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Archivo de la etiqueta: empoderamiento ciudadano

Partiendo de un ejercicio que comenzamos hace dos semanas en la asignatura DESARROLLO DE LA CIUDAD de LGC, este mapa servirá para situar geográficamente todos los ejemplos hallados en clase sobre regeneración de espacios urbanas mediante la participación ciudadana, la innovación social, el empoderamiento ciudadano y la apropiación en la ciudad de Bogotá. Se revisarán cada uno de estos conceptos, su significado y relevancia. Y se escogerá uno de estos ejemplos para realizar las visitas y apoyo necesarios, así como un trabajo de investigación sobre el mismo.

INSTRUCCIONES

>> 1 >> Acceder a google maps (a veces solicita iniciar sesión desde gmail -arriba a la derecha-).

>> 2 >> Acceder a “Abrir un mapa” y, posteriormente, a “#Bogotá urbana y participativa” (NO crear un mapa nuevo).

>> 3 >> Editar el mapa (ver vídeo sobre como colocar un marcador con su información en el mapa) y situar en el mapa los ejemplos mediante los marcadores de google. Agregar una breve descripción (definir agentes intervinientes en el proyecto, describir proceso participativo y/o colaborativo) y una imagen.

>> 4 >> Incluir el nombre del alumno que realiza el mapeo tanto en en Google Maps, como en la parte de comentarios de este mismo post.

ACCESO A MAPA COLABORATIVO #Bogotá urbana y participativa

Fuentes consultadas:
>> http://www.emol.com/noticias/tecnologia/2013/03/28/590791/google-lanza-nueva-herramienta-para-crear-mapas-de-forma-colaborativa.html
>> http://campus.ort.edu.ar/articulo/584234/creacion-del-mapa-colaborativo

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El poder es la “capacidad relacional que permite a un actor social influir de forma asimétrica en las decisiones de otros actores sociales[1] (siendo estos los distintos sujetos de una acción determinada).

La práctica urbanística española se ha asociado, indisolublemente en los últimos años, a la especulación inmobiliaria, quedando su objetivo del bien común contaminado de puro mercantilismo (Montaner y Muxí, 2011). De la disconformidad con este urbanismo de lo construido donde los procesos urbanos han estado históricamente en manos de “técnicos (quienes poseen los saberes científicos) y políticos (quienes toman las decisiones)”[2], nacen colectivos y movimientos sociales que apuestan por la mejora de nuestro paisaje urbano trabajando de abajo hacia arriba en la gestión del espacio público desde lo común y lo colaborativo. Estos movimientos ciudadanos, o micropoderes fuera de la esfera política, abren con sus experiencias y acciones urbanas una ruptura con las estructuras de poder tradicional; y ponen sobre la mesa el debate acerca de la toma de decisiones en procesos urbanos.

Para fomentar la cohesión y el compromiso social, y garantizar la continuidad tanto de estos procesos informales como de los generados por parte de administraciones locales, será fundamental que los primeros cuenten con el apoyo de las instituciones y los segundos con la participación de la ciudadanía. Se han de fomentar espacios de diálogo capaces de reunir “tanto a los habitantes de las ciudades como a los que las gestionan y diseñan”[3]. Los requisitos iniciales que deberán tener dichos espacios para la colaboración de los distintos agentes, serán:

que las administraciones favorezcan el cambio en las estructuras de poder, siendo sensibles y atentas a los deseos locales, y teniendo en cuenta el contexto social, económico, cultural, etc., de cada momento. Deben integrar a los ciudadanos en los procesos urbanos, incorporando mecanismos políticos democratizados basados en la descentralización administrativa (Borja, 1988) y formando a sus técnicos en cuanto a procesos urbanos participativos; apostando por la planificación a distintas escalas, por lo local.

que el área de “urbanismo colabore con aquellas otras áreas que se ocupen del bienestar ciudadano”[4], como pueden ser el área de Asuntos Sociales, Cultura, Patrimonio, Educación y Juventud, Medio Ambiente, etc.

Para que un proceso participativo sea real, coherente, continuo y adecuado a su contexto, es necesario contar con todas las disciplinas involucradas en el proceso de hacer ciudad. Esto, además, asegura que será un proyecto completo del que todas las áreas de un municipio tendrán conocimiento, aportando cada una su visión, su experiencia y su campo de acción; eliminándose al mismo tiempo los problemas surgidos de la poca o nula coordinación entre concejalías.

