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Tácticas urbanas

La Ciudad Amable (en adelante, LCA) es una iniciativa de la Consejería de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía cuyo objetivo es abrir un nuevo camino en las políticas de intervención en el espacio público por parte de las administraciones, para que éste sea asumido como lugar de la colectividad mediante su activación social, cultural y económica. En el año 2013, Martos (Jaén) se adhiere al programa con el deseo de regenerar las 3 calles del entorno inmediato del Castillo; es decir, la Fortaleza Baja.

Con estas premisas, Estudio Atope (equipo encargado de la redacción del proyecto) comienza la elaboración del proceso de regeneración, facilitando que desde el análisis hasta su ejecución y devolución, la participación ciudadana estuviera presente. Para el equipo redactor será importante resaltar en todos los ámbitos que no sólo es deseable regenerar la dimensión física (arquitectónica y urbanística), sino que se pretende incidir en otras dimensiones como la social, medioambiental, económica, etc., para mejorar la calidad de vida de sus habitantes y apostar por un turismo amable y sostenible.

Este artículo se detiene en describir el análisis participado que dio lugar al proyecto de ejecución, cuyas obras comenzarán en 2020.

DÓNDE: EL LUGAR
El ámbito de intervención se ubica en el conjunto histórico de Martos (Jaén), situado en la parte alta del municipio por razones estratégico defensivas. El espacio público del entorno de la torre del Homenaje (calle Primero de Mayo), torre Almedina (calle Castillo) y el adarve medieval situado en calle Almedina, alberga gran parte de la memoria colectiva en sus estrechas y empinadas calles, salpicadas de lonjas y patines1.

POR QUÉ: MOTIVACIONES DEL PROYECTO
El núcleo antiguo de Martos ha sufrido, como muchos otros, un despoblamiento progresivo. Esto se debe a que la ciudadanía busca zonas más llanas y accesibles donde vivir, y a que durante mucho tiempo se ha apostado por crear nuevas zonas de urbanización mientras que los corazones de nuestras ciudades veían desaparecer comercios, habitantes y equipamientos básicos para el día a día.
Con el paso de los años se ha convertido en un barrio donde viven familias con escasos medios (familias inmigrantes que buscan rentas bajas) y población envejecida sin posibilidad de desplazarse (personas mayores que no quieren irse bien porque no pueden económicamente, bien porque sienten que el barrio es su casa aunque no les ofrezca las posibilidades que podría).

La sensación de inseguridad hacia el mismo es generalizada: tanto de las personas que viven en el barrio como de las de fuera. Sufriendo las primeras tanto los problemas de tráfico de drogas y robos (que provienen, supuestamente, de una sola vivienda), como el racismo que a veces se arroja sobre ellas. Todo esto ha convertido al barrio en una zona marginal que provoca que no exista ni apropiación hacia el mismo ni sentimientos de identidad que establezcan estrategias que lo protejan, mantengan y difundan. Por lo tanto, es complicado que quienes residen allí puedan percibir el entorno como suyo y que el resto de la población lo acoja como parte de su memoria histórica.
En este contexto, el primer paso fue diseñar un proceso participativo para establecer marcos de relación con el territorio, promover el apego hacia los espacios públicos para su desarrollo y difundir su patrimonio. En todos los momentos del proceso, se quiso implicar a:
> Vecinas y vecinos de las tres calles objeto de intervención: comunidad marroquí (familias con niños que se instalan definitivamente tras la campaña de la aceituna) y comunidad española (población envejecida y personas dedicadas al contrabando de droga). Fue fundamental diseñar actividades junto con las técnicas del área de Bienestar Social para implicar a las mujeres de la zona, tanto a las amas de casa de avanzada edad como a las mujeres marroquíes que no suelen participar de actividades y socializaciones en el espacio público.
> Asociaciones culturales y vecinales que trabajan en el barrio.
> Concejalías relacionadas: urbanismo, participación ciudadana, juventud y festejos, bienestar social, desarrollo local, educación, turismo y patrimonio.

Aprovechando el marco de LCA, la iniciativa de regeneración urbana integral partía de considerar la importancia del entorno elaborando un proceso participativo basado en escuchar a la ciudadanía, en establecer vínculos entre personal técnico y residentes, y entre estas personas con su territorio, para obtener un proyecto real adaptado a las necesidades del municipio. Otros retos eran:
> Asegurar la existencia de un grupo motor que trabajara en la propuesta desde abajo.
> Que el ayuntamiento mantuviera, desde arriba, la labor de fomentar la cohesión vecinal a través de las actividades iniciadas durante el análisis participado, que trabajase de forma multidisciplinar en ello a través de la colaboración entre concejalías y que asegurase de esta manera el mantenimiento del proyecto de ejecución a través de la apropiación forjada durante todo el proceso. El proyecto nacería así de las necesidades y demandas de la ciudadanía, asegurando la perpetuidad del mismo y, paralelamente, intentaría devolver la vitalidad y habitabilidad perdida a estas calles históricas.

PARA QUÉ: OBJETIVOS
1. Conseguir que en el diagnóstico participado se integraran la mayor parte de los actores urbanos afectados y/o implicados en el hecho de hacer barrio.
2. Coordinación con el resto de personas de distintas disciplinas que intervienen o habían intervenido en la zona (arqueología, historia, restauración, arquitectura, educación social, trabajo social, etc.), tanto desde la institución como desde asociaciones o colectivos por cuenta propia.
3. Enlazar las acciones de participación propuestas con las actividades dedifusión llevadas a cabo por parte de asociaciones, colectivos y el propio ayuntamiento. Fundar sinergias y fortalecer las ya existentes.
4. Establecer una reunión mensual que asegurase la cooperación entre distintas concejalías durante la duración del proyecto (con el deseo de que continúen periódicamente tras éste) y compartir la programación de cada una sobre la zona para su posterior coordinación.
5. Concienciar sobre la importancia de dar prioridad al peatón y difundir los valores de las “ciudades medias” (ESPINO HIDALGO, 2015) y las slow-cities.
6. Realizar actividades previas que tejan conexiones tanto con el espacio a intervenir como entre los vecinos y residentes en la zona, implicando activamente a la sociedad en las labores de regeneración y transformación urbana. La estrategia del proceso participativo afianzará la conservación y mantenimiento del proyecto trabajando desde la sensibilización, la educación, la puesta en valor del conjunto histórico, el contacto y el conocimiento. Es importante resaltar que para apropiarse de un espacio es necesario habitarlo, es decir, que “sus vivencias, aspiraciones, tiempos, ritmos y actividades se inscriban en el espacio y se dirijan al reconocimiento de los habitantes en la producción del espacio urbano (como deseo y necesidad de hacer)” (MARTÍNEZ, 2014).
7. Recoger las opiniones y demandas de los distintos colectivos e instituciones participantes durante las acciones, talleres y dinámicas participativas. Incluirlas en el proyecto tras su análisis técnico.
8. Generar funciones urbanas inexistentes a día de hoy en el tejido urbano histórico de Martos incluso desde las primeras actividades de participación. Funciones que deberían ser “definidoras del hecho urbano” (NAVAZO, 2015), capaces de fomentar las relaciones sociales y vecinales: niños y niñas jugando, turistas y/o marteños paseando, vecinos tomando el fresco en las puertas de sus viviendas…
9. Conseguir a través de los talleres, y también de otros cauces, el diálogo entre concejalías y el resto de ciudadanía:
> Crear una figura jurídica que vele por la integridad del proyecto: la Comisión de seguimiento o Consejo vecinal. Ésta aglutinaría bajo un mismo paraguas a distintas asociaciones, colectivos y ciudadanos a título individual. Si esto no fuera posible o viable, entonces al menos se desea formar un grupo motor para cumplir este objetivo.
> Firmar un Protocolo de actuación o Contrato de barrio entre Ayuntamiento y la nueva plataforma creada para asegurar un escenario de participación entre concejalías y el resto de ciudadanía tanto durante la duración del proyecto como en su posterior recepción por parte de los vecinos.
> Dar a conocer los elementos identitarios del municipio marteño en el espacio público para que sigan vivos en la memoria colectiva: el patín y la lonja.
> Impulsar y volver a implantar el comercio local y la artesanía de la zona como elementos propios que potencien el turismo, la empleabilidad y la economía.
> Seguir los preceptos que marca el PGOU de Martos y la Ley de Patrimonio Histórico Andaluz 14/2007.
> Elaborar un programa a largo plazo a cargo de las concejalías implicadas y del grupo motor (o de la colaboración de ambos), que contenga actividades para afianzar los vínculos con el territorio e implicar a la sociedad en las labores de mejora del mismo y para consolidar la conservación preventiva y la continuidad de los planes de rehabilitación y desarrollo. Se habrá de apoyar en los que ya tienen en marcha tanto ayuntamiento como asociaciones vecinales y culturales, para no cesar de realizar acciones de difusión, desarrollo y apropiación (tanto del lugar como del proyecto) hasta que empiecen las obras. Esto es muy importante, ya que muchas veces el tiempo que transcurre desde que se redacta un proyecto hasta su puesta en marcha se dilata bastante y
esto hace que se adormezca la ilusión y la atención vertida sobre el mismo. Durante la ejecución del proyecto urbano también se prevé desarrollar actividades paralelas como si de un Programa “Abierto por Obras” (Canal Patrimonio, 2016) se tratara.

PARA QUIÉN–A QUIÉN: ACTORES URBANOS
En una de las primeras reuniones entre personal técnico y ciudadanía, se trazó de forma colaborativa y a través de un sociograma, un mapa de actores específico para la zona de intervención cuyo análisis fue muy interesante.
También se describió el tipo de relaciones que se establecían entre ellos y cómo se podían fortalecer o mejorar en beneficio del barrio. Se detectan 3 grupos dentro del proceso de trabajo del análisis participado:
1. Instituciones: Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Martos, promotores del proyecto.
2. Parte técnica: personal técnico (hombres y mujeres) tanto del Ayuntamiento como de la Junta. En esta parte también se encuentra el equipo de redactor de proyecto, quién al elaborar y ejecutar paralelamente el proyecto participativo, sirve de facilitador entre los distintos actores y de coordinador de reuniones, acciones y actividades.
3. Ciudadanía: cualquier persona interesada a título individual, juntas directivas/representantes/vocales de diferentes asociaciones vecinales y culturales, centros educativos y centros religiosos.

