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Hace unos días veíamos en el muro de facebook de una amiga esta noticia que llamó profundamente nuestra atención: Los niños recuperan la calle. Nuestra amiga no es arquitecta; es cierto que estudió Aparejadores hace ya mucho tiempo, pero su vida, sus deseos e inquietudes, la han llevado por otros derroteros emprendedores llenos también de creatividad, diseño y tesón. Sin embargo, leemos esta iniciativa y vemos (con una sonrisa) que los promotores de la idea han sido una pareja de arquitectos. Y es que llevamos pensando ya mucho mucho tiempo, que somos mentes inquietas (¡en tantos ámbitos!)… o al menos, el grupete que salió de la ETSA-Granada, nuestros compañeros que ya llevan siendo nuestros amigos casi 17 años (ahí es na). Y es que nos acordamos de ellos porque esta propuesta, podría haber salido de cualquiera de nuestras conversaciones de whatsapps, de teléfono, del blog ’99 que compartimos algunos, etc.

Y sin más rodeos, os contamos esta propuesta que surgió hace 4 años buscando “devolver el uso común y mediterráneo a la calle, en definitiva, hacer ciudad”. Los arquitectos, y padres primerizos, María Bermejo y Arturo López necesitaban un lugar cerca de casa donde su hijo pudiera jugar, relacionarse con otros niños “y, por qué no, que también les brindara a ellos la oportunidad de entablar nuevas amistades con otros adultos. Arturo recuerda casi abrumado que María paraba a otras parejas que ya tenía bicheadas para proponerles quedar en la calle. De allí a crear un grupo de Whatsapp quedaba un paso. Ahora son 76 familias. Al principio se reunían en la plaza de La Constitución, pero se vieron obligados a mudarse por el efecto de la Semana Santa, la Feria y los múltiples acontecimientos que periódicamente la ocupan. Buscaron a conciencia un lugar amplio, fresco en verano y cálido en invierno. La calle Alcazabilla reunía todas las condiciones […] aún sin columpios ni cualidades preestablecidas para el juego, tienen que inventar”, explica María Bermejo. Ellos no han conocido aquellas calles desiertas a la caída de la tarde, que muchas veces daban miedo, recuerda Isabel Valero, madre de la plaza ahora sorprendida porque se haya pasado de no haber un solo bar al otro extremo. Es verdad que dan mucha vida a la ciudad, pero empiezan a pasarse, sobre todo con las terrazas, explica. Lo peor es que no respetan la vía pública de forma continuada, agrega María Bermejo. No obstante, reivindica su lugar en esta encrucijada de intereses: La ciudad es nuestra. Tiene sus inconvenientes, pero sabemos cómo sortearlos y compensa“.

Como decía Francesco Tonucci, “los adultos somos peores si no nos controlan los niños, peores como personas, como conductores, etc. y la ciudad se hace así más insegura“, y cuando esto pasa, suele estar directamente relacionado con el momento en que sus habitantes, residentes y usuarios, no se sienten seguros en sus aceras. Como decía Jane Jacobs, “mantener la seguridad de una ciudad es una tarea fundamental de sus aceras y sus calles“. La gente llama a la gente. Una calle se hace menos insegura cuando las relaciones de confianza en el grupo se restablecen, cuando hay ojos que nos vigilan dentro de una cohesión vecinal establecida y tejida con acciones cotidianas como ésta que hoy os mostramos. Cuántas veces no nos hemos contado los unos a los otros cómo nuestros padres nos mandaban andando al cole (el cual siempre estaba en un radio cercano) cuando contábamos con 10-11 años, confiando en el resto de madres (generalmente) que iban en el mismo camino, en la propietaria de la tienda de chucherías de la esquina o en el grupo de hermanos mayores que hacían también de custodios urbanos. Y esto es algo que se debe construir tanto de arriba a abajo propiciando espacios públicos, manteniendo su calidad y sus cualidades, fomentando actividades que permitan a los ciudadanos “compartir su tiempo y sus pensamientos. Espacios donde aprender a mediar, a ceder, a reconocer a los demás en sus diferencias y necesidades. Abogando por una confianza y un sentimiento de comunidad que a la vez respete la intimidad de las personas” [1]; como también de abajo hacia arriba siendo agentes activos y responsables en el cuidado de nuestras ciudades. Entendiendo por cuidado una educación urbana básica: limpieza, capacidad para compartir nuestros espacios, de ayudar en caso de necesidad a nuestros vecinos si ocurre algún altercado en nuestras aceras, de confiar en el juego de nuestros hijos en la calle, de pensar cómo pueden funcionar mejor nuestros espacios públicos dependiendo de nuestras necesidades… de ahí a querer opinar en el diseño de la regeneración de nuestros espacios públicos, de demandar una cogestión para los mismos, hay un pequeño paso que deben propiciar administraciones e instituciones incluyendo acciones de participación ciudadana (pero de verdad) dentro de sus agendas.