Evaluar en todo momento el proceso participativo por parte de los distintos agentes para mejorar en las siguientes etapas y lograr la innovación social requerida. Este proceso de evaluación y auto-reflexión también poseerá un “componente estructural educativo donde los participantes se capacitan, aprenden y se empoderan”[5].

En todo este proceso será fundamental incluir el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC), ya que la actual “sociedad red depende de redes de comunicación que procesan conocimiento e ideas para crear y destruir la confianza, fuente decisiva de poder”[6]. Ésta, junto con las diversas dinámicas de participación, es una buena forma de democratizar los procesos de gestión urbana y promover la co-responsabilidad, ya que ofrece facilidades para la participación y la representatividad tanto individual como colectiva.

El interés por realizar procesos participativos en espacios públicos se debe a la importancia de estos como contexto utilizado para las expresiones colectivas, para la construcción de la identidad y el sentido de pertenencia (García Ballesteros, 1992). Es más, el hecho de llevar estos procesos a la ciudad histórica, significa establecer marcos de relación con nuestra memoria colectiva, pudiendo descubrir en el paisaje urbano histórico nuestro propio rastro (Reclus, 1866), nuestras vivencias tanto individuales como colectivas. La ciudad existe en la medida que es apropiada por sus habitantes (Borja, 2005), cuanto mayor sea esta apropiación mayor será la responsabilidad compartida respecto al cuidado, protección, conservación y desarrollo del paisaje urbano histórico. Desde el contacto, la sensibilización, la educación, la equidad, la diversidad de lo local y la participación ciudadana, se ha de transmitir que “una sociedad que ya no sea capaz de entender el significado de su paisaje es una sociedad que ha perdido el legado cultural y que no transmitirá ningún mensaje en este sentido a las futuras generaciones”[7].

El Trébol, proceso de recuperación de la zona comunal del Barrio Ciudad de Cali, #Bogotá

 
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo, Eduardo Galeano. (D.E.P.)
 
María Toro Martínez [Estudio Atope]
 


[[1]] CASTELLS, M. (2009) Comunicación y poder (p.33). Madrid: Alianza Editorial.

[[2]] MÁRQUEZ, M. (2014) Una metodología para pensar la ciudad. En R. Fernández Contreras, V. González Vera, N. Nebot Gómez de Salazar (coord.), Pensar La Ciudad. Nuevas herramientas de regeneración urbana (p.75). Málaga: Malakatón, propuestas urbanas para el peatón.

[[3]] MÁRQUEZ, M. (2014) Pensar la ciudad (p.75)

[[4]] SIERRA, I. (2015) ‪Ciudades para las Personas (p.309) España: Díaz de Santos

[[5]] MÁRQUEZ, M. (2014) Pensar la ciudad (p.77)

[[6]] CASTELLS, M. (2009) Comunicación y poder(p.41)

[[7]] SIERRA, I. (2015) ‪‎ Ciudades para las Personas (p.9)

 
**ARTÍCULO ORIGINAL PUBLICADO EN LA CIUDAD VIVA**
 

Abierto por Obrases un programa que surge durante la recuperación de la Catedral de Santa María de Vitoria-Gasteiz y que nace con el convencimiento “de que, tanto la conservación del patrimonio cultural como el conocimiento generado para y por esta razón, deben considerarse un bien público y, por lo tanto, ser democráticamente gestionados y accesibles para el ciudadano”.

Surge con el propósito de implicar activamente a la sociedad en las labores de restauración y difusión a través de diversas actividades que la vinculen con su legado patrimonial, de tal forma que se contribuya a afianzar la conservación preventiva y la continuidad de los programas de rehabilitación y desarrollo de los inmuebles. Este post de año nuevo queríamos dedicarlo a proyectos reales de conservación elaborados a partir de estrategias de protección basadas en la participación ciudadana, en la apropiación desde la sensibilización, la educación, el contacto y el conocimiento, y en la creación de marcos de memoria y relación que generen sentimientos de orgullo y pertenencia. El Instituto del Patrimonio Cultural Español programa cada año visitas de este tipo de a diversos edificios en los que el Gobierno lleva a cabo obras de rehabilitación, conservación y mejora.

