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Con mucha ilusión participamos en el IX Taller Internacional de Arquitectura y Patrimonio organizado por la Universidad Católica de Colombia con la ponencia “Vida urbana: la importancia de lo cotidiano y la calle” y con la colaboración en el workshop al que están poniendo mucho corazón para pensar nuestras ciudades no sólo desde lo académico, reflexivo, técnico y científico, sino desde lo experiencias, emocional y cotidiano. Desde aquí queremos agradecerles que hayan contado con nuestra colaboración.

El concepto de tejido ha influido el pensamiento de la ciudad, la arquitectura y la sociedad debido quizá a su claridad estructural y a su potente imagen poética, pues una tela es sinónimo de protección, abrigo, técnica y cultura. Es así como en urbanismo se habla del tejido urbano para significar los diferentes tipos de trazado que se han producido a lo largo de la historia, desde la traza ovandina de la ciudad colonial hasta los trazados inconexos la ciudad difusa”. Como no es imposible comprender el fenómeno urbano sin la vida que transcurre allí, es fundamental hablar también de otro tipo de tejido, quizá el más importante, y que entra a formar parte de este entramado: el tejido social.

Este año, el taller se celebra en la ciudad patrimonial de Villa de Leyva. Una ciudad turistificada, como tantas otras, que ha visto cómo sus originales vocaciones agrícola, artesanal y de mercado campesino, han sido desplazadas por la industria del turismo para favorecer la prosperidad económica de la localidad. Es una ciudad museo, desleída y muchas veces con un desapego importante por parte de sus ciudadanos y habitantes que no se apropian de sus espacios, habitándolos solamente para servir al turista que visita la ciudad por unas horas y, en el caso más favorable, por unos días.

Esta ruptura entre territorio (tejido urbano) y ciudadanía (tejido social) ha sido aún más manifiesta “gracias” a la pandemia provocada por el Covid-19. ¿Qué ha sido de estas ciudades sin gente? Escenarios patrimoniales vacíos de vida, sin espectadores que acudan, los actores quedan desprotegidos, desorientados y desprovistos en sus propios hábitats. Se aprecia la fragilidad de lo efímero y lo corto-placista.

Es precisamente esta circunstancia la que hace al “comité del taller reaccionar académicamente para pensar la ciudad y el patrimonio en procura de su renacimiento y su regeneración” apostando por lo local, lo cercano, lo sensible y lo cotidiano, recomponiendo tejidos que han sido rotos, deshilachados o desanudados. La ciudad colombiana de Villa de Leyva será una magnífica herramienta de pensamiento, de trabajo y de proyecto: nos enseñará su trayectoria, a través de la cual los alumnos aprenderán errores y aciertos, y será un magnífico ejemplo donde poder analizar los diferentes fenómenos y a la cual se puedan aplicar posteriormente las ideas que surjan de este evento con la participación de la población, la academia y la administración.

El FORO constituye entonces un escenario de reflexión acerca de la situación actual del patrimonio y su revitalización post pandemia desde tres tejidos diferentes y a la vez imbricados dentro de la misma tela sociocultural:
– El tejido social.
– El tejido urbano.
– El tejido arquitectónico.

Por su parte el TALLER (workshop) constituye un campo de análisis y proyectación que intentara tejer nuevamente vida con materia, es decir, sociedad con ciudad. Podéis consultar aquí la programación completa.

 

 

Este post es tan personal, que lo firmo yo sola, porque voy a ser sincera: me indigna profundamente que no se esté atendiendo a los más pequeños debidamente en toda esta situación de pandemia de ciencia ficción. Me indigna no poder pasear con ellos tranquilamente, me indigna que hayan sido confinados tanto tiempo, que no se hayan tenido en cuenta sus necesidades y sus derechos (a la educación, al juego, a opinar y ser escuchados,…), que todo se abra antes que un parque, una plaza o una escuela, que “los niños se adaptan muy bien”, que “los niños están en la gloria con sus padres”, que “no habrá consecuencias psicológicas” para ellos. ¿Qué niño no ha echado de menos a sus compañeros, o coger su bici y disfrutar pedaleando, o jugar en la calle simplemente,…? Al principio pensaba que aunque abrieran los coles, me daba miedo que se incorporaran, que mejor se quedaban en casa. Han ido pasando los días y teniendo más contactos (laborales y personales) y he comprobado las medidas que entre todos estamos tomando. También he leído mucho sobre los efectos positivos que tiene que los niños socialicen, ya sea en la calle o en la escuela (no sólo los contenidos, es mucho más, es todo lo que significa ir al centro educativo, ya tengas 1 añIto ó 4). Si todo se re-abre y se piensa para hacerlo en condiciones de seguridad, ¿qué pasa con los niños, con su ocio, con el sistema educativo, con el juego como motor de pensamiento y de desarrollo psicomotor? Los educadores andan perdidos, no cuentan con ellos y no saben cómo ni cuándo comenzarán las clases (a todos los niveles, empezando por infantil). ¿No es incongruente que un niño pueda sentarse en un bar y no en su pupitre? Y sí, el pupitre es más complicado, pero qué tal jugar en un parque o, simplemente, andar por la calle.

¿Y en casa, cómo lo llevamos? Como pareja, somos compañeros de relevo. Os cuento: al principio todo fluía. Se pararon los estreses, las carreras diarias por llegar a todos sitios, convivíamos los 4 disminuyendo los dos nuestro horario de trabajo. Disfrutábamos de los peques dentro de nuestra pequeña burbuja, nos conocíamos más los 4 y se agradecía ese pequeño parón. Pero los trabajos se acumulaban y a las 2 semanas del confinamiento, tocaba correr. Y después las fases fueron avanzando, lo cual significaba que teníamos que turnarnos más horas para llegar a las 7-8 diarias de trabajo, echando horas nocturnas. Se acabaron las comidas y cenas los 4 juntos entre semana; nos damos el relevo en la puerta, que nos falta chocarnos la mano, pasarnos las llaves y salir pitando. Esto trae más estrés, más cansancio, más llantos y también rabietas, a veces, desproporcionadas. Pero no os preocupéis, “los niños casi ni lo notan”.

Después pudimos salir 1 hora al día… ¡ay, qué bien! El primer día, la emoción del encierro era tanta, que no pude contener las lágrimas, y eso que el mayor preguntaba por qué no podíamos salir los 4 juntos. ¿Sabéis lo que es ver a tus hijos salir a la calle como si todo fuera nuevo? Saludaban a la gente, se reían, miraban las hojas moverse con el viento,… la gente fue muy respetuosa y los niños,… los niños nos volvieron a dar otra lección. Y todo esto, para mí, fue de agradecer, porque tuve que esforzarme en no transmitirles ningún mensaje alarmista mientras paseábamos por la calle.

Miré la ciudad de una manera muy distinta cuando estaba vacía, sola y esperando ser vivida. Ir hasta la cochera era todo un ejercicio de reflexión, pensaba en cómo los situacionistas de los 60 afirmaban que el entorno condiciona el comportamiento y las emociones de las personas (psicogeografía). “Al fin y al cabo, al pasear no sólo exploramos el paisaje, sino que nos sumergimos en la condición humana y nos miramos a nosotros mismos desde bien adentro” (Deborah García). Miré las calles, las aceras y las plazas con ojos de esperanza y no paraba de idear, de proyectar, de pensar cómo podían ser cuando pudiéramos volver a la normalidad. Para poder pasearlas, transitarlas y habitarlas con sus 2 metros de distancia, con pasos pequeñitos, a paso lento. Y lo hablaba con amigos, arquitectos o no arquitectos, no era difícil, sólo hacía falta colaboración ciudadana e institucional.

Al continuar la desescalada, se han sucedido los grupos de gente por la calle, la apertura de las terrazas y la aglomeración de personas, con lo que es imposible mantener las distancias. Para los peatones, es complicado compaginar paseo y distancia de seguridad en muchas calles simplemente por su geometría (recordemos que las mascarillas no son la medida que hace que se anulen todas las demás: es imprescindible seguir guardando la distancia de seguridad), aquí no me voy a meter. Ahora bien, en calles amplias donde las terrazas han invadido las aceras… uff… Es comprensible que los negocios tienen que abrir en condiciones de seguridad, y para ello se les ha favorecido pudiendo extenderse en la calle. Hemos hablado muchas veces sobre cómo la privatización del espacio público disminuye la calidad de éste, a lo que ahora se suma la inseguridad sanitaria que produce sentarse en un banco público. También hemos comentado otras tantas que los comercios locales son la vida de los barrios, los ojos que vigilan, la vecindad que se crea.

Resumiendo, si se han tomado estas medidas para favorecer la economía y el comercio local, también se deben de tomar medidas para favorecer los paseos que tanto añorábamos. Es decir, se tiene que pensar en todo: si amplío la superficie de las terrazas, he de ampliar también la de los peatones. Y no es que lo diga yo, es que lo dice el Artículo 15.2. 2. del BOE. 9 Mayo 2020. “En el caso de que el establecimiento de hostelería y restauración obtuviera el permiso del Ayuntamiento para incrementar la superficie destinada a la terraza al aire libre, se podrán incrementar el número de mesas previsto en el apartado anterior, respetando, en todo caso, la proporción del cincuenta por ciento entre mesas y superficie disponible y llevando a cabo un incremento proporcional del espacio peatonal en el mismo tramo de la vía pública en el que se ubique la terraza“. Esto no se está cumpliendo.

Os pongo un ejemplo: nuestro paseo del otro día con nuestros peques, que por su edad y su condición, no llevan mascarilla. Bajamos todo el Paseo de la Estación, pasamos por el Banco de España hacia Renfe (cuesta que le encanta a la mayoría de peques) y nos dirigimos hacia el parque del Bulevar siguiendo este itinerario:

Justo antes del cruce de Calle Extremadura, hay dos restaurantes. Uno de ellos estaba cerrado, ¡menos mal! Tuvimos que pasar por entre las mesas (donde la gente, para poder consumir, no llevaba mascarillas) para poder ir hasta el paso de peatones. No echamos foto por respeto, porque no queremos fastidiar a nadie, así que os pongo estos esquemitas que ilustran nuestro paseo:

Hay que encontrar el equilibrio para todos y entre todos. A mí me ilusionan tremendamente imágenes como ésta de París:

Tenemos una oportunidad estupenda para repensar las ciudades. Tenemos una oportunidad estupenda para que sean más amables, accesibles, peatonales… una ciudad para nuestros niños y mayores. Si ellos la pasean bien, todos lo haremos. No es normal que nuestros peques sólo tengan el parque del Bulevar para pasear en condiciones óptimas: sitios abiertos donde poder guardar las distancias de seguridad. Pero, ¿y para llegar hasta allí, qué pasa? Nuestro hijo de 4 años es capaz de mantener la distancia de seguridad, es más, debido a su inocencia, es capaz de alertar a alguien si se acerca a él demasiado (ya sea familiar o desconocido, ya sea porque se ha caído con la bici y van en su ayuda, etc, etc). Se extraña cuando ve a tanta gente sentada en los bares y nos llama mentirosos: “me dijisteis que no nos podíamos juntar tanta gente”. Nos pregunta (ya no tanto, qué pena) que por qué no puede volver al cole con sus amigos, que echa de menos correr en su patio y dibujar en el suelo. ¿No os están enseñando mucho vuestros hijos? Enseñémosles también que somos co-responsables, que si salimos al parque (cuando los abran en la fase 3.502) todos tenemos que estar atentos y todos tenemos que estar socialmente comprometidos por la seguridad de todos. ¿Qué dirían nuestros niños si pudieran manifestarse, si pudieran llevar su voz a las instituciones? (pincha aquí para rellenar nuestra breve encuesta).

 

Hace poco escribíamos esto en nuestras redes sociales, y lo seguimos pensando, reivindicando y pidiendo un consenso ciudadano para tener una ciudad para todos:

▪Los niños no van a jugar a los parques porque son zonas de alto contagio. ¿Qué se ha habilitado para ellos desde que pueden pasear: más zonas de juego, espacios seguros en las aceras, espacios de juego seguros que sean atractivos para ellos,…?

Nuestros menores han estado confinados totalmente 43 días. El primer día que salimos a la calle estaban emocionadísimos. Tanto, que no pudimos contener las lágrimas. La calle era un festival de sensaciones para ellos. No paraban de señalar y de reír…

▪Y, pese a intentar no estresarles con los protocolos e infundirles miedo al contacto, los límites estaban claros. Y se portaron como pequeños campeones. Aunque es difícil…

▪Es complicado andar por aceras estrechas, donde guardar la distancia de seguridad es imposible. Ellos te miran y te dicen, mamá, ¡no podemos seguir jugando a no acercarnos a la gente! Jugaremos a que las zonas rojas son lava…

▪Ver esta noticia es ver cómo las terrazas de los bares, aquellas que ya se adueñaron de nuestras aceras, ahora invaden los parques infantiles, tan vacíos de vida. Tan pacientes como nuestros niños

▪Y a lo mejor, repensar nuestra pequeña #ciudad no es difícil. Caminos seguros (para los más peques no están recomendadas las mascarillas), espacios amplios de juego,… pensar en la infancia, la gran olvidada en esta pandemia

▪Porque, ¿qué es una ciudad vacía de niños? Es tristeza, es inseguridad y para nada, es una ciudad amable. ¿No os pasó que al escuchar niños en las calles vacías los primeros días que podían pasear era como escuchar vida?

Les debemos este #repensarLAciudad #jugarLAcalle, que la hagan suya,… ellos también echan de menos el contacto, el jugar, el aire libre, el correr a velocidad gatuna,…

 

 

PICUDA (Prácticas Internacionales de Conservación, Urbanismo, Diseño y Arquitectura) se desarrolló del 14 al 18 de octubre en el marco de la ciudad de Granada, siendo esta vez el Patrimonio el protagonista de dichos talleres: Taller práctico para la gestión, conservación y apreciación del patrimonio cultural íbero-americano. Live the place!

Tanto las visitas programadas, como las charlas impartidas, nos han parecido de una calidad excepcional gracias a los organizadores. Y los talleres los hemos disfrutado muchísimo, ya que hemos tenido la suerte de compartirlos con profesores de universidades tanto españolas como latinoamericanas. Nuestro taller se denominaba #elUrbanismoSensible, y lo llevamos a cabo junto a Ana María Lara, arquitecta mexicana especializada en protección y conservación de bienes inmuebles históricos desde hace ya más de 20 años.

Explicamos a través de esta presentación nuestro trabajo en el estudio, centrándonos en los procesos participativos, en los talleres de arquitectura y patrimonio, y en las acciones urbanas efímeras que hemos realizado en espacios públicos insertos en tramas históricas en estos últimos años, ya que los espacios públicos históricos van a ser el eje de nuestro trabajo estos días (al igual que en el anterior PICUDA con nuestro taller De cIUdadano a cUIdadano). Definimos las acciones planificación gestión urbana, y dimos a conocer entre los alumnos la diferencia entre ellas a la hora de hacer ciudad. Mediante ejemplos reales se explicaron otras posibilidades que incorporaban la participación ciudadana, la apropiación, el empoderamiento, la identidad y la memoria colectiva en las políticas de intervención del espacio público; todos ellos reflejan la oportunidad de cambiar los procesos urbanos y formar técnicos que puedan trabajar bien dentro de las administraciones públicas encargadas de gestionar la ciudad, o bien como trabajadores independientes en trabajos urbanos determinados, independientemente de su formación (con esto nos referimos a que no han de ser arquitectos necesariamente). 