Imagen: Málaga Hoy

Imagen: Málaga Hoy

[1] Gutiérrez, B.; Muxí, Z. (2011) Apuntes sobre Jane Jacobs. Muerte y vida de las grandes ciudades (p. 9). Madrid: Capitan Swing.

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Os dejamos la parte del relato de Gloria Serrano que nos ha encantado por narrar el inicio de un proceso urbano participativo. Un proceso que podría ser el que se está dando en cualquier barrio de cualquier ciudad a esta misma hora, o a otra hora distinta…

Sucedió así: se reunieron en determinado centro cultural y, después de tratar los temas generales, formaron dos grupos en los que comenzaron a dialogar de los asuntos que a todos importan. En cada conjunto, alguno de los asistentes tomaba nota de lo que se decía y, otro más, iba dando turno a las participaciones. Primero hablaron del “qué” y cada uno, con elocuencia, fue externando su opinión sobre aquellas necesidades apremiantes que perciben en su barrio, en el lugar donde habitan, al que pertenecen, por el que transitan a diario y conocen bien. La conversación giró en torno a diversos temas, entre ellos urbanismo, movilidad y cuidado del medio ambiente. El prototipo de ciudad que determinará, por citar un caso, el uso que se dará en los años por venir a los espacios públicos, es algo que les preocupa. Por eso acudieron puntuales a esta cita, en sábado; es decir, en fin de semana, cuando por lo general no se piensa sino que se descansa.

Hablaron de contar con un marco jurídico que brinde soporte a la participación ciudadana, de repensar la economía de la localidad y de crear herramientas de defensa colectiva. Dijeron que la retroalimentación es importante para no sentirse solos en el proceso de repensar la vida en común. Dijeron que en ciertos barrios se vive precariamente, que en otros predomina la población de adultos mayores y que en otros más, ya existen grupos de trabajo analizando cuál es la mejor forma de gestionar los bienes comunes. Dijeron que es imperante contar con auténtica representatividad en el municipio, que se debe dar cabida a las expresiones artísticas y culturales de los jóvenes y que habría que quitarle el mote de “comercial” a la cultura. Dijeron, además, que planeación urbana significa anticiparse, ver más allá de lo que está sucediendo en el momento, y que el desarrollo urbano comienza en el epicentro, donde adquiere su máxima intensidad: el barrio.

Mencionaron que un municipalismo democrático implica visibilizar las acciones de los moradores, incluir a los ahora excluidos y documentar cómo se producen los cambios para propiciar que después surjan nuevas iniciativas. También se refirieron a conceptos como “autogestión y cogestión de espacios sociales” y “descentralización de servicios”, y manifestaron que ante el “vocerío mediático”, instrumentar un sistema de comunicación interbarrial es indispensable para lograr la cohesión social. Sin proponerse teorizar, cada uno construyó un relato desde su propia y más cotidiana experiencia. “Es nuestra obligación, es nuestra responsabilidad”, dijo uno de ellos. “Busquemos la forma de que los cambios implementados permanezcan”, propuso otro. “Se trata de empoderar a los habitantes de cada distrito”, comentaron y reconocieron que esta metrópoli no es homogénea, que hay un desequilibrio entre el norte y el sur, y que el suyo, es un ecosistema citadino que contiene otros tantos que en sí mismos constituyen pequeños y vibrantes núcleos urbanos.

“En los barrios aún se reproduce la vida de los pueblos. En el nuestro todavía decimos “voy a la ciudad”, aunque vivimos dentro de ella”, compartió entre risas uno de los vecinos. Cierta persona apeló a no olvidar la urgencia social, que en este momento es de orden económico, y otra, propuso generar espacios de reflexión para abordar las problemáticas específicas de cada barrio. “Falta empuje por parte de la ciudadanía. Hay personas que proponen, pero no dan seguimiento a la propuesta”, indicó alguien más.