CÓMO: METODOLOGÍA
Los métodos empleados para la consecución de objetivos se basaron en la puesta en valor y la difusión del legado patrimonial de Martos: si no sé lo que tengo que proteger, es imposible que lo proteja y lo respete. Se elaboró una estrategia basada en la generación de sentimientos de identidad, vinculados a lo local, lo emotivo y lo cercano. Se fomentó la concienciación social acerca de la importancia de la conservación y protección del patrimonio de nuestras ciudades no sólo como ciudadanía de las mismas, sino como ciudadanía, asumiendo la co-responsabilidad del acto de hacer ciudad, comprometiéndonos con el mantenimiento de sus valores. Esta toma de responsabilidad es la que garantiza la continuidad de los procesos participativos urbanos.
En primer lugar, se desarrolló un diagnóstico participado donde se usaron técnicas de creatividad social para conseguir un análisis colectivo de la zona de intervención. También se realizaron acciones urbanas para dar contenido a las calles antes de su transformación, experimentar el cambio positivo de plaza de aparcamiento a espacio público de disfrute, para trabajar en la unión vecinal y favorecer que los vecinos se identificaran con su espacio público.
Las acciones que se realizaron fueron las siguientes:
> Reuniones con personal técnico del Ayuntamiento para explicarles el proceso.
> Reuniones con vecinas y vecinos, asociaciones vecinales y culturales para explicarles el proceso y el proyecto.
> Reuniones mixtas de personal técnico y vecindad para realizar un mapa de actores involucrados (sus fortalezas y debilidades) mediante un sociograma.
> Reunión mixta donde se trazó un árbol de problemas con una posterior propuesta de árbol de soluciones en torno al ámbito objeto de estudio.> Encuestas online y a pie de calle.
> Mapeo colectivo en la calle como herramienta colectiva de diagnóstico participado.
> Priorización de acciones entre todos.
> Acciones de sensibilización y concienciación del espacio cedido por el vehículo al peatón: nos sumamos al movimiento global PARKing DAY y trabajamos con escolares de la zona en #educAcción.
> Devoluciones: acciones y visitas durante la ejecución de obra.
> Devoluciones: próxima exposición pública con toda la información recibida.

Con este análisis colectivo por parte de la ciudadanía (personal técnico de ayuntamiento, vecinos y vecinas a título individual y representantes de asociaciones vecinales y culturales), sumado al análisis técnico del equipo redactor y supervisión por parte de la Junta, se confeccionó el proyecto de ejecución priorizando acciones para las 3 calles objeto de intervención. Éste consiste en:
> Poner en valor y dar entidad a las dos entradas a la antigua Fortaleza (C/ Almedina y C/ Primero de Mayo).
> Subrayar la conexión entre las dos torres existentes (la del Homenaje y Almedina) a través de un pavimento que tenga coherencia con el espacio a actuar (las actuales lajas de piedra datan del año 2000 y son ajenas al municipio).
> Tener en cuenta las características urbanas y sociales del sitio.
> Favorecer en la medida de lo posible la movilidad.
> Aprovechar este movimiento de tierras para renovar las obsoletas instalaciones urbanas, cuya funcionalidad muchas veces se ve comprometida.

Las calles serán de uso mixto: peatón y vehículos rodados, dando prioridad a los primeros y cediéndoles el protagonismo que les fue arrebatado por los vehículos privados en los escenarios urbanos. Se definen itinerarios exclusivamente peatonales en el perímetro de las calles, se restringe el tráfico en la zona y también el aparcamiento (que será alterno a un solo lado de la calle según meses o quincenas, a decidir), se transforman 8-9 plazas de aparcamiento en espacio público de estancia con mobiliario urbano adecuado en rincones que ya existían en la memoria. Una apuesta del proyecto es mantener la identidad de elementos urbanos, por lo que se les da mayor entidad y presencia a los patines existentes para consolidar la vecindad y las noches de verano al fresco de la calle. Los distintos pavimentos empleados se han elegido para mejorar la movilidad y para evocar el antiguo empedrado marteño, perdido en el municipio a excepción de un pequeño tramo de una calle del centro histórico. Las pequeñas piezas de granito penetran hasta el antiguo adarve dialogando con la muralla existente.

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EVALUACIÓN: CONCLUSIONES Y RESULTADO
El proyecto participativo consiguió en sus fases iniciales atraer a un gran número de personas pertenecientes a diferentes colectivos, lo que abrió la diversidad de opiniones y de miradas hacia el lugar. Conforme avanzaba la fase de diagnóstico participado el problema era retener dicha atención cuando se incidía solamente en el espacio público, por lo que se elaboró un programa en colaboración con distintas concejalías para desarrollar actividades lúdicas a pie de calle en las que seguir recogiendo información y, sobre todo, mantener la vinculación de la población marteña con el proyecto.
Durante todo el proceso de análisis, el trabajo multidisciplinar que se desarrolló con las y los técnicos de las concejalías implicadas fue vital para la transferencia de conocimiento sobre el área en la que se estaba trabajando, ya que muchas veces se tenían percepciones distintas sobre un mismo problema por falta de tiempo para poder trabajar transversalmente. El proceso participativo fue una oportunidad espléndida para el intercambio de opiniones y la creación de propuestas de mejora integrales.
Las acciones que se desarrollaron en el espacio público respondieron a uno de los objetivos con los que habían nacido: llenar de contenido las aceras, sacar a la gente de sus casas, que se relacionaran entre sí, que opinaran de sus calles y su entorno y poder recoger sus demandas para trasladarlas a las instituciones implicadas. Otro objetivo casi alcanzado fue crear sinergias entre asociaciones y colectivos, y acercar la relación entre comunidades distintas para generar lazos de confianza más allá de las fronteras imaginarias (por ello fue muy simbólico que en todas las reuniones estuvieran representantes de las dos comunidades religiosas).
Dentro del proceso participativo, los niños y niñas tuvieron un papel protagonista al dedicarles varias jornadas para explicarles la importancia de su entorno y del cuidado y difusión del mismo. Se convirtieron en verdaderos pensadores urbanos, analizando y proponiendo; sintiendo que realmente podían ser parte del cambio para la mejora urbana de su barrio incorporando elementos de éste a su cotidianeidad: jugar en la calle, recoger mi basura, conocer a mis vecinos, comprar en mi barrio, reivindicar un espacio para estar con mis amigos, favorecer la convivencia a raíz del respeto entre diferentes,…

