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Archivo de la etiqueta: colectivo’99

El origen de este post nace de estudiar el desarrollo de las ciudades españolas en los últimos años, y como consecuencia, de estudiar la práctica urbanística y las maneras de hacer ciudad. También surge de los cambios que demandan tanto la ciudadanía como algunos técnicos implicados en las tareas de la organización urbana, a raíz de la crisis socio-económica.
Nuestras urbes se han visto absorbidas por un mercado regido por la construcción de nuevas periferias y la creación de nuevos hitos arquitectónicos que generen ciudades marca. Por lo tanto, podemos decir que los planes urbanísticos desarrollados hasta ahora en el territorio español, han partido de:

  • El urbanismo de proyectos, abanderado por equipos de gobierno que buscaban dejar su impronta en la ciudad a través de productos urbanísticos y arquitectos estrella.
  • El urbanismo de lo construido, basado en la especulación inmobiliaria, donde la ciudad se presenta como un catálogo de espacios rentables a la venta.
  • El urbanismo funcionalista, que zonifica la ciudad, limitando el uso del espacio público y queriendo controlar su uso, “obviando lo lúdico, la vida caótica y desordenada (que también es vida)” (Borja & Muxí, 2000).

El cambio de mentalidad y de perspectiva que está resurgiendo con respecto a las transformaciones urbanas que afectan a nuestro entorno, hace que aparezca una diferencia palpable entre las acciones planificar y gestionar:

1. Según la RAE (Real Academia de la Lengua Española):
PLANIFICACIÓN: Plan general, metódicamente organizado y frecuentemente de gran amplitud, para obtener un objetivo determinado, tal como el desarrollo armónico de una ciudad, el desarrollo económico, la investigación científica, el funcionamiento de una industria, etc.
GESTIÓN: 1. tr. Llevar adelante una iniciativa o un proyecto. 2. tr. Ocuparse de la administración, organización y funcionamiento de una empresa, actividad económica u organismo. 3. tr. Manejar o conducir una situación problemática.

2. Hasta el momento, existen planes específicos para abarcar diferentes escalas urbanas desde las escalas más territoriales (Plan de Ordenación Territorial), urbanas (Plan General de Ordenación Urbana) y locales (Plan Parcial y Plan de Detalle); pero no existen herramientas de gestión urbana que consideren la ciudad como un todo en el que deben intervenir diferentes disciplinas a la hora de abordar un proyecto urbano, así como tampoco existen prácticas de participación ciudadana que incorporen conceptos como la innovación social, la microplanificación, la negociación, la cohesión vecinal, el asociacionismo, la co-gestión y la co-responsabilidad.

3. La gestión, como nueva metodología de intervención, aporta la inclusión de la ciudadanía en la toma de decisiones sumando así la dimensión sociopolítica en cuanto a la organización de la ciudad, y adecuándose a las demandas de la población: equidad, eficiencia, productividad, sustentabilidad, competitividad, microplanificación, participación ciudadana, etc.

4. Como afirman Carbonetti y Sagredo (2003), “es posible sostener actualmente que las acciones de gestionar y gobernar comienzan a asociarse cada vez con mayor fuerza no sólo por el protagonismo que detentan los representantes políticos de unidades administrativas a nivel municipal”, sino también por constituir la gestión urbana “la fase más real y participativa que como proceso político tiene lugar en la ciudad”.

5. A diferencia de la planificación, la gestión ha de verse “conjunto de dinámicas con un carácter eminentemente sociopolítico que intenta asignar coherencia, racionalidad, creatividad y conducción a las distintas medidas de políticas públicas que tendrán como escenario objetivo inmediato el nivel territorial local, o más específicamente, la ciudad” (Maximiliano Carbonetti & Sagredo Cáceres, 2003).

6. En muchas ocasiones, la planificación va unida al urbanismo tradicional, que considera la ciudad como un proyecto empresarial (Maximiliano Carbonetti & Sagredo Cáceres, 2003) “que premia el ocio consumista y limita el espacio público” (Rivas, 2015), aun siendo éste el ámbito físico de la expresión colectiva y de la diversidad social y cultural. Esta forma de hacer ciudad, eliminaba cualquier posibilidad de manifestación y expresión colectiva, borrando las cualidades que caracterizan dichos espacios: propiciar el encuentro, lo imprevisto, favorecer la diversidad, la cohesión ciudadana y las relaciones urbanas. Como resultado, se obtenían ”ciudades sin pasión, planificadas y proyectadas al margen de sus usuarios y habitantes, de sus manifestaciones, actividades, rituales, identidad y memoria colectivas” (Delgado, 2007).

7. Así se pasa de una planificación racional, a la cual le era complicado abordar la complejidad urbana, y se recupera el concepto de ciudad como un todo resultante de la suma de piezas diferentes provenientes de todas las disciplinas, y que por lo tanto, es necesario gestionar desde una visión holística.

“El urbanismo no debe pretender resolver los problemas de la sociedad, pero al menos, no debería empeorarlos” (Borja & Muxí, 2000).

>> LEER PARTE II

Catedral de Jaén vista desde un solar abandonado del Conjunto Histórico

Catedral de Jaén vista desde un solar abandonado del Conjunto Histórico

** Publicación original en COLECTIVO’99 **

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“Este documental pone caras e historias a una realidad que es la de muchos en este país, pero si tiene algún valor, es precisamente ese, que habla desde una voz conjunta […] esta crisis no concierne en exclusiva a los jóvenes arquitectos, pues es indudable que también hay muchos profesionales del sector que están tratando de sacar su estudio adelante cada mes o que intentan reinventarse en el mercado como pueden, pero precisamente porque esta situación afecta a todos y a muchos niveles, la reivindicación y la lucha colectiva tiene ahora más sentido que nunca.”

LEER también la historia de Ladri, un ladrillo polivalIente que busca su sitio tras salir de la “fábrica”.

PedacicosArquitectonicos

donde está el norte ¿Qué está pasando? ¿Alguien entiende algo? ¿Quién sabe hacia dónde se dirige nuestro paso por las escuelas? ¿Dónde está el norte?

Daniel Natoli, Arquitecto por la ETSA de Málaga, se ha hecho esta y otras muchas preguntas que han dado como resultado el corto documental “¿Donde Está el norte? Arquitectos buscando un lugar”. La situación para el sector de la arquitectura es bastante grave en su mayor parte, pero especialmente complicada para los recién titulados y todos aquellos que están en camino. Expectativas de futuro y vivencias contadas en primera persona se dan la mano en este trabajo que pone de manifiesto, una vez más, que las soluciones no van a llegar por parte de quienes nos han metido en esta situación…

FICHA TÉCNICA
Título: ¿Dónde está el norte? Arquitectos buscando un lugar
Año: 2015
Duración: 23min
Dirección y realización: Daniel Natoli
Entrevistas: Laura Díaz…

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Aprovechando esta imagen de la mañana de Reyes del 2015 en la Plaza Deán Mazas en Jaén, vamos a recordar el artículo que escribimos hace un año para el blog Inquietudes Colectivas de ’99.

2015.02.16

>> Eso llamado #espacioPúblico

Vivimos inmersos en la era de la información (y también, por qué no, de la saturación informativa), donde lo privado se transforma en público a través de cada una de nuestras redes sociales. Hay veces que, frente a nuestros ordenadores, podemos sentir que hay un espacio público digital más fuerte que el físico. Y es que, curiosamente, el espacio público físico de las ciudades está sufriendo cada vez más una privatización que tiene como fin ser fuente de ingresos en las arcas municipales.

El espacio público como concepto, está viendo aumentada su consideración como elemento inmanente de toda morfología urbana, y como destino de todo tipo de intervenciones urbanizadoras, en el doble sentido de objeto de urbanismo y de urbanidad [1]; erigiéndose como palabra clave para las administraciones en sus discursos relativos a los conceptos de ciudadanía y democracia.

Una democracia que ve peligrar los lugares simbólicos y plurales para ejercerla. Donde la reunión, la reivindicación, la manifestación social, el encuentro y el diálogo se ven desplazados por terrazas, vallas publicitarias o bancos anti-indigentes. Resulta extraña la acepción elegida -espacio público- en cuanto a su acepción jurídica, ya que es un espacio de titularidad pública, es decir, es propiedad del Estado. Un Estado regido por políticos (con criterios supuestamente democráticos) que en muchas ocasiones no deciden sobre el acto de hacer ciudad (ni que decir tiene que, a día de hoy, ni la ciudad la hacen sus ciudadanos ni hay herramientas que fomenten su participación real y activa en las decisiones urbanas), sino que son los oligarcas que manejan cada vez más los hilos de todo el entramado social quienes toman las decisiones sobre el espacio público (Vicente Patón) [2].