También comentamos varias técnicas de creatividad social (muchas de ellas provenientes del Design Thinking -pensamiento creativo-, que tiene sus inicios en la rama del marketing) empleadas en el análisis y diagnóstico colectivo del espacio público, dando a conocer herramientas para elaborar acciones y dinámicas acorde con estrategias colaborativas y metodologías participativas de intervención en espacios públicos; así como medidas para sensibilizar y difundir la importancia de la mejora de la calidad de nuestros espacios urbanos y de su activación social, cultural y económica. Nos detuvimos especialmente en el proyecto de Regeneración de espacios públicos para la ciudadanía en el entorno del castillo de Martos (Jaén), donde explicamos, comentamos y debatimos con los alumnos el proceso, la estrategia, la metodología, los aciertos y los errores.

Tras esta breve introducción, ¡nos pusimos manos a la obra! Teníamos preparadas dos técnicas de creatividad social para hacer el taller mucho más práctico y transversal, aprovechando las distintas disciplinas que tenían tanto alumnos como profesores. Por falta de tiempo, sólo ejecutamos una de ellas: el pensamiento hexagonal. Ésta es una técnica, que al igual que las demás, parte de una metodología para la innovación social que va relacionando ideas entre sí a través de figuras geométricas: genera en poco tiempo soluciones que surgen del pensamiento colectivo (siendo origen de negociaciones, lluvia de ideas, debates y consensos), da voz a los usuarios empoderándolos y democratizando los procesos, conecta la sensibilidad y métodos de los técnicos con los deseos de los participantes/usuarios para establecer criterios técnicos viables que generen estrategias multidisciplinares prácticas y funcionales. Todas ellas son muy útiles para comprender, desde lo lúdico y lo práctico, trabajando desde lo creativo y también desde lo analítico, y a través de procesos donde priman los contenidos visuales y plásticos, los problemas, necesidades y deseos de los usuarios de un lugar, estando fuertemente unidos al conocimiento local y a la experiencia de habitar el lugar. Las ideas que surgen en estos procesos nacen de lo plural para actuar en lo puntual.

Durante los 4 talleres que realizamos en distintas plazas (Albayzín, Territorio Alhambra, Guadix y Santa Fe), pudimos experimentar, explicar y practicar con los alumnos esta técnica (nos hubiera encantado explicar y practicar el árbol de problemas y de soluciones, ¡y el tiempo no nos dio para más!); siendo tanto las jornadas como los resultados muy satisfactorios:

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Desde hace unas semanas compartimos alojamiento veraniego con unos buenos amigos. De esos que no hace falta repartirse las tareas porque todos trabajamos a la par (cada uno con sus limitaciones). Eso nos hizo pensar en cómo pasa lo mismo en las comunidades organizadas: los niños juegan en espacios limpios y estos niños (junto con sus padres) generan algo curiosísimo, y es que al usar los espacios, se exige una limpieza y organización en los mismos que los mantiene en el tiempo y los consolida como espacios de juego. Además, el que haya niños en las calles se considera ya un triunfo del espacio público, ya que significa que es un espacio seguro. Estas comunidades organizan actividades en sus calles y plazas, reivindican mejoras en sus espacios públicos a las instituciones, se manifiestan en contra de aquello que consideran un perjuicio contra la ciudad (como los habitantes de Jaén que actualmente se manifiestan contra la reforma sin cabeza en el Deán Mazas para convertirla en otra plaza dura), son ciudadanos y vecinos proactivos y comprometidos, aquellos que limpian su acera (o su andén) correspondiente, que tienen ojos que vigilan las calles haciéndolas seguras (la importancia del comercio de barrio, como os comentábamos aquí), etc, etc.

Son los trabajos invisibles los que hacen que una casa esté limpia y recogida, que sea un espacio seguro para el juego de los niños, que haya alguien siempre vigilando la integridad de los peques y que, junto a todo esto, se proporcione que sean autónomos en cada espacio sin peligro alguno. Lo mismo pasa en nuestras calles y plazas, son estas tareas que se esconden en “los pliegues de la realidad” (Theros, X.) las que hacen de los espacios públicos espacios para disfrutarlos, donde reunirse, encontrarse, manifestarse, disfrutar de una fiesta o jugar de forma segura, diversa y animada.

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Imagen: La Séptima, Bogotá (2014), #CicloVía

 

Ya os contamos en este post qué es un PARK(ing) Day y por qué decidimos celebrarlo en Martos enmarcado dentro de la Semana europea de la movilidad. Hoy nos vamos a ceñir a las conclusiones y hechos.

Esta acción abierta y colectiva, se realizó en la C/ Primero de Mayo de Martos para reflexionar sobre el potencial de las plazas de aparcamiento y para concienciar a vecinos y usuarios sobre la importancia de tener un espacio público de calidad para disfrutarlo y vivirlo. Un espacio que sientan suyo gracias a estas pequeñas acciones de reflexión propuestas antes del proyecto de ejecución, para que lo cuiden y mantengan una vez realizado el proyecto. Este año 2017, el PARK(ing) DAY se programó para el viernes 15 de septiembre a nivel global. Por agenda, y para enmarcarlo dentro de la Semana europea de la movilidad por considerar que era una acción ideal para apostar por los recorridos a pie y los espacios públicos de calidad que apoyan dichos recorridos, en Martos esta acción se trasladó al día 21 de septiembre. En las siguientes imágenes se puede ver la evolución de la calle antes de este día:

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Ésta fue la segunda acción enmarcada directamente en la fase de concienciación previa al cambio de 2 plazas de aparcamiento de esta calle para transformarlo en un espacio público para la ciudadanía. Se quiso realizar un evento cultural en esta zona (donde los vecinos dicen que casi nunca pasa nada) para hacer pensar sobre las necesidades de un nuevo modelo de ciudad donde se apueste por un uso más participativo del espacio público.