El diagnóstico participado quería conseguir que todos sintieran el proyecto como propio; si esto se hubiera conseguido al 100%, hubiera facilitado que se dieran los cauces necesarios para que desde la administración y desde la ciudadanía se siguieran proponiendo actividades a largo plazo en este espacio público para su dinamización y para reivindicar la importancia del peatón sobre el vehículo privado. Para seguir activando el barrio faltó institucionalizar el proceso a través de una figura jurídica que velara por los intereses de todos los ciudadanos, y dotarlo de compromiso a través de un protocolo de actuación o contrato de barrio. Las actividades de dinamización hubieran sido el marco idóneo para erradicar la inseguridad que provoca la zona, ya que como se ha comprobado en diversas ciudades, cuantos más ojos hay en la calle, cuantos más lazos de confianza hay, más seguros son nuestros espacios públicos (JACOBS, 1961).
Es fundamental mantener la ilusión del proyecto a través de la continuidad de acciones; y más aún, creer en él más allá de usarlo como recurso propagandístico. El análisis participado de Martos fue de una calidad excepcional gracias a sus participantes. Hay que seguir amasando la cohesión vecinal, fomentar la diversidad, aprovechar las propuestas esbozadas, ponerlas en práctica y relacionarlas entre sí para que el proyecto siga vivo una vez se retire el equipo técnico y se transfiera a ciudadanos y funcionarios.

* ARTÍCULO ORIGINAL PUBLICADO EN LA REVISTA PH98 *

BIBLIOGRAFÍA
• ABIERTO por obras (2014) Canal Patrimonio [en línea] <http://www.canalpatrimonio.com/abiertoporobras> %5BConsulta: 11/06/2019]
• ESPINO HIDALGO, B. DEL (2015) Ciudades medias, paisajes y espacios de transición: hacia una búsqueda de las claves de sostenibilidad del tejido histórico territorial del sur de la Península Ibérica. Barcelona: Departament d’Urbanisme i Ordenació del Territori. Universitat Politècnica de Catalunya, 2015) Disponible en: <https://upcommons. upc.edu/handle/2117/79373&gt; [Consulta: 11/06/2019]
• JACOBS, J. (2011) Muerte y vida de las grandes ciudades. Madrid: Capitan Swing, 2011
• MARTÍNEZ, E. (2014) Configuración urbana, habitar y apropiación del espacio. Barcelona: Universitat de Barcelona, 2014
• NAVAZO, M. (2014) 10 Mitos sobre movilidad urbana. The Metropolitan Mobility Observatory (MMO) [en línea] <http://observatoriomovilidad.es/en/news/295-10-mitos-sobre-movilidad-urbana.html&gt; [Consulta: 11/06/2019]

Un día de verano una amiga nos envió un proyecto maravilloso, Los lugares fértiles, de Pilar Soto (Jaén, 1984). Durante el verano pasado, la Residencia de Arteducación MCTM del Museo Thyssen de Málaga recayó en esta artista y Doctora en Bellas Artes con Mención Internacional (2017).

El proyecto proponía que los espacios residuales de la ciudad se erigieran como los nuevos lugares fértiles para el desarrollo de la creatividad. Para ello, se utilizó el interior del museo como “laboratorio de ideas” y el espacio seleccionado como “lugar fértil” (solar de Caffarena) se transformó en el lugar de inspiración y acción, donde el contacto con la tierra y el desarrollo de la vida fueron uno de los ejes principales para la creación. En un juego de interior y exterior el proyecto pretendía crear redes entre la comunidad artística y los habitantes de la zona con el fin de generar sinergias y experiencias que derribaran los muros entre el arte y la cotidianidad. El proyecto eco-artístico transformó un espacio urbano de la ciudad de Málaga a través de la intervención de los participantes que asistieron al laboratorio de creación desarrollado a lo largo del mes de julio de 2018 en el Museo Carmen Thyssen Málaga. El Solar de Caffarena, en el distrito de Teatinos, se convirtió durante unos días en un punto de encuentro transdisciplinar de reflexión socioambiental y experimentación. Un laboratorio formulado desde la co-creación, la sensibilización  medioambiental y su vinculación con las prácticas artísticas colaborativas en el espacio público. El objetivo del programa puesto en marcha por la residente, en colaboración con el Área de Educación del Museo, fue fomentar el pensamiento crítico, el desarrollo creativo y la conciencia ecológica para generar espacios comunes más libres y en equilibrio con la naturaleza.

Una idea muy conectada con nuestros proyectos de regeneración de solares en el conjunto histórico de Jaén. En el caso de Pilar, la idea era activar, mediante metodologías artísticas, a un grupo de personas para que individual y/o colectivamente reflexionen y proyecten sobre un posible “lugar fértil” cercano al Museo. En nuestro caso, el objeto del proyecto era activar la participación ciudadana, especialmente a nivel de barrial (con conocimiento desde la experiencia, lo cercano y el contacto; lo vivencial), para que la regeneración de los solares partiera de necesidades reales y para que su mantenimiento en el tiempo fuera el resultado de la apropiación del territorio, además de una cooperación entre habitantes del lugar e instituciones, todo con asesoramiento técnico tanto municipal como externo. De esta manera, un vacío urbano abandonado pasaría a ser parte de la red de espacios públicos de la ciudad (tan carente de ellos, especialmente en la zona antigua), un escenario urbano para el disfrute y desarrollo de la vida.

