sino también el derecho a reinventarla (Henri Lefebvre, 1968).

María Toro Martínez [Estudio Atope]

 
**ARTÍCULO ORIGINAL PUBLICADO EN LA CIUDAD VIVA**
 

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