archivo

Archivo de la etiqueta: placemaking

Estamos en plena vuelta al cole. Ayer asistimos a la reunión que todos los años organiza el equipo directivo y los docentes del cole de nuestros peques. En esta ocasión, el tema central giró en torno a la pandemia provocada por el Covid-19 que estamos sufriendo actualmente, y a las medidas que se han de cumplir dentro del centro educativo (ya os hablamos en este post de nuestra opinión respecto al espacio público y los niños durante el confinamiento). Queremos agradecer a los docentes su gran implicación, ya que están trabajando dándole rienda suelta a la creatividad y la innovación para que los pequeños encuentren, dentro de este panorama, un clima de confianza, tranquilidad y seguridad. Por ejemplo, nuestra seño nos explicó cómo ha hecho cajitas para cada alumno como pequeños tesoros que han de cuidar (dinámicas de juego lúdico y educativo, ¡imaginación al poder!), que les va a enseñar nuevas formas de comunicarse que huyan del contacto y al mismo tiempo no impliquen ni tener miedo ni estar siempre en la prohibición (pueden saltar cuando se vean, guiñarse, saludarse con el codo,…),… .

la pregunta de todos: la entrada y salida de los peques. Para evitar que se produzca de manera agolpada y aglutinada (todas las familias queremos entrar y acompañar, y esto muchas veces dificulta la labor de los docentes) y facilitar así la tarea el primer día de clase, donde los peques de 3 años están algo desorientados, el cole ha pedido la peatonalización de la Calle Andújar (Jaén). ¡Nos pareció una grandísima idea! No hay cocheras, todo son portales y el acceso al cole, hay una farmacia, algún local de asociaciones de vecinos, algún otro local cerrado y existen calles cercanas con el mismo sentido de circulación que harían la misma función de esta calle sin dar muchos rodeos. De momento, el área de Educación del Ayuntamiento de Jaén junto con la concejalía de Seguridad Ciudadana, ha apoyado el cierre de la calle Andújar en horario de entrada y salida de los peques para evitar aglomeraciones.

Queríamos desde el blog apoyar esta magnífica idea y, sobre todo, visibilizarla y dar ideas para su viabilidad. ¿Por qué? Por varios motivos que mejorarían el entorno:

  • Se hace del entorno del cole un espacio más habitable, accesible, saludable (se reducen los niveles de contaminación), sostenible y se mejora la movilidad de los niños y de sus familias (incluidas personas mayores).
  • Hay estudios que revelan que el diseño de las vías pueden tanto incentivar como desincentivar el interés de la sociedad para usarlas. Hay que tener en cuenta que las calles no son simplemente para pasar, sino también para estar. El peatonalizar esta calle la dotaría de más flujo, de mayor seguridad ciudadana y de accesibilidad (universal) favoreciendo la conectividad con otras vías, la colectividad vecinal (que incluiría la comunidad educativa) y podría reforzar incluso la economía local de este punto concreto al favorecer el paso de gente.
  • Se le da prioridad a los peatones dentro de la ciudad, en este caso, los niños y sus familias, que son los principales usuarios durante 9 meses al año. ¿Sabíais que aproximadamente el 70% del espacio público de nuestras ciudades se destina al coche? Es una gran idea ceder alguna vía para caminarla, donde se disfrute de ella y se camine tranquilo, ¡e incluso se juegue!.
  • Además, podemos comenzar así un Camino seguro al cole (itinerarios en los que se promueve la autonomía y la seguridad de los niños en sus desplazamientos diarios desde el hogar al cole y desde el cole al hogar), dándole mucha más autonomía a los niños, ya que les ofrecemos escenarios de tranquilidad urbana.
  • Se puede experimentar en esta calle el urbanismo táctico o placemaking, es decir, intervenciones de acupuntura urbana destinadas a generar calles amables llenas de vida que son capaces de vincular espacio público, ciudadanía y movilidad. Teniendo en cuenta que muchas veces dicho urbanismo táctico puede ser usado de forma permanente por las administraciones, cuando en realidad su función es conseguir de forma experimental el ensayo de estrategias y metodologías más amplias y a largo plazo que tengan en cuenta al resto de la ciudad. Es decir, sirven para ensayar medidas de transformación urbana, formando parte de un plan más amplio que incluya otro tipo de intervenciones y acciones en constante evaluación.

Fuente: ArchDaily

¿Qué proponemos?

Las medidas para esta calle han de ser rápidas y urgentes (¡el cole empieza ya!). Intervenciones para comenzar la actividad lo antes posible.