>> Así que, como imaginaréis, hemos empezado a maquinar y a tejer redes de trabajo colaborativas…

 

 

Desde la finalización de nuestros respectivos máster en 2011, hemos estado formándonos en metodologías participativas, donde hemos aprendido técnicas que favorecen los procesos participativos en urbanismo y una planificación más horizontal. (>> LEER PARTE I <<)

Una de ellas, la aprendimos hace muy poco en el fantástico Festival UrbanBAT (Bilbao, noviembre de 2017), donde participamos y sobre todo, aprendimos y establecimos redes de contacto llenas de otras perspectivas, de cambio y energía positiva. Os la vamos a contar haciendo otro paralelismo con el artículo de Yorokobu:

Khandu es un juego de cartas dirigido a niños de entre 6 y 12 años, que desarrolla la capacidad para la resolución de problemas mediante el design thinking. «Se trata de empoderar a los niños y hacer hincapié en conceptos como la comunidad y el trabajo en equipo. De llevarlos de lo descriptivo a lo narrativo, de lo predecible a lo inesperado, fomentar su pensamiento crítico y visual y conectarle con el mundo real que les rodean mediante la exploración de problemáticas y los retos del día a día», explica Norberto Chio. Se basa en una baraja de 4 cartas: Retos, Herramientas, Khandus (los protagonistas de cada acción) y las Acciones (píldoras creativas). Se trata de escoger un reto y las mejores herramientas para resolverlo, pensando en otras personas, explorando su entorno cercano y los límites de su creatividad, generando así soluciones adaptadas y brillantes.

#UrbanBAT17 giró entorno a ESTRATEGIAS PARA FRENAR LA EXPULSIÓN DE LOS HABITANTES DEL CENTRO DE LAS CIUDADES. Cada uno de los que habíamos sido seleccionados, expuso el primer día a través de micropresentaciones su proyecto en BilboRock (Antigua iglesia del s. XVII reconvertida en centro cultural con sala de conciertos, cine y salas de talleres). Al día siguiente, nos reunimos en el Museo de las Reproducciones, un espacio más íntimo para abordar los problemas ante los que nos enfrentábamos en nuestros respectivos proyectos.

Nosotros expusimos cómo en el proyecto de urbanismo participativo que estamos desarrollando en Martos (Recuperación de espacios para la ciudadanía), nos preocupaba que una vez terminado el diagnóstico participado, donde habíamos propuesto y realizado varias acciones urbanas que le dieran contenido a las calles antes de su regeneración y fomentasen la cohesión vecinal (tan complicada en la zona) y la apropiación del espacio público, todo terminase allí. ¿Cómo continuarlo una vez ejecutado el proyecto?, ¿cómo hacer que las concejalías siguieran colaborando en un tema urbano que las tenía que entretejer (urbanismo, participación ciudadana, bienestar social, patrimonio y turismo, desarrollo, etc).
A través de una serie de rondas, el resto de los compañeros nos fueron aportando ideas sobre lo que habíamos expuesto a partir de 6 bloques, que en forma de hexágono, se conectaban a través de sus aristas para formar un mapa mental que nos diera soluciones compartidas a nuestro problema de partida. Los bloques eran:

Para seguir enlazando el design thinking con la educación y el urbanismo, en este otro artículo sobre La importancia del juego como estímulo del pensamiento creativo de Tierra en las manos, explica cómo lo interesante o útil sobre qué deben aprender los niños, es “poder usar lo que tenemos a nuestro alcance (la propia información y conocimiento, los materiales,…) para crear nuevos escenarios, para resolver situaciones imprevistas o novedosas”. El juego es una poderosa herramienta de aprendizaje para favorecer el pensamiento creativo. Al igual que las dinámicas de roles y técnicas de creatividad social (consultar las técnicas que realizamos en Martos y el artículo sobre la importancia del pósito), ya que son instrumentos que pueden favorecer el pensamiento crítico y el análisis del entorno desde una perspectiva totalmente diferente: abierta y sin prejuicios. De esta forma, estas técnicas ofrecen “un marco excelente para poder crear y revolver problemas, para poder ejercitar ese pensamiento creativo y resolutivo de circunstancias novedosas”.

Andar desde lo inaprendido, desde lo desconocido, para explorar nuevos caminos.

 

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Este artículo de Yorokobu sobre el design thinking en la educación, comienza explicando cómo el aprendizaje se ha aferrado tradicionalmente a la memorización aprovechando que “los niños son como esponjas”. “El alumno se limitaba a atender al profesor y al llegar a casa debía empollar lo visto en clase. Una forma de entender la enseñanza que aún sigue causando estragos en el sistema educativo“. Algunos esfuerzos para mitigarlos provienen directamente del entorno del diseño. Es el caso del design thinking […] Como explica Miguel Luengo, presidente de la asociación Design For Change España, implantar un método de este tipo supone que el profesor ya «no es el poseedor del conocimiento sino el facilitador».