Consultar Fuente

#desayunoLAGARTO

#desayunoLAGARTO #Jaén

El poder es la “capacidad relacional que permite a un actor social influir de forma asimétrica en las decisiones de otros actores sociales[1] (siendo estos los distintos sujetos de una acción determinada).

La práctica urbanística española se ha asociado, indisolublemente en los últimos años, a la especulación inmobiliaria, quedando su objetivo del bien común contaminado de puro mercantilismo (Montaner y Muxí, 2011). De la disconformidad con este urbanismo de lo construido donde los procesos urbanos han estado históricamente en manos de “técnicos (quienes poseen los saberes científicos) y políticos (quienes toman las decisiones)”[2], nacen colectivos y movimientos sociales que apuestan por la mejora de nuestro paisaje urbano trabajando de abajo hacia arriba en la gestión del espacio público desde lo común y lo colaborativo. Estos movimientos ciudadanos, o micropoderes fuera de la esfera política, abren con sus experiencias y acciones urbanas una ruptura con las estructuras de poder tradicional; y ponen sobre la mesa el debate acerca de la toma de decisiones en procesos urbanos.

Para fomentar la cohesión y el compromiso social, y garantizar la continuidad tanto de estos procesos informales como de los generados por parte de administraciones locales, será fundamental que los primeros cuenten con el apoyo de las instituciones y los segundos con la participación de la ciudadanía. Se han de fomentar espacios de diálogo capaces de reunir “tanto a los habitantes de las ciudades como a los que las gestionan y diseñan”[3]. Los requisitos iniciales que deberán tener dichos espacios para la colaboración de los distintos agentes, serán:

que las administraciones favorezcan el cambio en las estructuras de poder, siendo sensibles y atentas a los deseos locales, y teniendo en cuenta el contexto social, económico, cultural, etc., de cada momento. Deben integrar a los ciudadanos en los procesos urbanos, incorporando mecanismos políticos democratizados basados en la descentralización administrativa (Borja, 1988) y formando a sus técnicos en cuanto a procesos urbanos participativos; apostando por la planificación a distintas escalas, por lo local.

que el área de “urbanismo colabore con aquellas otras áreas que se ocupen del bienestar ciudadano”[4], como pueden ser el área de Asuntos Sociales, Cultura, Patrimonio, Educación y Juventud, Medio Ambiente, etc.

Para que un proceso participativo sea real, coherente, continuo y adecuado a su contexto, es necesario contar con todas las disciplinas involucradas en el proceso de hacer ciudad. Esto, además, asegura que será un proyecto completo del que todas las áreas de un municipio tendrán conocimiento, aportando cada una su visión, su experiencia y su campo de acción; eliminándose al mismo tiempo los problemas surgidos de la poca o nula coordinación entre concejalías.

Evaluar en todo momento el proceso participativo por parte de los distintos agentes para mejorar en las siguientes etapas y lograr la innovación social requerida. Este proceso de evaluación y auto-reflexión también poseerá un “componente estructural educativo donde los participantes se capacitan, aprenden y se empoderan”[5].

En todo este proceso será fundamental incluir el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC), ya que la actual “sociedad red depende de redes de comunicación que procesan conocimiento e ideas para crear y destruir la confianza, fuente decisiva de poder”[6]. Ésta, junto con las diversas dinámicas de participación, es una buena forma de democratizar los procesos de gestión urbana y promover la co-responsabilidad, ya que ofrece facilidades para la participación y la representatividad tanto individual como colectiva.

El interés por realizar procesos participativos en espacios públicos se debe a la importancia de estos como contexto utilizado para las expresiones colectivas, para la construcción de la identidad y el sentido de pertenencia (García Ballesteros, 1992). Es más, el hecho de llevar estos procesos a la ciudad histórica, significa establecer marcos de relación con nuestra memoria colectiva, pudiendo descubrir en el paisaje urbano histórico nuestro propio rastro (Reclus, 1866), nuestras vivencias tanto individuales como colectivas. La ciudad existe en la medida que es apropiada por sus habitantes (Borja, 2005), cuanto mayor sea esta apropiación mayor será la responsabilidad compartida respecto al cuidado, protección, conservación y desarrollo del paisaje urbano histórico. Desde el contacto, la sensibilización, la educación, la equidad, la diversidad de lo local y la participación ciudadana, se ha de transmitir que “una sociedad que ya no sea capaz de entender el significado de su paisaje es una sociedad que ha perdido el legado cultural y que no transmitirá ningún mensaje en este sentido a las futuras generaciones”[7].