    1. Pensar la ciudad como un espacio público, que es un potencial generador de ciudadanía. El derecho a la ciudad de sus usuarios es primordial
    2. Generar propuestas creativas y de bajo coste para poder hacer realidad la peatonalización de la calle (participativas en la medida de lo posible, dada la rapidez que requieren los cambios urbanos).
    3. Tener en cuenta que estas medidas son puntuales y deberían enmarcarse dentro de un plan general de movilidad urbana, donde primase el ciudadano y sus conexiones a pie (siempre habíamos abogado por un MetroMinuto en Jaén, ¡y ya está listo! El poder de nuestros jóvenes lo ha hecho posible) para generar ciudades lentas (Jaén es una ciudad media ideal para implementarlo), amables y sostenibles.
    4. Puede vincularse al proyecto para regenerar el patio que ya teníamos en marcha (#ProyectoPatio, #microproyectos para la creatividad colectiva), que tenía como objetivo mejorar el patio del colegio y a la vez, crear comunidad, y sentimientos de colectividad e identidad.
    5. Darle difusión tanto a la actividad como al cambio de uso de la calle para evitar conflictos y que los ciudadanos reaccionen negativamente ante esta acción. Es fundamental mostrar las opciones y alternativas posibles para poder seguir manteniendo una circulación fluida en la zona.

Este post lo hemos escrito en una tarde, así que, dada la rapidez, damos sugerencias a través de otros proyectos mientras pensamos, ideamos y diseñamos un proyecto más personalizado para la calle (portales, comercios, entrada al colegio, señales de tráfico, difusión, etc, etc):

  • Marcar el principio y el final de la calle con elementos adecuados para los niños, que estén pensados para la zona donde se van a ubicar, que llenen de vida la calle y sean un punto positivo para la misma, un aporte al diseño y composición del espacio urbano (y huir de los típicos maceteros de fundición que poco aportan a las calles aparte de evitar el tráfico, y muchas veces tienen el mismo coste). Estos pueden tener colores llamativos, estar hechos con materiales más cálidos e, incluso, poseer vegetación.

  • Posibilidad de disponer de mobiliario público y urbano en las zonas más alejadas del acceso al colegio, que además dispongan de plantas que incluso pueden formar parte de los proyectos educativos del colegio.

Fuente: ArchDaily

  • Usar pintura para el pavimento que marque la entrada al colegio y que sirva para generar un escenario urbano donde prime el juego. ¿No pensáis que esto le vendrá genial a los niños para olvidarse del miedo colectivo que impera actualmente en los adultos?

Fuente: Bruzz.be

 

En Amsterdam recuperan la convivencia vecinal a través de los bancos de la ciudad.

¿Cómo? Según este artículo (visto en el muro de Ecosistema Urbano), durante el verano, el primer domingo de cada mes se convierte en una red de bancos colectivos dedicados al encuentro y el diálogo ciudadano. Similar a la extensa tradición española de sacar la silla a la puerta de nuestras casas en verano y charlar con los residentes de nuestro barrio, en Amsterdam “en los viejos barrios obreros, numerosas familias ponían un banco delante de su puerta para ampliar un poco su sala de estar y encontrarse con sus vecinos”. Son costumbres que tanto al sur de Europa como al norte, se van perdiendo. Quizás son prácticas habituales en pueblos, municipios pequeños y algunos barrios aislados, pero en las dinámicas diarias y el ajetreo de la gran ciudad no están incluidas. Las calles se convertían de esta manera en amplios patios de vecinos donde las personas se conocían y donde las redes de confianza establecidas permitían el juego en la calle sin la necesidad del control paterno y/o materno (leer el artículo “¿Por qué hemos prohibido a los niños poder disfrutar las calles solos?“), el alboroto de niños corriendo y el cuchicheo distendido en la tranquilidad de las noches de verano.

bankjes-collectief-bancos-colectivos-en-amsterdam-openlunch-cafe

La acción de Jesse Jop Jorg y Cathelijn la Reede al iniciar su proyecto Bancos Colectivos (Bankjes Collectief) fue tan sencilla como colocar un banco delante de su casa con la intención de animar la calle y conectar con sus vecinos, hasta entonces casi desconocidos. Es entonces cuando deciden extender la idea y contactar con diferentes instituciones (Fundación Doen, el Ayuntamiento de Amsterdam y el Fondo de Oriente), quienes apoyaron la primera edición de esta iniciativa en el verano de 2014.

Una idea sobre acciones micro-placemaking para volver a tejer la cohesión y el encuentro vecinal a partir de nuestras tradiciones, que valdría la pena valorar.

A %d blogueros les gusta esto: