>> Y ahora, ¿quién participa?

Al hilo del anterior post, Hacia un urbanismo participativo, la pregunta que habría que plantearse ahora es quién debe participar en los nuevos modelos de gestión urbana basados en el trabajo colaborativo entre distintos agentes y múltiples disciplinas.

“En cualquier sintomatología de enfermedad urbana, se puede detectar que las causas básicas son lo social, lo económico, lo urbanístico” y lo medioambiental (Márquez, 2014), o la interacción entre ellas. Si además se tiene en cuenta el concepto de ciudad que surge del desarrollo urbano integral, como un todo resultante a partir de la suma de piezas diferentes provenientes de todas las dimensiones posibles, surge la necesidad de planificar desde una visión holística.

“El ayuntamiento ya no será el gestor único de la ciudad, sino que se sumarán al acto de hacer ciudad otros agentes implicados, ya sean personas, entidades o empresas” (Borja, Muxí, 2000), lo cual significa que las estructuras de poder actuales deben cambiar para incorporar a dichos agentes, y que en la gestión de los nuevos modelos de ciudad, deben participar, al menos, estos tres bloques:

[1] La sociedad civil, quien puede aportar su conocimiento vivencial, la experiencia cotidiana de pasear y usar las calles. Tras el urbanismo de lo construido (donde se obvian funciones sociales, culturales, medioambientales, etc), la sociedad exige poder participar en los asuntos que afectan a su entorno, pudiendo ejercer sus derechos y responsabilidades sobre cuestiones públicas. Lo cual puede fomentar el movimiento social y la cohesión vecinal que reivindique una buena gestión del espacio público, su democratización y su regeneración basadas en el conocimiento y el intercambio técnico y ciudadano.

[2] Proveedores (Paisaje Transversal, 2012): Empresas, servicios, fundaciones, universidades, etc.

[3] Administración y técnicos.

– La administración porque posee un papel principal debido a la acepción jurídica de espacio público, ya que es un espacio de titularidad pública.

– La aportación técnica será fundamental debido la formación recibida y al (supuesto) conocimiento en cuanto a la trama histórica sobre la que se va a intervenir, a su experiencia profesional y a su potencial creativo. Además, se les debe exigir formación en metodologías participativas para facilitar la escucha activa y las propuestas nacidas de la cooperación ciudadana.

Pensando en #tEAtraeNuestroPatrimonio. Foto: Gema Luque Higueras

Para hacer efectivos estos modelos de gestión, también serán necesarios nuevos instrumentos y herramientas que incentiven la participación ciudadana, la innovación social y el trabajo entre disciplinas que “permitan planificar y evaluar en tiempo real el impacto de las intervenciones urbanas” (Paisaje Transversal, 2012). Estos elementos serán, entre otros, el empleo de las redes sociales, indicadores que permitan analizar el entorno a intervenir desde cuestiones objetivas y cualitativas, la convocatoria de acciones urbanas a pie de calle para realizar los sondeos y mapeos colectivos, y las sesiones comunitarias con dinámicas participativas donde se recogerán los deseos y necesidades de ciudadanos y usuarios.

Para que la participación no se limite a eventos puntuales de consulta y recogida de información ha de programarse, y tener claros tanto los objetivos como la finalidad del proceso participativo. Es aquí donde entra en juego la Metodología Investigación Acción Participación (IAP), donde “los grupos y las personas pasan de ser el objeto de estudio pasivo al sujeto activo protagonista de una investigación socio-práctica, crítica y dinámica en relación al espacio público y sus usos” (Márquez, 2014). Con estas nuevas propuestas de gestión urbana, se consigue “mirar la ciudad desde un punto de vista más humano, no sólo desde la arquitectura formal, sino desde las personas, los flujos, los movimientos, las actividades y las necesidades de la gente y del lugar” (Carrasco Bonet, 2011); rescatando al ciudadano como actor principal de los escenarios urbanos que ofrece la ciudad, para que deje de ser un mero espectador, generando al mismo tiempo sentimientos de identidad y pertenencia.

María Toro Martínez [Estudio Atope]

Bibliografía
** Borja, J., & Muxí, Z. (2000). El espacio público, ciudad y ciudadanía. Barcelona.
** Carrasco Bonet, M. (Febrero de 2011). Blog de Mixité. Recuperado el 04 de Octubre de 2014, de Alison Smithson, un acercamiento particular a la realidad urbana: http://www.mixite.es
** Márquez, M. (2014). Una metodología para pensar la ciudad. En R. Fernández Contreras, V. González Vera, N. Nebot Gómez de Salazar (coord.), Pensar La Ciudad. Nuevas herramientas de regeneración urbana. Málaga: Malakatón, propuestas urbanas para el peatón.
** Paisaje Transversal. (2012). Paisaje Transversal. Recuperado el Abril de 2015, de http://www.paisajetransversal.com/2012/08/p-indicadores-participativos-2012.html

**ARTÍCULO ORIGINAL PUBLICADO EN LA CIUDAD VIVA**

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