Se encalaron las tapias de acceso a Torre Almedina y se realizó mobiliario urbano a base de palets gracias a la empresa Pulido y Cardoso, que se colocó sobre 50m2 de césped artificial. Como lo que se quiso fue llenar de contenido este espacio transformado, se programaron las siguientes actividades:

09:00 – 14:00 – Ejecución del mural #Martosenpalabras por parte de Página maestra.
09:15 – 09:45 – Paseo desde Complejo Almazara hasta la calle Primero de Mayo
10:00 – 11:00 – Desayuno saludable
11:00 – 12:00 – Actividades deportivas al aire libre
17:00 – 18:00 – Yoga al PARK(ing)Day
18:00 – 19:00 – Club de lectura Silla de Anea

A primera hora de la mañana colocamos el césped y los palets; las plantas, el atril con la información y los banderines que portaban el nombre de la actividad. El día despuntaba y comenzaban a asomar los primeros curiosos: ¿Qué se va a hacer aquí?, ¿qué es eso, niña?

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Mientras dábamos unas pequeñas pinceladas del porqué de la actividad, Página Maestra comenzó a realizar el mural #MartosENpalabras con las palabras que recogimos a través de un formulario online.

Los vecinos participaron efusivamente en las primeras horas del día: bailando y hablando con las mujeres que se acercaron a realizar la clase de gimnasia de mantenimiento, o simplemente observando. Nos comentaban alegres que esta actividad en concreto les había alegrado la mañana pese a la incomodidad de haber tenido que aparcar en las calles anexas. En esta actividad, etnias diferentes participaron del disfrute de la música y el baile. Fue una experiencia sencilla de integración y convivencia.

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En los espacios vacíos de actividad, hubo gente que se sentó a leer el móvil, a hacer fotos, a charlar entre ellos o a preguntar por la acción.

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En las siguientes actividades (yoga y club de lectura), los vecinos participaron tímidamente, y manifestaron que ojalá se realizaran más actividades de este tipo en esta zona (aunque quizás sin tener que quitar todos los coches de todas las calles, quizás dejando los aparcamientos en zonas concretas: en el anchurón de C/ Primero de Mayo bajo el acceso a la Torre del Homenaje, en el tramo de calle sin salida y en C/ Castillo. Los privilegios que le cedemos al coche).

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Ya al caer el sol, varios niños salieron a jugar al balón. La calle volvió a su ser, tranquila, sosegada y algo expectante por lo acontecido a lo largo del día.

Como conclusión, se puede afirmar que se llenó de vida un espacio normalmente ocupado por vehículos durante todo el día. Un espacio poco transitado debido a su ubicación, a que es usado por los vecinos como itinerario a sus viviendas y por los turistas que visitan el conjunto histórico y la Torre del Homenaje en momentos puntuales. Se le dio contenido a la vía pública y se generó en la memoria de los vecinos un recuerdo de este espacio público que servirá como concienciación previa a la obra de ejecución.


 

¿Qué es PARK(ing) DAY? PARK(ing) DAY se inició en 2005 de la mano de RebarGroup tras reflexionar sobre el potencial de las plazas de aparcamiento y sobre el hecho de que el 70% del espacio abierto de las ciudades se dedique al vehículo privado. La acción urbana PARK(ing) DAY es un acto abierto, colaborativo, sin ánimo de lucro y sin fines políticos. Comenzó en San Francisco y su objetivo fue transformar durante un día una plaza de aparcamiento para generar un micro-parque sin infringir la ley: eligieron estacionamientos con parquímetros de tal forma que pagaban por los espacios mientras duraba el evento. Estas pequeñas acciones que podrían parecer anecdóticas, muestran cómo nuestras calles se pueden convertir en zonas colectivas de encuentro, de reunión y cómo constituyen un servicio de mejora de la calidad de la vida urbana. Además, estos pequeños espacios urbanos se convierten a través de estas intervenciones en “superficie de protesta, experimentación social y expresión artística” (Ecosistema Urbano, 2008).

A partir de este momento, comienza un evento anual y global en el que han participado ya más de 35 países y ha llegado a más de 200 ciudades de todo el mundo: Nueva York, Londres, París, Munich, y también españolas como Valencia, Palma de Mallorca o Murcia.

En el caso de Martos serviría para concienciar a los vecinos de la Calle Primero de Mayo (y por ende, a los de calles anexas) sobre la importancia de tener un espacio público de calidad para disfrutarlo y vivirlo. Un espacio que sientan suyo gracias a las pequeñas acciones de reflexión propuestas antes del proyecto de ejecución, para que lo cuiden y mantengan una vez realizado el proyecto. Una fase de concienciación previa al cambio de 2 plazas de aparcamiento de esta calle para transformarlo en un espacio público para la ciudadanía. Es una posibilidad de realizar un evento cultural donde hacer pensar sobre las necesidades de un nuevo modelo de ciudad donde se apueste por un uso más participativo del espacio público.

Una de las actividades que se realizarán dentro de la programación (que pondremos en breve) será un mural con palabras identitarias y relacionadas con Martos (especialmente con su conjunto histórico), parecido al que realizaron los alumnos de la Escuela de Arte José Nogué en la Plaza de la Magdalena dentro de nuestro proyecto #rEAvivaJaén 2013 #arteNpalabras. Para ello, te pedimos que si tienes palabras de este tipo que quieras que aparezcan en el mural, las escribas en ESTE FORMULARIO.