¿Cómo se puede traducir esto al urbanismo? El design thinking se ha ido introduciendo también en esta disciplina. Sí, una rama técnica y que tradicionalmente ha parecido rígida y formal. Y es que según Ayah Bdeir, de LittelBits, puede emplearse para la resolución de problemas de cualquier materia: «el pensamiento de diseño es una evolución del método de ingeniería y éste a su vez lo es del ciclo de la invención». El design thinking se incorpora en los procesos urbanísticos de forma generalizada a partir de la crisis socioeconómica vivida. En España han surgido colectivos de arquitectos que abogan por un urbanismo participativo que dé voz a los usuarios y vecinos de nuestras ciudades. Barrios y calles han visto cómo a través de metodologías de participación, se formaban ciudadanos empoderados que eran capaces de participar en el diseño y gestión de los espacios públicos (calles y plazas, mercados y edificios de carácter público, etc.).

#educAcción ATP 2

#educAcción #Martos (noviembre’17)

En el reportaje antes mencionado de Yorokobu, exponen cómo el cambio educativo “pasa por dar más protagonismo a niños y jóvenes, aplicando para ello los pasos de la metodología del pensamiento de diseño en la resolución de problemas. Estos son cuatro, denominados Siente, Imagina, Haz y Comparte. En él, los adultos facilitan el proceso y los niños lo protagonizan y lo lideran»”
Durante años se ha dejado la gestión de nuestras ciudades en manos de técnicos y políticos, que poseen los saberes científicos y los administrativos, burocráticos y económicos, respectivamente. Este tipo de desarrollo urbanístico, apuesta por incluir más disciplinas para tener en cuenta los distintos aspectos y dimensiones que hacen a una ciudad o municipio ser quienes son (la social, antropológica, cultural, medioambiental, económica, arquitectónica, urbanística, etc) y sobre todo, para que los técnicos sean los facilitadores del proceso y los ciudadanos sean los verdaderos protagonistas.
El urbanismo participativo quiere fomentar una planificación transversal para #hacerCiudad donde se recojan las necesidades, demandas y deseos de los ciudadanos que transitan, viven, sufren y disfrutan los espacios públicos, comunes y comunitarios. Para esto, es imprescindible que los procesos tradicionales verticales de arriba hacia abajo, dejen paso a procesos más horizontales de abajo hacia arriba que cuenten con varias disciplinas (multidisciplinares) y con los ciudadanos. Sea el escalón de la participación que sea: desde la más sencilla, que es la información, hasta la más compleja, que puede ser la autogestión.

¿Y qué significa ser un arquitecto o un urbanista facilitador? “El urbanismo tradicional (la mayoría de los casos, ya que hay excepciones maravillosas), fue el que proyectó una ciudad sin pasión, como resultado de los excesos de la burbuja inmobiliaria, de su tratamiento hacia la ciudad como mero objeto de consumo y de la complicidad del urbanismo, «que ofreció la complicidad técnica necesaria para que ese proceso tuviera lugar mientras llevaba al extremo sus preceptos higienistas: la desenfrenada normativización aplicada a edificios y espacios públicos terminó por expulsar a la ciudad de la propia ciudad» (PaisajeTransversal, 2017). Como decía Jacobs (1961), es imprescindible observar «con las mínimas expectativas posibles las escenas más cotidianas, los acontecimientos más corrientes; intentando ver qué significan y si entre ellos afloran las hebras de un principio», y esto no puede hacerse desde las oficinas de urbanistas y políticos” (Toro, 2018).
El técnico facilitador tiene la tarea de ser un actor imparcial que aporte sus conocimientos técnicos y garantice la comunicación entre actores sociales, institucionales y técnicos, sin ser «un elemento que permita apaciguar los conflictos urbanos en aras de los intereses de un grupo de presión concreto, sino de un equipo que sea capaz de canalizar las energías en la construcción colectiva de un proyecto común de ciudad desde una perspectiva integral» (PaisajeTransversal, 2017). Henry Sanoff (2000, p.38) define la facilitación como un medio que permite unir a personas con objetivos comunes, ofreciéndoles herramientas de trabajo que les ayuden a determinar colectivamente sus deseos y les ayuden a materializarlos en la planificación del territorio. Una de estas herramientas, puede ser el design thinking” (Toro, 2018).

>> LEER PARTE (II) <<

crEAsanAndrés

#crEAsanAndrés #rEAvivaJaén (junio’13)

 

 

La #IINocheEnBlancoJaén nos trae 7 horas de actividades culturales ininterrumpidas para todos los públicos. Organizada por el Área de Historia del Arte de la Universidad de Jaén, en colaboración con varios colectivos de la ciudad, empeñados en fomentar la cultura en todas sus dimensiones para impulsar la Educación artística y la lectura, para revitalizar el centro histórico a través de actividades culturales y al mismo tiempo apoyar al pequeño comercio (+ iNFO aquí).

Queremos dar nuestra enhorabuena a las organizadoras por la continuidad del evento, ya que en una ciudad como la nuestra nos parece importantísimo y fundamental. Para recuperar la calle como espacio donde fomentar el encuentro, el diálogo, la fiesta, las expresiones culturales y locales,… para vivir y disfrutar escenarios de la ciudad que desean ser vividos, recordados, usados, protegidos…

Os recordamos la #acciónUrbana que realizamos en la primera Noche en Blanco de Jaén (15mayo2014): #REconociendoLOcotidiano.

FOTO-CARTEL-02

“El Ayuntamiento de Jaén anuncia un proyecto urbanístico para el Casco Antiguo (ya que tenemos una figura de protección patrimonial -Conjunto Histórico-, usémosla [1]): La Senda de los Jardines Secretos, con la intención de crear espacios en solares abandonados para el desarrollo cultural y con un presupuesto muy bajo”.