El Trébol, proceso de recuperación de la zona comunal del Barrio Ciudad de Cali, #Bogotá

 
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo, Eduardo Galeano. (D.E.P.)
 
María Toro Martínez [Estudio Atope]
 


[[1]] CASTELLS, M. (2009) Comunicación y poder (p.33). Madrid: Alianza Editorial.

[[2]] MÁRQUEZ, M. (2014) Una metodología para pensar la ciudad. En R. Fernández Contreras, V. González Vera, N. Nebot Gómez de Salazar (coord.), Pensar La Ciudad. Nuevas herramientas de regeneración urbana (p.75). Málaga: Malakatón, propuestas urbanas para el peatón.

[[3]] MÁRQUEZ, M. (2014) Pensar la ciudad (p.75)

[[4]] SIERRA, I. (2015) ‪Ciudades para las Personas (p.309) España: Díaz de Santos

[[5]] MÁRQUEZ, M. (2014) Pensar la ciudad (p.77)

[[6]] CASTELLS, M. (2009) Comunicación y poder(p.41)

[[7]] SIERRA, I. (2015) ‪‎ Ciudades para las Personas (p.9)

 
**ARTÍCULO ORIGINAL PUBLICADO EN LA CIUDAD VIVA**
 

No es extraño encontrar imágenes de paneles y planos repletos de pósit [1] cuando buscamos en la red metodologías participativas en los nuevos procesos urbanos. La primera impresión que provocan estas imágenes, aparte de que nos puedan llamar más o menos la atención, es que el uso de estas pequeñas notas de colores puede resultar muy obvio e incluso algo infantil: se realiza un cuadrante con diferentes temas que afectan a un mismo problema (o espacio urbano, en este caso) y se opina mediante pósit de colores, donde cada color representaría una dimensión relacionada con la cuestión planteada.

Bien utilizado (como todo) el pósit es una herramienta muy útil al realizar acciones participativas en proyectos urbanos. Por lo que no estaría mal plantearse qué metodología se va a elegir en función del contexto en el que se va a intervenir y dependiendo de los actores sociales con los que se va a trabajar.

Acuerdos y desacuerdos productivos en la playa, por VIC Vivero de Iniciativas Ciudadanas

Acuerdos y desacuerdos productivos en la playa, por VIC Vivero de Iniciativas Ciudadanas

>> Qué aportan las acciones participativas en los procesos urbanos

Estas técnicas sirven para realizar el análisis urbano desde la reflexión colectiva, poniendo a pie de calle temas relacionados con el hecho de hacer ciudad que históricamente han estado en manos de técnicos y políticos. Es decir, se pasa de un análisis tradicional de la realidad a través de datos objetivos, a analizarla aportando también datos cualitativos, como situaciones y emociones de los participantes (los cuales a su vez suelen estar muy relacionados con el ámbito a tratar). Es importante resaltar que, aunque estos procesos surgen tras la burbuja inmobiliaria como opciones frente a un modelo urbanístico que se basaba en la especulación y en los procesos de arriba a abajo (top-down), no son nada nuevo, sino que cuentan con referentes históricos que no hay que olvidar (tanto teorías como experiencias reales) [2].

El pósit se convierte en los procesos de abajo hacia arriba (bottom-up) en un elemento de reflexión individual que aporta la misma voz a todas las personas presentes, evitando la aparición de líderes y la ausencia de personas más introvertidas. Es decir, comienza sentando las bases de un proceso democrático que promueve la integración de múltiples miradas y la corresponsabilidad [3] (tanto en las decisiones tomadas como en el mantenimiento de los proyectos ejecutados a raíz de estos planteamientos). También fomenta el diálogo entre las partes y la construcción colectiva tanto del análisis de un espacio urbano como de propuestas y soluciones sobre el mismo.