Este año 2017 el PARK(ing) DAY está programado para el viernes 15 de septiembre a nivel global, por agenda y para enmarcarlo dentro de la Semana europea de la movilidad, se ha trasladado en Martos al día 21 de septiembre en Calle Primero de Mayo (junto a Torre Almedina). Para este día se ha elaborado una jornada completa que abarque diferentes actividades y diferentes concejalías (siempre pensando en la mirada multidisciplinar que deberían tener las acciones en la ciudad, y más aún siendo éstas en un centro histórico: Movilidad urbana, Educación, deporte y salud, Festejos, Urbanismo,…), y han colaborado empresas como Pulido&Cardoso y el Taller de Yoga de Martos.

PROGRAMACIÓN

09:00 – 14:00 – Ejecución del mural #Martosenpalabras por parte de Página maestra.
09:15 – 09:45 – Paseo desde Complejo Almazara hasta la calle Primero de Mayo
10:00 – 11:00 – Desayuno saludable
11:00 – 13:00 – Actividades deportivas al aire libre
17:00 – 18:00 – Yoga al PARK(ing)Day
18:00 – 19:00 – Club de lectura Silla de Anea

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Fuente de las imágenes: http://www.estabueno.com.ar

 
 

Hace unos días veíamos en el muro de facebook de una amiga esta noticia que llamó profundamente nuestra atención: Los niños recuperan la calle. Nuestra amiga no es arquitecta; es cierto que estudió Aparejadores hace ya mucho tiempo, pero su vida, sus deseos e inquietudes, la han llevado por otros derroteros emprendedores llenos también de creatividad, diseño y tesón. Sin embargo, leemos esta iniciativa y vemos (con una sonrisa) que los promotores de la idea han sido una pareja de arquitectos. Y es que llevamos pensando ya mucho mucho tiempo, que somos mentes inquietas (¡en tantos ámbitos!)… o al menos, el grupete que salió de la ETSA-Granada, nuestros compañeros que ya llevan siendo nuestros amigos casi 17 años (ahí es na). Y es que nos acordamos de ellos porque esta propuesta, podría haber salido de cualquiera de nuestras conversaciones de whatsapps, de teléfono, del blog ’99 que compartimos algunos, etc.

Y sin más rodeos, os contamos esta propuesta que surgió hace 4 años buscando “devolver el uso común y mediterráneo a la calle, en definitiva, hacer ciudad”. Los arquitectos, y padres primerizos, María Bermejo y Arturo López necesitaban un lugar cerca de casa donde su hijo pudiera jugar, relacionarse con otros niños “y, por qué no, que también les brindara a ellos la oportunidad de entablar nuevas amistades con otros adultos. Arturo recuerda casi abrumado que María paraba a otras parejas que ya tenía bicheadas para proponerles quedar en la calle. De allí a crear un grupo de Whatsapp quedaba un paso. Ahora son 76 familias. Al principio se reunían en la plaza de La Constitución, pero se vieron obligados a mudarse por el efecto de la Semana Santa, la Feria y los múltiples acontecimientos que periódicamente la ocupan. Buscaron a conciencia un lugar amplio, fresco en verano y cálido en invierno. La calle Alcazabilla reunía todas las condiciones […] aún sin columpios ni cualidades preestablecidas para el juego, tienen que inventar”, explica María Bermejo. Ellos no han conocido aquellas calles desiertas a la caída de la tarde, que muchas veces daban miedo, recuerda Isabel Valero, madre de la plaza ahora sorprendida porque se haya pasado de no haber un solo bar al otro extremo. Es verdad que dan mucha vida a la ciudad, pero empiezan a pasarse, sobre todo con las terrazas, explica. Lo peor es que no respetan la vía pública de forma continuada, agrega María Bermejo. No obstante, reivindica su lugar en esta encrucijada de intereses: La ciudad es nuestra. Tiene sus inconvenientes, pero sabemos cómo sortearlos y compensa“.

Como decía Francesco Tonucci, “los adultos somos peores si no nos controlan los niños, peores como personas, como conductores, etc. y la ciudad se hace así más insegura“, y cuando esto pasa, suele estar directamente relacionado con el momento en que sus habitantes, residentes y usuarios, no se sienten seguros en sus aceras. Como decía Jane Jacobs, “mantener la seguridad de una ciudad es una tarea fundamental de sus aceras y sus calles“. La gente llama a la gente. Una calle se hace menos insegura cuando las relaciones de confianza en el grupo se restablecen, cuando hay ojos que nos vigilan dentro de una cohesión vecinal establecida y tejida con acciones cotidianas como ésta que hoy os mostramos. Cuántas veces no nos hemos contado los unos a los otros cómo nuestros padres nos mandaban andando al cole (el cual siempre estaba en un radio cercano) cuando contábamos con 10-11 años, confiando en el resto de madres (generalmente) que iban en el mismo camino, en la propietaria de la tienda de chucherías de la esquina o en el grupo de hermanos mayores que hacían también de custodios urbanos. Y esto es algo que se debe construir tanto de arriba a abajo propiciando espacios públicos, manteniendo su calidad y sus cualidades, fomentando actividades que permitan a los ciudadanos “compartir su tiempo y sus pensamientos. Espacios donde aprender a mediar, a ceder, a reconocer a los demás en sus diferencias y necesidades. Abogando por una confianza y un sentimiento de comunidad que a la vez respete la intimidad de las personas” [1]; como también de abajo hacia arriba siendo agentes activos y responsables en el cuidado de nuestras ciudades. Entendiendo por cuidado una educación urbana básica: limpieza, capacidad para compartir nuestros espacios, de ayudar en caso de necesidad a nuestros vecinos si ocurre algún altercado en nuestras aceras, de confiar en el juego de nuestros hijos en la calle, de pensar cómo pueden funcionar mejor nuestros espacios públicos dependiendo de nuestras necesidades… de ahí a querer opinar en el diseño de la regeneración de nuestros espacios públicos, de demandar una cogestión para los mismos, hay un pequeño paso que deben propiciar administraciones e instituciones incluyendo acciones de participación ciudadana (pero de verdad) dentro de sus agendas.