Se podría establecer una relación entre la aparición en nuestras ciudades y centros históricos de las dinámicas de terciarización (cambios de uso de residencial a terciario: oficinas y comercial especializado), gentrificación (expulsión de vecinos de clases populares y sustitución por inquilinos de clases medias o altas) y tematización (dedicar partes acotadas la ciudad a un tema concreto para ofrecerlo como atractivo al turismo local e internacional), con el momento en el que el espacio público aparece en las agendas políticas como mero instrumento político. Ligadas casi siempre a la frase “dotar de vida”, estas estrategias están dirigidas a revitalizar barrios centrales en proceso de degradación urbanística, social, económica y medioambiental, y a reinventarlos mediante pautas regidas por la creación de “marcas de ciudad”. Paradójicamente, esta búsqueda de marcas de identidad orientada a potenciar la singularidad de cada ciudad y cada barrio, se basa en muchos casos en un marketing urbano que busca convertir los centros históricos en meros decorados que funcionen como productos de consumo rentables, expulsando la historia particular de estas zonas antiguas y produciéndose consecuentemente una homogeneización y estandarización de las mismas. Generalmente, las políticas que intentan atraer turistas, visitantes y clases creativas, no suelen estar articuladas con aquellas otras que luchan contra la degradación social y urbana [3].

Tematización de la Calle San Francisco en pleno centro de Alicante para revitalizar la zona y fomentar el tránsito de peatones para activar el comercio (Octubre, 2013. Fotografía: www.alicanteturismo.com)

“Tematización de la Calle San Francisco en pleno centro de Alicante” para revitalizar la zona y fomentar el tránsito de peatones para activar el comercio (Octubre, 2013. Fotografía: http://www.alicanteturismo.com)

Según Manuel Delgado, quizá hubiera sido más adecuado el concepto “espacio urbano” no como espacio “de la ciudad”, sino en el sentido que Lefebvre (1976) o Remy (Remy y Voye, 1992) hubieran propuesto: como espacio-tiempo diferenciado para la reunión, que registra un intercambio generalizado y constante de información y que se ve vertebrado por la movilidad; un espacio que existe sólo cuando es usado.

El espacio público (urbano, social, común, compartido y colectivo) no es un simple ejercicio teórico de la práctica urbanística, así como tampoco debiera ser un producto propagandístico ni publicitario al servicio de entes privados. Es la interacción de multitud de sinergias que nos brindan la posibilidad de aprender en la ciudad y al mismo tiempo, aprender de ella [4].

Es ese lugar donde se debería impulsar la participación, para que sean los usuarios los que puedan decidir sobre sus espacios vitales. Donde fomentar la colectividad, el poder ciudadano y la capacidad de ejercer el derecho a la libertad para ser capaces de manifestar y exponer nuestras inquietudes.

Es fundamental para la formación de cada individuo, ya que ofrece un servicio al ciudadano que no le pueden procurar ni la vivienda ni las instituciones educativas: espacios para la cohesión social, el intercambio intergeneracional y la educación en la urbanidad y el respeto. Y que, en muchos casos, constituye un elemento inseparable de nuestra propia historia personal.

Viñeta de Francesco Tonucci, Frato

Viñeta de Francesco Tonucci, Frato


[1] DELGADO, M.; MALET, D. (2007) El Espacio Público como Ideología. Jornadas Marx Siglo XXI, Universidad de La Rioja, pág. 1

[2] ZABALBEASCOA, A. (2014) Aquí se vende centro de ciudad. Consultada en enero de 2014 en http://sociedad.elpais.com/sociedad/

[3] LHAB (2013) Consultada en enero de 2014 en http://lhab.wordpress.com/

[4] RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ, J. (2013) Ciudad educadora: Una perspectiva política desde la complejidad. Consultada en diciembre de 2013, en http://www.oei.es/

#PensarLaCiudad ha sido la primera jornada (organizada por Malakatón Propuestas Urbanas para el Peatón) a la que hemos asistido donde técnicos y funcionarios del ayuntamiento, docentes universitarios, colectivos de arquitectura, arquitectos autónomos y estudiantes han estado presentes y han hecho por entenderse. Acción fundamental a la hora de abordar procesos urbanos basados en nuevas prácticas.

Para nosotros, existían 2 clases de congresos: 1. la mayoría de asistentes eran técnicos y no tenían constancia de prácticas urbanas basadas en la acción urbana, la participación ciudadana, la experimentación y las nuevas tecnologías (cuando en muchas de sus ciudades existían movimientos ciudadanos que trabajaban estas estrategias en la regeneración de vacíos urbanos, por ejemplo). 2. los asistentes eran estudiantes, arquitectos freelance y colectivos de arquitectura que conocíamos y trabajábamos con estas prácticas, y donde existía una idea generalizada de que trabajar con la administración era una tarea lenta, ardua, pesada y sin remunerar, ya que nos veían como entes raros alejados del urbanismo, la especulación y la construcción.

#PensarLaCiudad nos brindó la oportunidad de sentarnos a dialogar y conocer los puntos de vista de tres vértices básicos para comenzar a trabajar en estos procesos urbanos: instituciones, técnicos y ciudadanos.

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Imagen realizada por Silvia J. Esteban

>> Sobre lo aprendido en este encuentro (Málaga, Diciembre 2014)

Comenzamos nuestra charla exponiendo que el análisis que realizamos sobre el Conjunto Histórico de Jaén se basaba en análisis tradicionales, y también en añadir una componente social olvidada que para nosotros era fundamental incluir en los procesos urbanos. La tradicional es, para nosotros, una obligación casi inmediata para entender tanto la morfología de una ciudad como su estado actual; y era una aplicación directa de nuestro aprendizaje en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Granada: estudios de la evolución histórico-urbana, análisis de la planimetría de la ciudad consultada en el Archivo Histórico Provincial, recogida de datos objetivos (población, empleo, dotación de espacios públicos, equipamientos, transporte público, accesibilidad, etc). La componente social se basó en entrevistas con vecinos, comerciantes, asociaciones culturales, diversos colectivos, colegios de la zona, técnicos del ayuntamiento, citas con diversas concejalías y nuestra asistencia a todas las reuniones que nos fueron posibles relacionadas con la zona antigua.

El primer tema que queremos aclarar, es que no estamos haciendo nada nuevo. Bebemos de tratados, artículos y experiencias de arquitectos y urbanistas cuyas teorías siguen teniendo gran influencia hoy día, de los movimientos de los años 60 y 70, de colectivos y asociaciones que llevan trabajando con metodologías participativas e intervenciones urbanas desde hace años. Es decir, no se trata de romper con todo lo que aprendimos en la Escuela, como tampoco se trata de olvidar a arquitectos como Arturo Soria, Olmsted, Kevin Lynch, Mumford, Howard, Bruno Taut, Martin Wagner, Walter Gropius… o intervenciones urbanas como las Siedlungen, etc. Lo que sí reivindicamos es una docencia adaptada a estas “nuevas” formas de hacer ciudad, contando acciones y ejemplos reales y experimentando con ellos, e introduciendo en las aulas -por ejemplo- a Jane Jacobs o al matrimonio Smithson (hablamos de nuestra experiencia en clases de urbanística de hace ya 9 años, quizá -esperemos- las cosas hayan cambiado). Lo que no se puede consentir es que se sigan mostrando a los alumnos todas estas teorías y ejemplos para aplicarlas posteriormente de manera literal en una ciudad como Granada, sin atender a sus cualidades físicas, espaciales, climatológicas, medioambientales, urbanísticas, arquitectónicas, sociales y poblacionales.

Al igual que con las metodologías participativas, no hay que tomar y aplicar los conceptos como si fueran el manual de una máquina que siempre funciona igual. Hay que evaluar, estudiar y hasta sentarse con todas las variables y con todos los agentes implicados en un proyecto urbano.

A todo esto hay que sumar algo que nosotros, desde Estudio Ato‪pe, aún no hemos sido capaces de conseguir: la consecución de objetivos tras una buena metodología y un proceso participativo.

En el caso de Plaza Cambil (un espacio público en el Conjunto Histórico de Jaén utilizado como aparcamiento) la acción urbana #verdEA quedó como una acción urbana aislada, cuando lo que pretendíamos era que esta intervención constituyera un modelo para sus vecinos, para que ellos gestionaran su espacio público proponiendo eventualmente actividades que les devolvieran la oportunidad de usar la plaza, y así promover la flexibilización de usos entre espacio público y aparcamiento. Quizá deberíamos haber continuado elaborando las actividades conjuntamente con los vecinos hasta que éstas fueran algo habitual y fueran asumidas como propias. Pero lo cierto es que nos alejamos de este proyecto tanto por el poco soporte institucional (pese a que esta primera acción fue apoyada por el Patronato de Cultura del ayuntamiento de Jaén), así como el desgaste que nos produjo convencer a ciertos vecinos de que por mucho que fuéramos arquitectos, no queríamos construir una plaza nueva ni despojarles de sus aparcamientos. Es aquí donde aprendimos la importancia de contar con otras disciplinas en este tipo de procesos, como la gran labor que realizan los educadores sociales en este ámbito, y las grandes aportaciones que pueden añadir a los procesos urbanos.