Las técnicas grupales que podemos emplear son muy variadas, escogiendo una u otra dependiendo del grupo o grupos con los que trabajemos, y del contexto en el que nos movamos. Entre las técnicas que podemos encontrar para la búsqueda de espacios intermedios que sustituyan posiciones discursivas rígidas y que visualicen de una manera gráfica dónde se encuentran las prioridades de trabajo [4], se encuentran:

  • SOCIOGRAMA: instrumento y herramienta de investigación colectiva que se emplea para mapear y representar las relaciones que existen en un determinado grupo de actores sociales en una situación o proyecto en concreto.
  • FLUJORAMA: técnica de análisis colectivo que tiene en cuenta la multitud de factores que determinan el conocimiento de un hecho o problema, y que favorece la construcción colectiva de propuestas.
  • MATRICES DE ACTORES: esta técnica relaciona a los distintos actores que pueden intervenir en un proceso urbano y revisa las relaciones, aportaciones y conflictos que pueden establecerse entre ellos.
Ejemplo de Sociograma [Fundación Rizoma+Paisaje Transversal]

Ejemplo de Sociograma[Fundación Rizoma+Paisaje Transversal]

Hemos de ser conscientes, en este caso como técnicos y como dinamizadores de las acciones, que no se puede mecanizar un proceso de estas características, y que habremos de escoger una estrategia en función del tejido asociativo y social donde vayamos a trabajar, para así reconocer si podemos hablar de gestión participativa del espacio a transformar[5]. Para enriquecer los procesos, será fundamental la colaboración entre disciplinas y el intercambio de saberes técnicos y sociales. Durante las dinámicas, será interesante y fructífero detenerse en los procesos además de en los productos finales, ya que el desarrollo de los microconsensos, la obtención de enunciados generales a raíz de los pósit individuales, etc, pueden generar desbordes, entendidos estos como resultados subjetivos no previstos en el momento de planificar la técnica[6].

Por todo esto, es necesario ir más allá y no banalizar el uso del pósit.

 
María Toro Martínez [ESTUDIO ATOPE]

 
 

[1] Escrito tal y como aparece en la RAE

[2] Para mayor información, recomendamos este artículo de Paisaje Transversal

[3] SOCAS, J., SAAVEDRA, L.M., HERNÁNDEZ, G. 2003, La técnica del flujograma: apuntes desde la práctica. Curso ‘Experto en nuevas metodologías de las Ciencias Sociales’, Universidad Complutense de Madrid, pág.2.

[4] SOCAS, J., SAAVEDRA, L.M., HERNÁNDEZ, G. Op.Cit. pág.10.

[5] LÓPEZ, C. Participación ciudadana en la cultura: concepto y realidad. Consultado en enero de 2015, en http://www.eldiario.es/cultura/politicas_culturales/

[6] SOCAS, J., SAAVEDRA, L.M., HERNÁNDEZ, G. Op.Cit. pág.10.

 
**ARTÍCULO ORIGINAL PUBLICADO EN COLECTIVO ’99**
 

Según esta noticia de El País, “la ciudad de Jaén cuenta ya con un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), una década después de que expirara el anterior documento. El Consejo Andaluz de Ordenación del Territorio y Urbanismo ha dado este viernes luz verde al nuevo plan urbano de Jaén (116.000 habitantes), que debe ser ahora firmado por la consejera de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, María Jesús Serrano, y se publicará en el BOJA la semana que viene para su entrada en vigor.”

10.000 viviendas nuevas, 7.000 vacías, un conjunto histórico que casi ni se contempla en el nuevo PGOU, una Ciudad Sanitaria, centros comerciales,… quizás debamos hacer todos un ejercicio de reflexión sobre lo que necesita #Jaén, buscar un consenso y un proyecto colectivo de ciudad.

Se está moviendo mucha energía en las redes sociales a favor del conjunto histórico de la ciudad, ¿por qué no la aprovechamos para comenzar procesos de empoderamiento ciudadano [bottom-up] en los que reivindicar la mejora de nuestro patrimonio, de nuestras calles y nuestras plazas? No somos hippies sin causa, somos ciudadanos comprometidos y sensibles con la ciudad en la que vivimos. En nuestros últimos post en La Ciudad Viva, ya exponemos que cada vez vemos más distancia entre ciudadanos que se agrupan en dos bandos, y de esto somos todos un poco responsables, ya que nos etiquetamos según nuestra forma de hacer en diferentes movimientos y diferentes partidos, cuando la mayoría no nos decantamos por ninguno. Porque para ser sinceros, tal y como está el panorama político de un lado y de otro, la política en este país (con excepciones) deja bastante que desear. Y sí, lo que proponemos al fin y al cabo, son micropolíticas a escala de barrio, con una diferencia notable: NO se buscan votos, se busca la innovación y la unión vecinal, intentando reunir al máximo de personas posible con un objetivo común: salvaguardar el patrimonio de Jaén, volver a disfrutar sus calles y plazas, poner en valor su importante legado patrimonial y, en definitiva, hacer ciudadanía.