Con este titular nos levantamos, estupefactos y ojipláticos, hace un par de semanas. Según esta noticia, el señor Márquez (concejal de urbanismo) fue el que “deslizó la propuesta” tras un viaje a Budapest, siendo muchas veces las que hemos presentado esta misma propuesta al ayuntamiento, y estando ésta recogida en el PGOU debido al concurso desarrollado en julio de 2012:

** DOSSIER ENTREGADO POR REGISTRO AL AYUNTAMIENTO EN FEBRERO DE 2012

** DOSSIER ENTREGADO POR REGISTRO AL AYUNTAMIENTO EN SEPTIEMBRE DE 2013

** CONCURSO OJALÁ INCORPORADO EN EL ANEXO AL PGOU SEPTIEMBRE 2012

** DOSSIER ENTREGADO POR REGISTRO JUNTO CON OTROS COLECTIVOS EN ABRIL DE 2014

** DOSSIERES ENTREGADOS POR REGISTRO AL IMEFE EN 2013 (Instituto de Empleo y Formación Empresarial del Ayuntamiento de Jaén) CON LA PROGRAMACIÓN DETALLADA DE TALLERES DE EMPLEO PARA LA REGENERACIÓN DE SOLARES ABANDONADOS.

** ENTREVISTAS EN SER NATURAL DESDE EL AÑO 2012

También recordamos que Estudio Atope no ha inventado nada, de eso somos plenamente conscientes, bebemos de muchos colectivos y de sus iniciativas. De hecho, la única vez que nos reunimos con el gerente de urbanismo, a principios de 2012, le mostramos ejemplos en otras ciudades, SIEMPRE CITANDO. Por lo que sabemos que no conocían estas iniciativas cuando se las mostramos en dicho año. Desafortunadamente, tras esta reunión llegó hasta nuestros oídos (Jaén es muy pequeño, para lo bueno y para lo malo) que por qué presentábamos este tipo de proyectos, que “eso” no era arquitectura. Ahora, de cara a las elecciones, esto sí que parece ser parte de nuestra disciplina (lo presenta la concejalía de urbanismo, no cualquier otra).

Quizá lo que nos ha sorprendido es la falta de referencias, y por supuesto, el no haber tenido la deferencia de contactar con nosotros en todas las ocasiones en las que les hemos presentado propuestas, tanto individuales como colectivas. Y curiosamente, NO PEDÍAMOS NADA, simplemente la cesión de un solar y facilidades por parte de la administración para su regeneración y su gestión. Nos encantaría informarnos de “su” propuesta (en caso de que se lleve a cabo): ¿habrá proyecto previo y propio por parte de urbanismo o habrá un concurso público?, ¿se contará con la participación ciudadana?, si es así, ¿se seguirá algún tipo de metodología?, ¿se impulsará la co-gestión junto con la ciudadanía?, ¿se coordinarán (POR FIN) distintas concejalías implicadas en el conjunto histórico?, y tantas y tantas preguntas acerca del reciclaje y transformación de solares abandonados insertos en tramas históricas; en lo que, por cierto, llevamos formándonos desde el año 2010 (cursos, talleres, congresos, workshops, maestrías, desarrollo de doctorado,…) y trabajando en iniciativas de este tipo desde 2012.

Solamente un apunte: el espacio público no es simplemente colocar bancos, farolas y setos. El espacio público es el espacio de la expresión colectiva y de la diversidad local, social y cultural; se define como colectivo también por la apropiación progresiva de la gente, porque lo pasean, se encuentran, lo usan y le dan sentido. LA CIUDAD ES, SOBRE TODO, ESPACIO PÚBLICO (Borja, Muxí, 2000).

#desayunoLAGARTO_04

[1] Diferencia entre Casco Antiguo y Conjunto Histórico

#PensarLaCiudad ha sido la primera jornada (organizada por Malakatón Propuestas Urbanas para el Peatón) a la que hemos asistido donde técnicos y funcionarios del ayuntamiento, docentes universitarios, colectivos de arquitectura, arquitectos autónomos y estudiantes han estado presentes y han hecho por entenderse. Acción fundamental a la hora de abordar procesos urbanos basados en nuevas prácticas.

Para nosotros, existían 2 clases de congresos: 1. la mayoría de asistentes eran técnicos y no tenían constancia de prácticas urbanas basadas en la acción urbana, la participación ciudadana, la experimentación y las nuevas tecnologías (cuando en muchas de sus ciudades existían movimientos ciudadanos que trabajaban estas estrategias en la regeneración de vacíos urbanos, por ejemplo). 2. los asistentes eran estudiantes, arquitectos freelance y colectivos de arquitectura que conocíamos y trabajábamos con estas prácticas, y donde existía una idea generalizada de que trabajar con la administración era una tarea lenta, ardua, pesada y sin remunerar, ya que nos veían como entes raros alejados del urbanismo, la especulación y la construcción.

#PensarLaCiudad nos brindó la oportunidad de sentarnos a dialogar y conocer los puntos de vista de tres vértices básicos para comenzar a trabajar en estos procesos urbanos: instituciones, técnicos y ciudadanos.