Uno de los inmuebles que se ha sumado al programa “Abierto por obras” (por iniciativa ciudadana) es la iglesia de San Lorenzo en Úbeda (Jaén) gracias a la Fundación Huerta de San Antonio, promotora de las obras de la iglesia y encargada de desarrollar la programación de actividades para la gestión de la restauración y rehabilitación del templo, cerrado al culto casi 80 años. Un fantástico ejemplo local de empoderamiento ciudadano, cuya finalidad es “devolver la vida un bien fundamental para la comprensión de la historia de Úbeda, habilitarlo para el disfrute de sus visitantes y convertirlo en un elemento dinamizador, económico, social y cultural”. Con ocho siglos de historia, la iglesia San Lorenzo fue una primitiva mezquita, acondicionada posteriormente para el culto cristiano durante la conquista de la ciudad en el siglo XIII. Se cerró al culto tras los destrozos sufridos en la guerra civil y después se utilizó como vivienda para indigentes, almacén o estudio de artistas. Septiembre de 2013 fue el comienzo de esta aventura, y en un año ya han conseguido la consolidación estructural del templo.

Una de las actividades este verano consistió en conectar dos funciones que en la antigüedad estuvieron íntimamente ligadas: el patrimonio inmueble y la agricultura. Durante una jornada, la iglesia de San Lorenzo albergó en su interior un mercado hortofrutícola, que además contribuía a la puesta en valor del patrimonio agrícola y natural de Úbeda, ya que los huertos de la ladera sur de la ciudad ya prosperaban en época musulmana y han sido testigos del asentamiento poblacional a través de los siglos.

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Imagen Diario Jaén

Y las actividades continúan, ¡no te las pierdas! Y contribuye en la rehabilitación de este elemento patrimonial.

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Imagen de Marcelo Góngora

+iNFO:

>> Artículo “Otro concepto de recuperación del patrimonio: abierto por obras

>> Diario Jaén

Según esta noticia de El País, “la ciudad de Jaén cuenta ya con un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), una década después de que expirara el anterior documento. El Consejo Andaluz de Ordenación del Territorio y Urbanismo ha dado este viernes luz verde al nuevo plan urbano de Jaén (116.000 habitantes), que debe ser ahora firmado por la consejera de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, María Jesús Serrano, y se publicará en el BOJA la semana que viene para su entrada en vigor.”

10.000 viviendas nuevas, 7.000 vacías, un conjunto histórico que casi ni se contempla en el nuevo PGOU, una Ciudad Sanitaria, centros comerciales,… quizás debamos hacer todos un ejercicio de reflexión sobre lo que necesita #Jaén, buscar un consenso y un proyecto colectivo de ciudad.

Se está moviendo mucha energía en las redes sociales a favor del conjunto histórico de la ciudad, ¿por qué no la aprovechamos para comenzar procesos de empoderamiento ciudadano [bottom-up] en los que reivindicar la mejora de nuestro patrimonio, de nuestras calles y nuestras plazas? No somos hippies sin causa, somos ciudadanos comprometidos y sensibles con la ciudad en la que vivimos. En nuestros últimos post en La Ciudad Viva, ya exponemos que cada vez vemos más distancia entre ciudadanos que se agrupan en dos bandos, y de esto somos todos un poco responsables, ya que nos etiquetamos según nuestra forma de hacer en diferentes movimientos y diferentes partidos, cuando la mayoría no nos decantamos por ninguno. Porque para ser sinceros, tal y como está el panorama político de un lado y de otro, la política en este país (con excepciones) deja bastante que desear. Y sí, lo que proponemos al fin y al cabo, son micropolíticas a escala de barrio, con una diferencia notable: NO se buscan votos, se busca la innovación y la unión vecinal, intentando reunir al máximo de personas posible con un objetivo común: salvaguardar el patrimonio de Jaén, volver a disfrutar sus calles y plazas, poner en valor su importante legado patrimonial y, en definitiva, hacer ciudadanía.

Jaén

>> Consultar la Aprobación inicial del PGOU de Jaén

La Custodia del Territorio se basa en fomentar la mejora del paisaje, la conservación de la biodiversidad y la gestión del territorio mediante contratos y acuerdos entre:

– el propietario de un terreno y/o los usuarios de tierras de cultivo, montes, granjas y otros recursos naturales

– las entidades de custodia y/o con las organizaciones públicas o privadas que trabajen para conseguir los objetivos anteriormente mencionados.