En el caso de #PROYECTOrEAcciona, la unión de colectivos, asociaciones y vecinos del primer momento, fue emocionante y esperanzadora. Hasta que el proceso se empezó a complicar (bien es cierto que los proyectos de participación ciudadana no son rápidos y es ardua la tarea de poner en común tantas opiniones), porque los objetivos de diversos agentes son distintos en cuanto al uso del solar y a su diseño, obviando en varios casos la participación de los vecinos. En este proceso, aunque la unión se haya disuelto, sí estamos empeñados en seguir concienciando de que generar espacio público no significa “poner bonito” un solar colocando 3 bancos y 2 farolas (y no, tampoco nos estamos pre-proponiendo como arquitectos del proyecto). Si le dedicamos tanto tiempo a amueblar y decorar nuestras viviendas para que además de “bonitas” sean funcionales (dónde me siento, dónde como, dónde tomo el sol, dónde me me molesta menos el sol,…), ¿por qué no hacemos lo mismo con el espacio público? PENSAR EL LUGAR, en sus características, su emplazamiento, su entorno, en la población que lo usará, en los vecinos más cercanos, en los itinerarios, recorridos y visuales, en la espacialidad, en las mejores zonas para situar el mobiliario,… en diseñar la iluminación para crear un ambiente agradable en la nocturnidad de la judería. Y por qué no, tal y como hacen ciertos monumentos en el programa Abierto por Obras (que comentamos en este post), realizar actividades previas que establezcan vínculos con el espacio a intervenir, implicando activamente a la sociedad en las labores de regeneración y transformación del mismo. De tal forma que se contribuya a afianzar su conservación y mantenimiento desde estrategias basadas en la participación ciudadana y en la apropiación del lugar desde la sensibilización, la educación, el contacto y el conocimiento.

#verdEA #plazaCambil, imagen realizada por Inma Martínez

#verdEA #plazaCambil, imagen realizada por Inma Martínez

Ayer fue un placer compartir la mesa redonda con grandes profesionales (las primeras jornadas en las que participamos a las que asisten administración, técnicos, colectivos y estudiantes) que son docentes de la Universidad de Málaga, personal del ayuntamiento de Málaga que trabaja en los primeros procesos de participación ciudadana de la ciudad, investigadores del espacio público y las nuevas formas de vecindad, colectivos que mapean iniciativas ciudadanas en todo el panorama nacional y nosotros que contamos tanto nuestras pequeñas experiencias en Jaén como el movimiento ciudadano que está trabajando en el plano digital para la salvaguarda del patrimonio de la ciudad.

Seguimos aprendiendo sobre urbanismo, metodologías de participación, otras experiencias urbanas, etc.

Enhorabuena a los organizadores Malakatones.

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Os presentamos Colectivo’99, una nueva iniciativa en la que nos hemos embarcado. Un blog que surge de las inquietudes colectivas de un grupo de arquitectos cuyos caminos se cruzaron en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Granada en 1999. Unos amigos que lo mismo se juntan para una fiesta, que para un concurso, una ponencia… ¡incluso para la decoración de una boda! Tarima incluida. ¡Multitareas!

Es una forma de poner en común nuestras experiencias, nuestros pequeños logros (arquitectónicos, ciudadanos, de investigación, etc.)… ¡y hasta nuestras conversaciones de whatsapp! Nunca sabe uno dónde encontrará una fuente de inspiración, un foro sobre dudas constructivas, o ánimo en esta época en la que ser autónomo y arquitecto es casi un deporte de riesgo y aventura. Y sobre aventuras también hablaremos, sobre las que indagar, investigar, por las que apostar y donde apoyarse.

Y lo primero que hemos hecho para contar quiénes somos (sin poner nuestros, a veces, aburridos cv) es jugar a intercambiarnos nuestros currículums en modo amigo invisible y describirnos en 250 caracteres.

>>>>>> CONÓCENOS <<<<<<

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