2015.01.12_PensarLaCiudad_R

Imagen realizada por Silvia J. Esteban

>> Sobre lo aprendido en este encuentro (Málaga, Diciembre 2014)

Comenzamos nuestra charla exponiendo que el análisis que realizamos sobre el Conjunto Histórico de Jaén se basaba en análisis tradicionales, y también en añadir una componente social olvidada que para nosotros era fundamental incluir en los procesos urbanos. La tradicional es, para nosotros, una obligación casi inmediata para entender tanto la morfología de una ciudad como su estado actual; y era una aplicación directa de nuestro aprendizaje en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Granada: estudios de la evolución histórico-urbana, análisis de la planimetría de la ciudad consultada en el Archivo Histórico Provincial, recogida de datos objetivos (población, empleo, dotación de espacios públicos, equipamientos, transporte público, accesibilidad, etc). La componente social se basó en entrevistas con vecinos, comerciantes, asociaciones culturales, diversos colectivos, colegios de la zona, técnicos del ayuntamiento, citas con diversas concejalías y nuestra asistencia a todas las reuniones que nos fueron posibles relacionadas con la zona antigua.

El primer tema que queremos aclarar, es que no estamos haciendo nada nuevo. Bebemos de tratados, artículos y experiencias de arquitectos y urbanistas cuyas teorías siguen teniendo gran influencia hoy día, de los movimientos de los años 60 y 70, de colectivos y asociaciones que llevan trabajando con metodologías participativas e intervenciones urbanas desde hace años. Es decir, no se trata de romper con todo lo que aprendimos en la Escuela, como tampoco se trata de olvidar a arquitectos como Arturo Soria, Olmsted, Kevin Lynch, Mumford, Howard, Bruno Taut, Martin Wagner, Walter Gropius… o intervenciones urbanas como las Siedlungen, etc. Lo que sí reivindicamos es una docencia adaptada a estas “nuevas” formas de hacer ciudad, contando acciones y ejemplos reales y experimentando con ellos, e introduciendo en las aulas -por ejemplo- a Jane Jacobs o al matrimonio Smithson (hablamos de nuestra experiencia en clases de urbanística de hace ya 9 años, quizá -esperemos- las cosas hayan cambiado). Lo que no se puede consentir es que se sigan mostrando a los alumnos todas estas teorías y ejemplos para aplicarlas posteriormente de manera literal en una ciudad como Granada, sin atender a sus cualidades físicas, espaciales, climatológicas, medioambientales, urbanísticas, arquitectónicas, sociales y poblacionales.

Al igual que con las metodologías participativas, no hay que tomar y aplicar los conceptos como si fueran el manual de una máquina que siempre funciona igual. Hay que evaluar, estudiar y hasta sentarse con todas las variables y con todos los agentes implicados en un proyecto urbano.

A todo esto hay que sumar algo que nosotros, desde Estudio Ato‪pe, aún no hemos sido capaces de conseguir: la consecución de objetivos tras una buena metodología y un proceso participativo.

En el caso de Plaza Cambil (un espacio público en el Conjunto Histórico de Jaén utilizado como aparcamiento) la acción urbana #verdEA quedó como una acción urbana aislada, cuando lo que pretendíamos era que esta intervención constituyera un modelo para sus vecinos, para que ellos gestionaran su espacio público proponiendo eventualmente actividades que les devolvieran la oportunidad de usar la plaza, y así promover la flexibilización de usos entre espacio público y aparcamiento. Quizá deberíamos haber continuado elaborando las actividades conjuntamente con los vecinos hasta que éstas fueran algo habitual y fueran asumidas como propias. Pero lo cierto es que nos alejamos de este proyecto tanto por el poco soporte institucional (pese a que esta primera acción fue apoyada por el Patronato de Cultura del ayuntamiento de Jaén), así como el desgaste que nos produjo convencer a ciertos vecinos de que por mucho que fuéramos arquitectos, no queríamos construir una plaza nueva ni despojarles de sus aparcamientos. Es aquí donde aprendimos la importancia de contar con otras disciplinas en este tipo de procesos, como la gran labor que realizan los educadores sociales en este ámbito, y las grandes aportaciones que pueden añadir a los procesos urbanos.

En el caso de #PROYECTOrEAcciona, la unión de colectivos, asociaciones y vecinos del primer momento, fue emocionante y esperanzadora. Hasta que el proceso se empezó a complicar (bien es cierto que los proyectos de participación ciudadana no son rápidos y es ardua la tarea de poner en común tantas opiniones), porque los objetivos de diversos agentes son distintos en cuanto al uso del solar y a su diseño, obviando en varios casos la participación de los vecinos. En este proceso, aunque la unión se haya disuelto, sí estamos empeñados en seguir concienciando de que generar espacio público no significa “poner bonito” un solar colocando 3 bancos y 2 farolas (y no, tampoco nos estamos pre-proponiendo como arquitectos del proyecto). Si le dedicamos tanto tiempo a amueblar y decorar nuestras viviendas para que además de “bonitas” sean funcionales (dónde me siento, dónde como, dónde tomo el sol, dónde me me molesta menos el sol,…), ¿por qué no hacemos lo mismo con el espacio público? PENSAR EL LUGAR, en sus características, su emplazamiento, su entorno, en la población que lo usará, en los vecinos más cercanos, en los itinerarios, recorridos y visuales, en la espacialidad, en las mejores zonas para situar el mobiliario,… en diseñar la iluminación para crear un ambiente agradable en la nocturnidad de la judería. Y por qué no, tal y como hacen ciertos monumentos en el programa Abierto por Obras (que comentamos en este post), realizar actividades previas que establezcan vínculos con el espacio a intervenir, implicando activamente a la sociedad en las labores de regeneración y transformación del mismo. De tal forma que se contribuya a afianzar su conservación y mantenimiento desde estrategias basadas en la participación ciudadana y en la apropiación del lugar desde la sensibilización, la educación, el contacto y el conocimiento.

#verdEA #plazaCambil, imagen realizada por Inma Martínez

#verdEA #plazaCambil, imagen realizada por Inma Martínez

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