Es decir, se trabaja con este concepto para ámbitos rurales y agrícolas que posean valores naturales, culturales y paisajísticos que sean susceptibles de proteger. Donde los propietarios, de manera voluntaria, se comprometan a cuidar y mantener el patrimonio natural y cultural de sus fincas y, a cambio, a recibir apoyo, asesoramiento e incluso nuevas oportunidades para solicitar ayudas o poner en marcha iniciativas de desarrollo sostenible. Estas entidades también trabajan en acuerdos con terceros, es decir, con un propietario que cede su terreno a otra persona y/o asociación para su cuidado, mejora, explotación y conservación.

Desde hace tiempo, estas prácticas se intentan trasladar a la ciudad, a lo urbano, para establecer convenios tanto en espacios públicos como en inmuebles que tengan valores a proteger, promover o implementar; o bien, en aquellos elementos que tengan potencial (por su situación urbana, histórica o social) para generar dichos valores, entre los que se pueden destacar los culturales, históricos, arquitectónicos, urbanísticos, estéticos y, por supuesto, también los sociales, educativos, identitarios y colectivos.

Surge así el concepto de Custodia Urbana, que pretende negociar acuerdos entre administraciones o particulares con asociaciones y colectivos que realicen una función de interés público y cultural para la ciudad. Hay varias experiencias a lo largo del panorama nacional que están intentando elaborar estrategias urbanas y sobre todo, administrativas, que les permitan crear un marco legal en el que poder convivir con los poderes públicos y seguir con su labor social. Este marco legal, daría garantías para asegurar la continuidad en el tiempo de dichos proyectos urbanos, integrando a todos los actores que intervienen en la custodia de los espacios urbanos.

 

Ésta es una plaza - Lavapiés, Madrid (Imagen: Sebas Navarrete)

La gestión de estos espacios residuales, abandonados y olvidados que existen en la gran mayoría de nuestras ciudades y municipios, materializan la idea de “un nuevo mundo a través de sus desechos” (Pier Paolo Pasolini, 1968), transformándolos en espacios para la ciudadanía, la colectividad y el bien común. Generando nuevas formas de organización y vida en común en el espacio público, manteniendo así su condición de agente socializador como extensión de nuestros hogares (ocio, juego, encuentros y desencuentros) y nuestras escuelas (educación y responsabilidad urbana).

Más allá del concepto, de su definición, sus objetivos y sus bondades; para que los acuerdos sean efectivos y reales, es necesaria la apuesta de las instituciones por este tipo de prácticas, actualmente alegales. Consultando a expertos en Custodia del Territorio acerca de cómo se podría superar la problemática de ciertos colectivos de la ciudad de Madrid, que están viendo cómo se acerca peligrosamente el fin de su actividad debido a que los acuerdos de cesión con el ayuntamiento o con particulares, no se “pueden” renovar, nos confirmaban que es la voluntad entre las partes (política y vecinal) la que ha de velar y negociar la continuidad de los acuerdos. Y que cada uno de estos convenios será específico para cada caso, ya que por el momento, no existe ese anhelado marco legal en el que ampararse para conseguir que un proyecto permanezca durante el tiempo que no se use o explote un solar o edificio abandonado (ya sea con el mismo colectivo o con la sucesión de diferentes colectivos).

Para esto, son necesarios varios factores:

1. que la administración sea sensible a los movimientos sociales que tienen lugar en sus ciudades y se reúna con sus ciudadanos para mejorar la gestión de las ciudades. Mirar hacia otro lado y ser ajeno a la realidad, no es la solución

2. aprender de ejemplos extranjeros (como el ejemplo de París)

3. que en los encuentros que hablen sobre participación ciudadana (ya sea para reactivar un solar, un inmueble o para dar a conocer el patrimonio cultural de un determinado lugar) cuenten con administración y colectivos (conocimientos técnicos y sociales)

4. voluntad de todas las partes implicadas para generar acuerdos que faciliten la gestión o autogestión de dichos espacios.

 

En la actualidad, existen experiencias que consiguen reactivar espacios donde la convivencia y la organización vecinal generan focos de actividad cultural, social y educativa que hacen revivir la esperanza de que en lo común se encuentra nuestra identidad ciudadana, que en vivir lo público residen parte de nuestras vivencias y de nuestra personalidad, de nuestra educación y nuestro comportamiento cívico. Y de que a través del empoderamiento ciudadano, de sentir que la ciudad es de todos y que podemos participar en la gestión de espacios urbanos en los que aprender en la vecindad y de la vecindad, pueden mejorarse nuestros barrios, nuestras ciudades.