Jaén

>> Consultar la Aprobación inicial del PGOU de Jaén

La tarde del 24 de junio celebramos la llegada del verano con un deseo para San Juan: la transformación del solar situado en C/ Travesía de Santa Cruz-2 en un contenedor de actividades culturales para ampliar la red de espacios públicos del conjunto histórico de jaén, la oferta de ocio para la zona antigua, mejorar el paisaje urbano histórico y generar un espacio de convivencia y encuentro que impulse la innovación social y el diálogo vecinal.

En esta ocasión, disfrutamos de una noche de música al aire libre gracias a The Band of the Rising Moon, a talleres para niños de la mano de AsiJaén y a la elaboración de un imaginario colectivo tejido con las imágenes del conjunto histórico realizadas por Rafael Alarcón Sierra que se proyectaron en la medianería del inmueble colindante.

Estos meses de verano los dejaremos para la reflexión y la creación de nuevos encuentros a partir de septiembre para continuar con las acciones de #PROYECTOrEAcciona. Esperando una reunión con los responsables del ayuntamiento para hablar sobre la cesión del solar y poder realizar (de manera regularizada y periódica) este tipo de intervenciones urbanas, que provienen de la ciudadanía y que entendemos son de interés social y general para la ciudad, siendo de utilidad pública para los usuarios.

Os dejamos unas imágenes realizadas por Rafael Alarcón y por Iniciativas, Andamios para las Ideas:

#veladaLAGARTO (1) #veladaLAGARTO (2) #veladaLAGARTO (3) #veladaLAGARTO (12)

#desayunoLAGARTO_02

Desde el sábado 10 de mayo, ya había movimiento en las redes sociales: el hashtag #desayunoLAGARTO se iba moviendo y #PROYECTOrEAcciona iba cogiendo forma, dándose a conocer. Los colectivos y asociaciones implicadas estuvimos toda la semana moviendo imágenes, carteles, compartiendo el evento, enviando emails, organizándonos, hablando con amigos y familiares (y es que el “boca a boca” de toda la vida sigue siendo un método muy eficaz), ideando y maquinando.

La asociación Espacio Sociambiental trajo unas macetas repletas de flores que hicieron del solar un espacio cercano, colorido y, por qué no, más bonito. El colectivo Un PGOU para la ciudadanía (donde se incluyen Iniciativas, Andamios para las ideas, la Asociación Cultural IUVENTA, ASIJAÉN, etc) hizo una llamada a poetas locales y cada uno nos deleitó con palabras dedicadas a la degradación, la colaboración, a los sueños y esperanzas (intervinieron Andrés Gómez, Cristóbal Fábrega, Miguel Ángel Cañada y Pepe Heredia). La asociación ASIJAÉN vino acompañada por niños con camisetas en las que se leía “¿Quieres sentirte mejor? ¡Cuida tu entorno!“. El colegio San Andrés y su AMPA organizó a padres y alumnos, difundió la actividad y nos cedió sus mesas y todo lo necesario para este pequeño logro ciudadano.

#desayunoLAGARTO_04

 #desayunoLAGARTO_03

Y así, a través de un acto cotidiano como es un desayuno, nos reunimos una mañana de domingo en un solar que aspira a ser algo más. Con un encuentro sencillo se cambió la percepción de este solar abandonado en el conjunto histórico de Jaén. La judería se llenó de voces, de risas, de personas compartiendo experiencias, anhelos, pan con aceite y café.

#desayunoLAGARTO_01

Fotografía de Fernando Mármol

Terminamos con un acto de imaginación propuesto por Lola Vico, directora del CEIP San Andrés: imaginad que entráis a la Judería por el Callejón del Gato. Recorréis la estrecha callejuela y salís a un espacio amplio, abierto, limpio, cargado de memorias e historias… y lleno de niños jugando, de olores de flores y plantas que nos reciben con el gesto amable de un joven y estrenado espacio público surgido del poder ciudadano. De ilusiones y ganas de cambio. De sueños que comienzan a tornarse en realidad.

#desayunoLAGARTO_05

Fotografía de Fernando Mármol

 

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