Imagen: Málaga Hoy

Imagen: Málaga Hoy

[1] Gutiérrez, B.; Muxí, Z. (2011) Apuntes sobre Jane Jacobs. Muerte y vida de las grandes ciudades (p. 9). Madrid: Capitan Swing.

Dentro de nuestra particular batalla por el reconocimiento del #espacioPúblico, por la necesidad de pensarlo, proyectarlo y mimarlo, compartimos este proyecto de ENORME Studio, donde el mobiliario urbano se diseña para “devolver la ciudad a sus habitantes como un espacio público emocional, plural y relacional”. Porque son necesarias las propuestas para estos espacios que se alejen de la idea preconcebida y arcaica de que lo único necesario para un espacio público son “x” árboles + “y” banquillos.

“La plaza Jeanne d’Arc en Rennes es una típica plaza francesa, con iglesia incluida. Por un lado, la propia plaza se convierte en referente de un plan urbano que cambiará por completo la morfología de la ciudad. Por otro, los bancos giratorios se conciben como mobiliario urbano experimental que convierten el espacio público de la plaza en un lugar flexible y vivo: 1 banco gira y puedes sentarte enfrentado a tu amigo, 3 bancos giran y se propicia una asamblea. Un nuevo giro y una pareja se aísla del resto de personas. Una nueva plaza, Juana de Arco sobre ruedas”.

2016.07 ENORME Studio

Jean d’Arc On Wheels. Foto: Lea Waeytens + Sarah Berthet-Nivon

En diciembre tuvimos la suerte de participar como alumnos en el curso de Identidad Digital para Arquitectos, organizado por Lorenzo Barnó y Agnieszka Stepien como facilitadores del mismo. Aprovechando que ya tienen en marcha un nuevo curso, la semana pasada publicaron el post que escribimos como parte del ejercicio final del curso, titulado EL ESPACIO PÚBLICO. ENTRE LO FÍSICO Y LO DIGITAL (leer aquí).

¡Esperamos que os guste!

El Trébol @estudioatope

Se podría definir el espacio público como el espacio para la expresión ciudadana, donde la representación de la diversidad social y cultural encuentra su lugar; donde “se construye lo cotidiano, la convivencia colectiva, los asuntos de interés público, las interacciones e intercambios comunicativos y donde se desarrollan las prácticas sociales” (Vidal, 2008). Según esto, no habría distinciones entre un espacio público físico y uno virtual, ya que en ambos casos la ciudadanía puede reunirse para manifestar sus opiniones y crear comunidades o grupos afines a partir de intereses comunes.

En estos últimos tiempos en los que la ciudad ha sido considerada como un mero proyecto empresarial (Carbonetti y Cáceres, 2003), el urbanismo se ha constituido como una herramienta más para conseguirlo. La práctica de hacer ciudad en España ha estado gobernada por la especulación inmobiliaria y la construcción de grandes proyectos (urbanismo de lo construido), y se ha regido por el deseo de controlar cada espacio de nuestros barrios “obviando lo lúdico, la vida caótica y desordenada (que también es vida)” (Borja y Muxí, 2000).

De esta manera, se ha ido eliminando progresivamente cualquier posibilidad de manifestación y expresión colectiva, borrando las cualidades que caracterizaban a los espacios públicos físicos: propiciar el encuentro, lo imprevisto, favorecer la diversidad, la cohesión vecinal y las relaciones urbanas.

Estos y otros actos (que dieron lugar a la aún existente crisis) hicieron surgir movimientos, colectivos y oficinas de arquitectura que trabajan en los márgenes de nuestra disciplina, con una renovada mentalidad basada en la búsqueda de nuevas estrategias urbanas que promuevan la participación ciudadana, la innovación social, la colaboración y el diálogo entreproyectos de arriba hacia abajo (que “históricamente han estado en manos de políticos y técnicos”, Márquez, 2014) y propuestas de abajo hacia arriba (impulsadas por la sociedad).

Al mismo tiempo, los usuarios han tejido sus propias conexiones y han generado espacios para expresar su opinión a través de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), “experimentando nuevas formas de vida pública a través de las redes sociales” (StepienyBarno). Debaten y manifiestan en el plano digital lo que les es imposible hacer en el plano físico, establecen nuevas relaciones y elaboran acciones que a veces llegan a materializarse en la realidad. Toman conciencia de sus derechos y responsabilidades como ciudadanos implicados y proactivos, demandan una verdadera participación y exigen nuevos instrumentos de gestión urbana que favorezcan su inclusión en los procesos de transformación y mejora de su entorno.