“El derecho a la ciudad no sólo es el acceso a sus recursos, sino también el derecho a reinventarla” (Henri Lefebvre, 1968).

C/ Pez - E.P.A. Patio Maravillas (Espacio Polivalente Autogestionado)

 

María Toro Martínez [Estudio Atope]

 
**ARTÍCULO ORIGINAL PUBLICADO EN LA CIUDAD VIVA**
 

La tarde del 24 de junio celebramos la llegada del verano con un deseo para San Juan: la transformación del solar situado en C/ Travesía de Santa Cruz-2 en un contenedor de actividades culturales para ampliar la red de espacios públicos del conjunto histórico de jaén, la oferta de ocio para la zona antigua, mejorar el paisaje urbano histórico y generar un espacio de convivencia y encuentro que impulse la innovación social y el diálogo vecinal.

En esta ocasión, disfrutamos de una noche de música al aire libre gracias a The Band of the Rising Moon, a talleres para niños de la mano de AsiJaén y a la elaboración de un imaginario colectivo tejido con las imágenes del conjunto histórico realizadas por Rafael Alarcón Sierra que se proyectaron en la medianería del inmueble colindante.

Estos meses de verano los dejaremos para la reflexión y la creación de nuevos encuentros a partir de septiembre para continuar con las acciones de #PROYECTOrEAcciona. Esperando una reunión con los responsables del ayuntamiento para hablar sobre la cesión del solar y poder realizar (de manera regularizada y periódica) este tipo de intervenciones urbanas, que provienen de la ciudadanía y que entendemos son de interés social y general para la ciudad, siendo de utilidad pública para los usuarios.

Os dejamos unas imágenes realizadas por Rafael Alarcón y por Iniciativas, Andamios para las Ideas:

#veladaLAGARTO (1) #veladaLAGARTO (2) #veladaLAGARTO (3) #veladaLAGARTO (12)

#desayunoLAGARTO_02

Desde el sábado 10 de mayo, ya había movimiento en las redes sociales: el hashtag #desayunoLAGARTO se iba moviendo y #PROYECTOrEAcciona iba cogiendo forma, dándose a conocer. Los colectivos y asociaciones implicadas estuvimos toda la semana moviendo imágenes, carteles, compartiendo el evento, enviando emails, organizándonos, hablando con amigos y familiares (y es que el “boca a boca” de toda la vida sigue siendo un método muy eficaz), ideando y maquinando.

La asociación Espacio Sociambiental trajo unas macetas repletas de flores que hicieron del solar un espacio cercano, colorido y, por qué no, más bonito. El colectivo Un PGOU para la ciudadanía (donde se incluyen Iniciativas, Andamios para las ideas, la Asociación Cultural IUVENTA, ASIJAÉN, etc) hizo una llamada a poetas locales y cada uno nos deleitó con palabras dedicadas a la degradación, la colaboración, a los sueños y esperanzas (intervinieron Andrés Gómez, Cristóbal Fábrega, Miguel Ángel Cañada y Pepe Heredia). La asociación ASIJAÉN vino acompañada por niños con camisetas en las que se leía “¿Quieres sentirte mejor? ¡Cuida tu entorno!“. El colegio San Andrés y su AMPA organizó a padres y alumnos, difundió la actividad y nos cedió sus mesas y todo lo necesario para este pequeño logro ciudadano.

#desayunoLAGARTO_04

 #desayunoLAGARTO_03

Y así, a través de un acto cotidiano como es un desayuno, nos reunimos una mañana de domingo en un solar que aspira a ser algo más. Con un encuentro sencillo se cambió la percepción de este solar abandonado en el conjunto histórico de Jaén. La judería se llenó de voces, de risas, de personas compartiendo experiencias, anhelos, pan con aceite y café.

#desayunoLAGARTO_01

Fotografía de Fernando Mármol

Terminamos con un acto de imaginación propuesto por Lola Vico, directora del CEIP San Andrés: imaginad que entráis a la Judería por el Callejón del Gato. Recorréis la estrecha callejuela y salís a un espacio amplio, abierto, limpio, cargado de memorias e historias… y lleno de niños jugando, de olores de flores y plantas que nos reciben con el gesto amable de un joven y estrenado espacio público surgido del poder ciudadano. De ilusiones y ganas de cambio. De sueños que comienzan a tornarse en realidad.

#desayunoLAGARTO_05

Fotografía de Fernando Mármol

 

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