Son estos límites o periferias los que nos permiten innovar e investigar sobre nuevas propuestas para dejar atrás esas “ciudades sin pasión, gestionadas y proyectadas al margen de sus usuarios y habitantes, de sus manifestaciones, actividades, rituales, identidad y memoria colectivas” (Delgado, 2007), estableciendo compromisos con los proyectos a desarrollar, fomentando la cohesión social y fortaleciendo los vínculos comunitarios.

 

Bibliografía:

BORJA, J., MUXÍ, Z. (2000). El espacio público, ciudad y ciudadanía. Barcelona.

DELGADO, M. (2007) De lo incalculable de las ciudades. Resumen del I Congreso Nacional Arquitaxi. Ed. Arquitaxi, Granada (España).

MÁRQUEZ, M. (2014). Una metodología para pensar la ciudad. En R. Fernández Contreras, V. González Vera, N. Nebot Gómez de Salazar (coord.), Pensar La Ciudad. Nuevas herramientas de regeneración urbana. En Pensar la ciudad. Málaga: Malakatón, propuestas urbanas para el peatón.

MAXIMILIANO CARBONETTI, H., SAGREDO CÁCERES, F. (2003) Elementos clave y perspectivas prácticas en la gestión urbana. Santiago de Chile: CEPAL.

STEPIEN&BARNÓ (2010) EL PAPEL DE LA IDENTIDAD EN LA CIUDAD 2.0

http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=8261

VIDAL, T. (2008) Participación y diseño del espacio público. En Psicología de la Ciudad. Debate sobre el espacio público (págs. 41-57). Barcelona: UOC.

De las lecturas de estas últimas semanas, varios fragmentos del libro Ciudades para las Personas. Escenarios de vida nos han hecho pensar en el Paisaje Histórico Urbano de la ciudad de Jaén, en cómo desde hace unos años el movimiento ciudadano desea mejorar su conjunto histórico en muchos de sus ámbitos: en el urbano y arquitectónico, en el social, cultural, económico, medioambiental, etc. Mejoras que se traducirían inevitablemente en una mejora de la calidad de vida de sus vecinos; objetivos comunes que raramente son trabajados conjuntamente por instituciones y ciudadanos.

La ciudad existe en la medida que es apropiada por sus habitantes (Borja, 2005). La apropiación del patrimonio cultural de Jaén, la generación de un sentimiento de identidad, pertenencia y orgullo, e incluso la cohesión vecinal, son valores que se están afianzando gracias a las redes sociales a través de varios colectivos, asociaciones, creativos, fotógrafos, diseñadores, actores, empresarios,… todos ellos empeñados en reconocer y difundir el valor de la ciudad más allá de nuestras fronteras.

Para que el movimiento ciudadano pueda participar y opinar en los procesos de gestión y transformación urbana, o simplemente trasladar sus inquietudes a las instituciones competentes, se debería producir un cambio en las redes de poder (Borja y Castells, 2000) y favorecer así el empoderamiento ciudadano y la autogestión en ámbitos urbanos a los que las administraciones no pueden llegar, o que simplemente, no entran dentro de su programación. Este cambio podría comenzar por ceder ciertos ámbitos de la gestión urbana -bajo supervisión técnica y municipal- a los ciudadanos (colectivos, asociaciones, usuarios, vecinos), como por ejemplo, la regeneración de solares abandonados en el conjunto histórico (y para esto, sería fundamental contar con los vecinos cercanos a cada solar -futuros usuarios y protectores de los mismos- y también mostrar la importancia del diseño, transformación, mantenimiento y adecuación de los espacios públicos). Lo que resulta evidente es que algo debe cambiar en las relaciones establecidas tanto de arriba a abajo como desde abajo hacia arriba para mejorar nuestro conjunto histórico, para trabajar por la conservación, protección, difusión y desarrollo de nuestra memoria colectiva; para no destruir nuestro patrimonio en lo que se refiere a Paisaje Urbano Histórico, a la vez que se debería evitar la reproducción de falsos estilos pasados que no atienden a las nuevas necesidades, condiciones y usos de la ciudad.

La ciudad es un espacio que contiene el tiempo y borrar las huellas del mismo es un empobrecimiento colectivo que llevado al límite significa la muerte de la ciudad. La ciudad existe en la medida que es apropiada por sus habitantes, progresa por la interacción entre personas y grupos distintos que desarrollan algunas pautas y lenguajes comunes, se cohesiona mediante el sentido invisible que aquéllos atribuyen a sus referentes físicos que marcan simbólicamente el territorio (Borja, 2005).

Imagen PGOU 2012

Imagen PGOU 2012

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Imagen Miguel Quesada Cabrera (marzo 2014)

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Imagen Jose María Cano Ayllón (marzo 2014)

 Edificio Boutique de la Cortina en C/ Bernabé Soriano, 4 (La Carrera, Jaén)

FRAGMENTO LXXXIX – EL CISNE (I), C. BAUDELAIRE (1860)
El viejo París terminó (la forma de una ciudad
cambia más rápido, ¡ah!, que el corazón de un mortal);
yo no veo sino con el espíritu todo este caserío,
este montón de capiteles esbozados y los fustes,
las hierbas, los grandes bloques verdecidos por el agua de las charcas,
y brillando en las ventanas, el bric-a-bras confuso.

(>> Leer poema completo)
 

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